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Hablemos de capitalismo...

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Àlvaro Rojas
El que bautizó al sistema capitalista y descifró sus estructuras fundamentales tiene nombre y es un personaje histórico, se llamó en vida Karl Marx (5. de Mayo 1818 en Tréveris; † 14. Marzo1883 en Londres) . Nacido en Tréveris la ciudad mas antigua de Alemania en el Estado Federal de Renania Palatinado, hijo de un pastor, fue periodista; filósofo y economista, pero sobre todo fue un historiador e investigador científico del sistema que apareció en su forma mas perfecta en Europa y hoy está en una crisis que algunos califican de „terminal“: el capitalismo.

Las crisis que afectan al capitalismo fueron descritas por Marx y se han cumplido rigurosamente en lo que lleva de historia este sistema desde que se mundializó.
Recordemos que la “globalización” capitalista se inició con la que la historiografía europea llama “época de los descubrimientos” que no fue otra cosa que la expansión del capitalismo europeo a todo el planeta con las consecuencias que se conocen.
Marx describió el capitalismo en su obra principal „El capital (Das Kapital) en tres tomos y dejó sin publicar otros trabajos al fallecer en Londres.
¿Fue Marx un profeta, uno que „profetizó“ esto o aquello en relación con el sistema al que describió completamente?. No lo fue. Son los exegetas de su obra los que le asignan intenciones que nunca tuvo. Es decir que pretendió ver el futuro y anunció la „muerte“ del sistema que describió.
Marx adhirió, en su calidad de ciudadano activo en su tiempo, al naciente movimiento “comunista” de su época, porque en forma paralela a su condición de estudioso del sistema capitalista, tenía una clara y fuerte consciencia política. Como se sabe los “comunistas” europeos se auto denominaron con ese nombre por la Comuna de París, la primera forma de gobierno de los asalariados que se conoce en la historia de ese continente y que fue aplastada a sangre y fuego por los feudales prusianos triunfantes en la guerra franco-prusiana. Los comuneros parisinos están sepultados en el cementerio de Pere Lachaise en París.
Marx hizo con el capitalismo lo mismo que los matemáticos árabes hicieron cuando desarrollaron la fórmula del algorismo. Es decir describió su funcionamiento y el de todos sus componentes en forma abstracta y empleando ejemplos de la realidad que el investigó en gran parte de su vida en Inglaterra, el país donde el capitalismo se desarrolló en su forma mas perfecta. De hecho sus descripción del sistema capitalista está expresa en fórmulas abstractas sin referencia a hechos o circunstancias concretas de su tiempo. Por ello tienen validez en todo tiempo y mientras exista el sistema capitalista sea en forma primitiva o altamente desarrollada como lo podemos observar hoy en nuestra época.
En sus investigaciones Marx puso en evidencia ciertas constantes, elementos fundamentales del sistema capitalista que son aplicables, al igual que un algoritmo, a todas las circunstancias en que ese sistema aparece.
Su definición no es local, sino que es teórica, abstracta.
Una de las principales formulas que Marx desarrolló fue la teoría del valor.
En su intento por descifrar la causa por la que una mercancía cualquiera tiene un precio y un valor. Marx no sólo reveló el origen del valor sino que también que todo producto del trabajo humano concentra en si dos factores que conforman su “valor” (valor de uso y valor de cambio).
Como conclusión de la formulación de su teoría del valor, Marx descubrió el origen de la ganancia del capitalista y la denominó “plusvalía” (mehrwert). Esta es la parte del valor de una mercancía que es agregada por el trabajador asalariado y que el capitalista no paga completamente.
Si un trabajador en una fábrica de zapatos, por ejemplo, en la fase de elaboración de los zapatos en que el trabaja, agrega en valor monetario 100 pesos al valor total del zapato (formado por el material, la energía, la reposición del capital y el trabajo necesario para confeccionar los zapatos), el propietario del capital (local; maquinarias, y capital móvil) no paga esos cien pesos al asalariado. Se queda con una parte y paga -digamos- solo 60 pesos al trabajador. Cuando el capitalista realiza el valor del zapato (lo vende) recibe los cien pesos aportados por el trabajo del obrero, se queda con 40 del valor de ese trabajo y paga solo 60 al obrero. La relación entre la parte de valor creado por el trabajo y lo que se apropia el capitalista, se llama “tasa de plusvalía”. En una sociedad capitalista la suma de todas las tasas de plusvalía promediada por la cantidad de mercancías que se producen se llama “tasa general de plusvalía”.
