Sabado, 16 Diciembre 2017

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¿Que pasa si no pagamos los “aranceles”?

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Una pregunta.

¿Que pasa si los chilenos y chilenas masivamente no pagan los aranceles educacionales en el mes de  agosto septiembre?. Digamos como una medida para que el gobierno cese en sus maniobras dilatorias y comience a tomar en serio las demandas estudiantiles de educación de calidad, gratuita y estatal, financiada con la recuperación de la gran minería del cobre para Chile...

¿Si no pagan la luz, el agua, el gas y los teléfonos?

Masivamente. Mas de un 50% de los santiaguinos y un 50% de los habitantes de provincias que no pagan las cuotas de la terjeta Ripley y otras; las cuotas de los créditos de consumo de los bancos.

¿Tendrán capacidad fisica para cortar el agua, la luz y los teléfonos masivamente?. ¿Podrán presentar millones de demandas de cobranza judicial si hay un atraso de un mes en los pagos?.

Quizás de esa manera el Ministro Chadwick que asegura que  los Estudiantes no son los dueños de Chile lograria entender que los dueños de Chile son los habitantes del país con ciudadanía chilena...

Las universidades privadas lucradoras, los colegios privados ¿que pueden hacer?. ¿No dejar entrar a los alumnos a clases?. Pero si están en paro y de todas maneras no van a clases.

Algunos dirán, pero si les pasamos cheques a fecha por cada mes de arancel. A los cheques se les puede dar órden de no pago, dirán otros y los que dieron cheques pues, pagan. Hay muchos que no han dado cheques y que pagan por transferencia bancaria.

¿Que pasaría?

La gritería el llanterío sería descomunal y las amenazas y las acusaciones de “ilegalidad” y otras lindezas como “comunismo” se escucharían como las caceroilas nocturnas en todo Chile, pero en la dura, es poco lo que podrían hacer, claro, fuera de aceptar las demandas de los Estudiantes....

El Chiflón del Diablo

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Baldomero Lillo

El Chiflón del DiabloEn una sala baja y estrecha, el capataz de turno sentado en su mesa de trabajo y teniendo delante de sí un gran registro abierto, vigilaba la bajada de los obreros en aquella fría mañana de invierno. Por el hueco de la puerta se veía el ascensor aguardando su carga humana que, una vez completa, desaparecía con él, callada y rápida, por la húmeda abertura del pique.

El coaching

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Luis Casado

El coaching

Yo de pelotas conozco poco, de algunos pelotas algo, y así como van las cosas hay un pelotudo del que terminaré siendo especialista: no hay como sufrir un mal para conocerlo bien. Lo que en la jerga civil  llaman el “líerazgo”, en el mundo de las pelotas se denomina el “coaching” y consiste mayormente en tomar decisiones tácticas, hacer declaraciones filosóficas, y transformar la necesidad en virtud.

Vida y conservación de las lenguas vernáculas

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Por Leonardo Moledo de Página12

Vida y conservación de las lenguas vernáculas¿Se deben conservar las lenguas locales? ¿Y por qué? Para averiguarlo, el jinete hipotético conversó con una especialista en el asunto, que estudia justamente ese problema.

Epístola a Hermógenes, “el demócrata”...

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Epístola a Hermógenes

Bravo, don Hermo! Como admirador suyo, quiero resaltar cuánta razón tiene usted en su artículo de “El Mostrador” titulado: “Falta de autoridad”, del 28 de julio, criticando al gobierno actual: “El principal requisito para gobernar bien”  -dice usted- “es ejercer la autoridad”. Nada de elucubraciones sociológicas o filosóficas inútiles.

Carta de un anacrónico a los Vargas Llosa

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Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Queridos “librepensadores”

Carta de un anacrónico a los Vargas LlosaReciban mis saludos que siempre, aun cuando me dirijo a ustedes, están cargados de sangre (En todos mis actos hay impulsos de sangre, obvio). No vayan a creer que esta carta va dirigida a la familia de don Mario, el escritor Nobel. No, mis ideas vuelan pero yo controlo los hilos que la impulsan desde la tierra. Ya sé que el escritor Nobel no lee cartas que no formen parte del orden establecido. Orden que nunca va más allá del centro.

