Lunes, 16 Octubre 2017

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Análisis Económico-político de Venezuela y de la América latina.

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Alfonse DeGill

La militarización de Estados Unidos ha alcanzado tales proporciones que cambiar la economía del país por un modo más civilista promete grandes dificultades.  Hoy en día, hasta el más mínimo recorte en el presupuesto de defensa afectaría a la economía norteamericana como un todo, mientras que mantener el sobredimensionado complejo militar-industrial a flote requiere de hostilidades armadas en varias partes del mundo.

Con el electorado norteamericano escaldado por tener que lidiar con conflictos en Siria, Irán, el Cáucaso u otras partes, solo un drama comparable al del 11 de septiembre podría reanimar la militancia popular.

Chávez, como una buen parte de la opinión pensante internacional, cree firmemente que el atentado terrorista del 11 de septiembre fue planificado por las agencias de inteligencia norteamericana e israelí.  O que teniendo conocimiento de su ejecución, aprovecharon el atentado para demoler los edificios y tener un pretexto excelente para desatar guerras “justas”.

Sabiendo que las direcciones de la CIA, la Agencia de Inteligencia para la Defensa, otros servicios occidentales y el Mossad, están trabajando contra Venezuela, con frecuencia se retoma el tema y se urge a los canales venezolanos de televisión de incluir programas advirtiendo sobre las posibles provocaciones que tiendan a socavar al régimen bolivariano.

Las convulsiones agresivas del imperio, su desprecio por la ley internacional, los giros en la política y en la toma de decisiones de Washington y su tendencia a relacionarse con las agrupaciones de renegados en los países que desafían el control norteamericano, estimulan las reacciones defensivas a través del mundo y hacen que las naciones permanezcan fuera de la órbita norteamericana para fortalecer su soberanía.

El ascenso de centros regionales de poder estará en consecuencia ganando fuerza y hasta los países que bajo diferentes pretextos fueron derrotados por la OTAN, gradualmente verá que las fuerzas anti-norteamericanas prevalecerán en la política nacional.

Hoy en día en el mundo cualquier agresión, invariablemente será enfrentada con la resistencia. Desde los fallidos intentos norteamericanos del 2002-03 de provocar un cambio de régimen en Venezuela, la estrategia de Chávez ha sido la de aislar las fuerzas armadas y a la economía del país, particularmente al sector energético de la influencia de Estados Unidos.

La confrontación en si no puede ser la intención de Chávez considerando la obvia desproporción entre Venezuela y Estados Unidos.  Pero Venezuela tiene que diversificar sus relaciones internacionales y buscar alternativas viables al estatus anterior a la época de Chávez, cuando el país solía ser una suerte de estado asociado consintiendo “libremente” existir como otro Puerto Rico.

En esa época, la clase alta venezolana estaba americanizada al extremo de considerar la integración plena del país con Estados Unidos.

Inundando el mercado petrolero mundial a precios ridículos y disfrutando de toda la clase de comodidades disponibles para los del rol oro, era el sueño de todos los liberales que fueron desalojados por la revolución venezolana convirtiéndose en los principales enemigos de Chávez.

Podemos citar entonces que; esta es la gente que ataca a Chávez por cada paso que da para fortalecer la independencia de Venezuela.

Para ellos, la nacionalización del sector energético, la profundización de las relaciones con Rusia y China, la creación del bloque del ALBA y el desarrollo de vínculos con Brasil que se ha convertido en la locomotora económica de América Latina, son medidas inaceptables que matan las posibilidades para un retorno de esa oposición.

Washington estuvo visiblemente indignado debido a la reciente decisión de Chávez de depositar una parte de los haberes en divisas de Venezuela entre países del BRICS, entre ellos Rusia y a traer de regreso del exterior las reservas en oro.  Chávez señaló, ya que las economías norteamericana y europeas se están hundiendo, ha llegado el momento de aprovechar los potenciales de países como Rusia, China y Brasil y caracterizó el retiro de los haberes desde Estados Unidos y Europa como una “medida saludable” para Venezuela “en vísperas de la crisis capitalista.”

Sin duda alguna que la estrategia detrás de la transferencia de haberes desde bancos occidentales no se limita a lo antedicho –la confiscación de facto de las reservas libias conocidas como el “oro de Gadafi” debe haber  sido tomada en cuenta en Venezuela.

El gobierno venezolano tiene razones para creer que bajo ciertas circunstancias los depósitos del país en Occidente podrían ser congelados, por ejemplo, con el pretexto que compañías occidentales querrían presionar por compensaciones relacionadas con nacionalizaciones en Venezuela.

Vale la pena recalcar que las nacionalizaciones en Venezuela se han efectuado siguiendo patrones internacionales y se ha recompensado ampliamente a tales empresas ya que no se trata de desapropiaciones a dedo, sino de nacionalizaciones como tal.

La repatriación de las reservas de oro de Venezuela debería contribuir a mantener la solvencia económica de Venezuela en caso que el dólar y el euro sufran una depreciación aguda.

Chávez aconseja a otros países latinoamericanos que mantienen alrededor de 570 mil millones de dólares ($570 billones) en bancos del norte –y que de este modo invierten en su desarrollo—que hagan lo mismo.

El Banco de Inglaterra que desde 1980 tiene almacenadas 99 toneladas de oro de Venezuela fue el primero en recibir la solicitud de retorno.  El oro en bancos de Estados Unidos, Canadá, Suiza y Francia igualmente será transferido a Venezuela.  Por el momento, algo menos que el 58 por ciento de las reservas venezolanas de oro que totalizan 365 toneladas se encuentran depositadas en bóvedas extranjeras. Los países del ALBA parecieran receptivos al llamado de Chávez por la repatriación de sus depósitos.

Deberá tomarse nota que durante la visita a Caracas el pasado mes de agosto, el jefe de la diplomacia rusa, S. Lavrov, señaló que Moscú consideraría de inmediato una oferta de Venezuela para recibir sus depósitos, expresando de facto su apoyo al curso impreso por Chávez.

La reacción de Beijín fue esencialmente idéntica a la de Moscú. Pero veamos que los analistas internacionales consideran como una meta riesgosa el empeño de Chávez por una arquitectura financiera latinoamericana independiente de Occidente y algunos lo consideran como una provocación al imperio.

Observemos que el plan de M. Gadafi de transferir las impresionantes reservas en divisas de propiedad libia desde bancos occidentales hacia China, estuvo entre las razones por qué se convirtió en presa de cacería.

Queda claro que Occidente no olvidará cómo Chávez desnudó el mito acerca de la recuperación económica de Estados Unidos y Europa.  El radical mensaje del líder venezolano en el sentido que las economías de Estados Unidos y Europa se están hundiendo, seguro que resonó en los oídos de aquellos que son buenos oyentes. Las preguntas después de este humilde análisis económico-político serian; ¿será Chávez el próximo “blanco” del club del imperio? ¿Pasará Venezuela y cualquier país en Latinoamérica por el mismo modelo que el recientemente impuesto en Libia?.

Comentario de la Redacción

¿Es posible que EEUU intente algo parecido a lo ocurrido en Libia en Venezuela?

Creemos que no es posible por el contexto internacional en Sudamérica y porque abrir un “frente” de guerra en Venezuela desataría un conflcito mayor por la situación de Colombia en guerra civil.

a.rojas@t-online.de

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