Domingo, 19 Noviembre 2017

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"En capuchados": ¿agentes del Estado?

Existe la sospecha que dice algunos de “los encapuchados” son agentes provocadores del gobierno”.

El origen de esa sospecha radica fundamentalmente en lo alejado de la realidad política que son las acciones de los encapuchados y en fotos testimoniales de uno de ellos que aparece en una rueda de policías conversando tranquilamemnte con una bandera del PC en el hombro y otras fotos, algunas de agentes “observadores” y no “actuantes” en las manifestaciones..

El lanzar piedras a los “guanacos” de Carabineros es un ejercicio inútil: son vehículos del tamaño de un camión, blindados, a los que las piedras cuando mas hacen un razguño en la pintura. Tirarles cócteles Molotov es también ridículo desde un punto de vista “militar” de guerrilla urbana, de enfrentamiento con el objetivo de detener la acción de esos vehículos, esas bombas de bencina no les hacen nada. En ninguna manifestación se ha visto que algún encapuchado por ejemplo, detenga un vehículo por medio de reventarle los neumáticos u otro medio. Se limitan a tirarles piedras sin efecto alguno. Lo mismo con el zorrillo o con los uniformados a pie o a caballo. Los primeros porque están protegidos por una armadura que los hace semejarse a señores feudales del siglo XVI y los otros porque los caballos tienen una alzada muy grande y son de una raza especialmente fuerte y bien elegidos y sus jinetes son hábiles, bien entrenados.

Si los encapuchados – como es evidente- no persiguen por ignorancia o decisión política, detener la represión de la policía, y demuestran que no son “soldados” civiles que protegen la manifestación, la única explicación de su accionar es que son provocadores, que actúan para darle imágenes a TVN y consolidar el concepto de “desórden” que intenta –con éxito- imponer el gobierno y la derecha en relación con las manifestaciones masivas populares. El objetivo “militar” de ellos es lograr que desaparezcan las demostraciones, por falta de personas, y con la “justificación” de que son causa de “desórdenes” y ocasionan daños a “la propiedad pública y privada” o porque se las prohiba basándose en los desórdenes.

Y en este caso nuevamente aparece la justificación, de que los encapuchados son provocadores.

Puede que no todos lo sean, debe haber una parte de ellos que consideran “heroico” lo que hacen o que lo hacen porque es una “choreza” o por otras causas individuales, pero que hay provocadores, es decir empleados del Estado (uniformados o no) que se disfrazan de encapuchados y tratan de generar desordenes y atacan a la policía sin detenerla en su accionar y sin intentar hacerlo, pero si aparecer como que tratan de hacerlo como quien dice “para la foto” o para la cámara de televisión, parece ser un hecho que ya pocos se atreven a negar.

Un ejemplo de esto es una foto que captó el fotógrafo Mario Ruiz.

El fotógrafo relató la historia tras la imagen que tomó de un encapuchado defendiendo a un militar durante las protestas del jueves.

"A las 11:46 de la mañana, en la intersección de Diagonal Paraguay con la Alameda una Van (bus pequeño) Hyundai (...) transportaba militares", contó Ruiz.

"Los encapuchados se dan cuenta que van militares y los apedrearon. De arriba (de la Van sin logo institucional) se baja el personaje de la foto -el militar- y comienza a increpar a los cabros de que cómo se les ocurre (atacarlos), etcétera. Y ellos se van encima, sin agredirlo físicamente, y le empiezan a gritar asesino", continuó.

"El militar dice que no mató a nadie y en ese momento, lo agarra el capucha grandote- porque era bastante grande- el de la foto, lo abraza y se lo lleva al furgón".

Ruiz destacó todo el hecho "ocurrió en un minuto" y que el vehículo se retiro rápidamente del lugar luego de que estuviese nuevamente a bordo el uniformado. El encapuchado, en tanto, se fue del lugar.

"Como el ying y el yang"

"Para mí la connotación de la imagen vale por mil palabras, es todo. Es como, en el fondo, que el militar es de la institución de nuestra historia negra como país y al lado, tienes a un capucha-que no sé si será estudiante- pero que está defendiendo una cosa que es injusta", relató el profesional.

Ruiz agregó que "yo comparto la causa de los Estudiantes, la comparto como papá que soy y porque a mí me tocó pagar toda mi educación también. Yo veía a mi papá cuando él se sacrificaba para no dejarme endeudado".

"Es como el ying y el yang, el blanco y el negro. Es eso, un capucha protegiendo un militar, cuando producto de la Constitución de un militar se ha provocado todo esto", comentó.

Los “agentes provocadores” no son invento del estado chileno ni mucho menos. Tienen una larga historia. En tiempos de las monarquías en Europa ya existían. Los servcios de inteligencia del estado han reclutado desde siempre a estos agentes provocadores. Incluso los han reclutado para matar a dirigentes, de hecho el gobierno de Estados Unidos mata personas en territorio extranjero con sus tropas; detiene personas en otros países, los mantiene en cárceles secretas en terceros países y mantiene una red mundial de agentes encubiertos pagados y dirigidos desde sus centros de espionaje.

No es nada nuevo. En Chile los servicios de espionaje del estado estuvieron hasta el golpe militar de 1973 restringidos a una actividad externa fundamentalmente y en Chile había un departamento de la policía de Investigaciones llamada “Policía Política” que se encargaba de mantener informado al gobierno a través del Ministerio del Interior sobre lo que ocurría en la base social y en la política nacional. No tenía facultades ejecutivas, es decir no podía detener a nadie y menos secuestrar.

Con el golpe esa situación cambió cuando se creó la DINA y se la dotó de personal militar y civil, en gran parte reclutado entre los militantes del Movimiento Patria y Libertad que dirigía el abogado Pablo Rodríguez Grez.

Esta organización de espionaje interno contó con amplios recursos y comenzó una tarea de espionaje a la civilidad que no ha cesado hasta ahora.

De hecho la Concertación desde su primer gobierno creó y puso en funciones bajo el nombre de “La Oficina” en La Moneda un servicoo de espionaje interno que estaba formado por agentes que informaban de lo que ocurría principalmente en la base social y en los movimientos que no estaban de acuerdo con la “solución pactada” y sobre todo con los movimientos rebeldes que llamaban a “tomar las armas”.

¿En que medida estos agentes son aún usados por el estado para infiltrar los movimientos, mandar encapuchados a las manifestaciones o sembrar el desórden?. No se sabe. No hay ninguna investigación seria sobre el tema por razones obvias. Pero que las señales, como la fotografía que comentamos y otras informaciones, indican que si hay un acción del estado en ese sentido, las hay.

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