Marx no solo describió este aspecto (bastante importante) del funcionamiento del capitalismo sino que muchos otros aspectos, como los que tienen que ver con la moneda, el valor del dinero, el crédito y todos los componentes que comprende el “algorismo” capitalista, el mismo que al igual que esa formula matemática, explican cualquier forma de capitalismo que se presente en la realidad.
La realidad social, política y económica es muy compleja y tiene sus bases en el desarrollo histórico, en las circunstancias globales de cada sociedad, por lo que en el capitalismo realmente existente hoy se pueden observar muchas formas de el. Es como lo que ocurre con los algorismos, sirven para basar programas de computación como Google o para programas como el que usamos para escribir esta nota. Todos aparentemente muy diferentes, pero que se basan en una fórmula matemática general.
El capitalismo que funciona en forma muy primitiva en una perdida aldea de la sierra peruana y el capitalismo de Wall Street tienen algo en común: la formula descrita por Marx para describir el capitalismo.
Pero Marx no sólo describió el capitalismo sino que formuló sus tesis del materialismo histórico. Basado en el estudio de la historia y del desarrollo del sistema capitalista en Europa, Marx postuló que la historia es la historia de lo que el denominó “lucha de clases”.
Escribió que el capitalismo como sistema económico es la base de determinadas formas sociales, que se impuso en Europa al derrotar a la clase feudal que representaba una forma primitiva de producción y de sociedad. Escribió que cuando la clase feudal perdió su capacidad de servir a la sociedad y se transformó en un obstáculo para el desarrollo de una forma superior de producción, fue barrida, clásicamente en la Revolución Francesa (los eliminaron físicamente a los feudales en la guillotina) o en Inglaterra con Cromwell.
¿Y que tiene que ver todo este cuento con Chile?
Mucho.
Chile fue utilizado en los años 70 del siglo pasado para hacer un experimento político, social y económico en el que se reproducirían en la forma mas pura posible las relaciones de producción y la consecuente formación social del capitalismo.
La teoría al respecto la proporcionó un profesor de la Facultad de Economía de Chicago, Milton Friedman que formó a un grupo de jóvenes chilenos becados por el gobierno de los Estados Unidos los que a su vez se dieron el trabajo de formular un plan de “implantación” del sistema capitalista puro en un texto que ellos denominaron “El ladrillo”. Voluminoso libro en que se describen todas las “reformas” necesarias para implantar en Chile el experimento.
Este intento único en la historia de imponer un sistema a todo un pueblo en forma experimental fue anterior a la implantación del mismo en los Estados Unidos y en Inglaterra (Reagan y Thatcher).
Hoy vemos que el experimento fracasó en Chile y está fracasando en todo el planeta.
La “mano invisible del mercado”, ese dogma de fe que es la justificación última de toda la palabrería capitalista que nos rige en Chile, está fracasando en todo el mundo desde 2008. El mercado no logró regular nada en las finanzas mundiales y menos en la producción y en los servicios. Lo que hizo la “mano invisible” fue acumular riqueza en poquísimas manos (un 1% de la población mundial) y sumir en la pobreza a miles de millones. Al contrario debió ser salvado en Europa y Estados Unidos por medio de una exacción masiva de dinero de los bolsillos de los asalariados para que no se derrumbara herido de muerte por su propia dinámica.
La constante reducción de la demanda -por otra parte – causa una constante reducción de la producción y los servicios y genera cesantía masiva. La disminución de las ventas por falta de demanda adelgaza los ingresos del estado lo que aumenta la deuda fiscal y el deficit, a lo que los creyentes en la “mano invisible” responden con recortes en los servicios estatales, lo que a su vez genera menos demanda...
La receta del “capitalismo puro” no resulta. El intento de regresar a las fuentes primigenias del capitalismo formulado por Friedman elevando a la calidad de “profeta” a Adam Smith y David Ricardo los primeros teóricos que intentaron describir el capitalismo y como funcionaba, fracasa ante nuestros ojos hoy en todo el mundo.
Y Marx y su análisis sigue tan vigente como siempre y lo seguirá estando mientras exista el capitalismo.

 

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