Martes, 17 Octubre 2017

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Tragedias paralelas

Nueva York y todos los Estados Unidos, conmemoraron este 11 de septiembre los diez años del ataque terrorista del grupo islámico fundamentalista Al Quaeda, encabezado por Osama bin Laden, a las Torres Gemelas en el sur de la isla de Manhattan. Para mí, el día es doblemente funesto porque treinta y ocho años atrás, el gobierno democráticamente electo del presidente Salvador Allende Gossens, en Chile, fue derrocado por un golpe militar fascista, encabezado por el General de Ejército Augusto Pinochet Ugarte.

La ciudad, y en especial el sur de Manhattan, se visten de luto. La seguridad redoblada, el día gris y lluvioso (no como ese otro día claro y de un azul perfecto) sirve de marco para recordar a cada uno de los más de tres mil inocentes asesinados por el terror fundamentalista islámico.

De manera simultánea, mi país también se viste de luto. La combatividad y la represión policíaca redobladas hoy, 11 septiembre del 2011, en todas las calles de Santiago y de toda la Nación. El día frío, como ese otro que nos heló el corazón en 1973. Recuerdo a todos los inocentes asesinados, torturados, encarcelados y exiliados por el terror fascista de Pinochet.

No deseo, ni es tampoco mi intención, establecer paralelos odiosos, sino reflexionar acerca del dolor, el sentido de pérdida y de vacío ante el asesinato de inocentes por un terrorismo fanático que no escucha el clamor libertario de los hombres y mujeres en el mundo entero. Es una equivalencia inmoral y criminal la que aquí se constata.

Dejo mi visita a la Zona Cero para otro día. El lugar se colma de visitantes. Las familias de las víctimas visitan el monumento recordatorio de aguas puras y corrientes... Está rodeado de árboles y de paz en medio del ruido implacable de la urbe. Es un homenaje a la vida. Es enorme. Es que está en los Estados Unidos de América del Norte...

Y pienso en mi país. Allá no hay monumentos recordatorios nacionales ni para el asesinado presidente Allende, ni para los miles y miles de desaparecidos y asesinados por una dictadura cruel y fascista que torturó, asesinó, encarceló y exilió a miles de chilenos con el beneplácito intervencionista de la administración de Richard Nixon (y sobre todo y más allá de toda imaginación posible, de Henry Kissinger, su Secretario de Estado) El agua (es inmunda y está contaminada con químicos, feces de todo tipo y quien sabe qué más) se usa en Chile para reprimir a los Estudiantes en las calles en donde la educación está a la venta al mejor postor... Allá las protestas de los Estudiantes, de todos los que exigen justicia, dignidad e igualdad, es el homenaje a la vida. Es que mi país está en América del Sur...

Y es que la Humanidad no aprende. Decimos que recordaremos y no olvidaremos, pero recordamos por un tiempo y después olvidamos convenientemente. El apoyo político, financiero y militar a dictadores crueles como Pinochet (y que a Chile le costara la libertad y la felicidad hasta el día de hoy. tras todos los gobiernos entreguistas de la Concertación y ahora del millonario, derechista y neo liberal Sebastián Piñera), continúa sin alteraciones por las potencias del mundo que se auto denominan desarrollados, democráticos y de libre mercado.

Pero no hay caso. El deseo de libertad es contagioso. Los pueblos oprimidos seguirán luchando por ella donde quiera que estén. Los vientos libertarios soplarán incesante y porfiadamente en contra de la opresión, la corrupción y la crueldad imperialista de donde sea que ésta provenga.

El dicho popular dice que "... si crías cuervos te sacarán los ojos..." Osama bin Laden aprendió de los mejores maestros, fue reclutado y trabajó para la CIA que lo entrenó en su lucha en contra del poder imperialista soviético en Afganistán. La misma CIA que organizó a las fuerzas golpistas y fascistas de Pinochet en contra del gobierno democrático de Allende al cual se lo veía como una "amenaza socialista", como un "Caballo de Troya" soviético, en el Cono Sur de nuestra América morena.

¡Qué precio tan alto, tan injustificado, tan horrendo hemos pagado todos por la ambición de los poderes imperialistas!

Yo rindo homenaje a las víctimas inocentes de los dos 11 de septiembre; el del 2001 en EEUU y el de 1973 en Chile. Sí, porque los que sufren y entregan sus vidas son siempre los más vulnerables, los que son capaces de soñar un mundo mejor en donde quiera que se encuentren y a pesar de todo. Levanto mi voz en oración, en súplica para que nunca más ocurran hechos horrendos como estos... y escribo estas líneas que "Revista Horizonte" generosamente publica, porque no puedo callar... el que calla otorga dicen, el silencio es cómplice...

¡Y claro! Porque las muertes innecesarias no han terminado, porque las intervenciones obscenas y oscuras de la CIA no se acaban, porque los intereses de las multinacionales y del mercado mundial siguen siendo más importantes que la vida y la libertad de muchos en el mundo. Porque la derecha reaccionaria de este país seguirá buscando maneras para promover sus oscuros intereses políticos y económicos a costa de lo que sea.

No me puedo callar porque las víctimas, los héroes, las almas de los caídos me susurran al oído: "... justicia, justicia... harás justicia... sin olvido... sin perdón..." El perdón es un privilegio que yo no tengo y menos aún cuando los culpables no muestran ni el más mínimo signo de arrepentimiento. Este es mi más claro homenaje.

Nueva York, 11 de Septiembre de 2011.

*Phd, Socióloga.

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