De los arrepentidos es el reino de los cielos

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Luis Casado  (Allons enfants de la patrie…)

 De los arrepentidos es el reino de los cielos

Desde que el marxista-leninista Escalona se convirtió al catolicismo, los progresistas no cesan de temer por sus  almas impías y pecadoras. Cuestión abluciones purificadoras, redención, soteriología, salvación y otros actos de contrición, comienza a haber un serio atasco en las impenetrables vías del Señor.

Para ser justos Escalona no es ni el primero, ni el único, ni el más entusiasta: en estos días asistimos a una suerte de carrera frente a los confesionarios, no vaya a ser cosa que a la hora de los quiubos se llegase al Día del Juicio Final sin haber rezado su correspondiente dosis de oraciones, ruegos y plegarias.

Confiésome Padre: durante veinte años hicimos exactamente lo contrario de lo que habíamos prometido. Consolidamos el reino del Malo en la Tierra. Peor aún, entramos en el negocio, perdón en el pecado. Olvidamos a pobres y a miserables, nos unimos a los poderosos y a los mercaderes. Cometimos varios pecados capitales, Padre: la Avaricia, la Gula, la Lujuria, la Soberbia. Luego nos dejamos invadir por la Envidia y la Ira, Padre. Y como si fuese poco, de vez en cuando, y de cuando en vez, mentimos. Con la mano izquierda sólo dimos las limosnas que nos autorizaba la mano derecha, Padre. ¿Ud. cree que es grave?

Eso ya depende, hijo. Porque para obtener el perdón Divino el arrepentimiento sincero es la única fórmula universal. ¿Acaso tu remordimiento es de corazón? Si en tu alma aun habitan la amargura (por haber perdido la teta), el resentimiento (contra los boludos que no les votaron), la rebelión (contra este castigo tan merecido), pídele al Creador que te perdone y que cambie las tinieblas de tu ánimo por la luz de la Misericordia y el Amor”.

Bue… no será para tanto, Padre. Después de todo son sólo negocios, Padre. La cuestión es cómo volvemos a La Moneda. Visto como gobierna Piñera… no hará falta ni un milagro, Padre. Ni uno así, pequeñito. Como van las cosas… se va a caer solito. El problema es que a nosotros ya no nos creen ni lo que rezamos, Padre, y ahí… la cosa es cuesta arriba”.

“Veo hijo, que tú, de sinceridad nada. Te guían los bajos intereses materiales, los malos instintos, la ambición del poder, la vanidad… Puro pecado hijo. Puro pecado”.

Puestos a hablar de pecado, Padre… maricón el último, dicho sea sin ánimo de ofender. Que a la hora de poner de lado las naturales inclinaciones, unos y otros somos como el alacrán del cuento: terminamos haciendo lo que nos dicta nuestro íntimo ser. Las cosas han cambiado, Padre, no hay que quedarse en el pasado: eso de hacerle el bien al prójimo… ¿Y cómo ganamos plata, Ah? Y Ud. no se me haga el cartulín, que entre los suyos ya hemos visto más de lo que prohíbe el cartelito ‘Para mayores de 18’. No se tome tan en serio estas confesiones, Padre, que de lo que se trata es de inventar promesas nuevas, incitantes, creíbles, estimulantes, en fin… ¡un Programa! Y cuestión credibilidad de las promesas de la iglesia, Padre, no hay mejor: vida eterna, paraíso, felicidad para siempre sentaditos a la diestra del Señor… A veces me digo que por ahí va la cosa…”

No blasfemes hijo, no blasfemes. El paraíso, la vida eterna y lo demás son como quién dijese ‘promesas virtuales’, inalcanzables, ideales, una utopía para que marche el rebaño…”

“Justamente, Padre. Por ahí va, por ahí va. ¿O Ud. cree que las ‘Oportunidades para todos’, o bien ‘Chile somos todos’ y esas boludeces son otra cosa? Ya ve que estamos en la misma: ‘promesas virtuales’, inalcanzables, ideales, una utopía para que marche el rebaño…”

 Gloria Patri. Amén.

Louis Casado

Editor de "Politika"

www.laizquierda.cl

“La Izquierda designa a quienes no admiten ningún derecho a veto por sobre la voluntad del pueblo soberano”.

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Miguel Hernández, cuentos terrestres de animales y pájaros

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Jaime Bergamin Leighton (ENCONTRARTE)

Miguel Hernández"Hace cien años nació en Orihuela uno de los poetas más representativos de la literatura española de la primera mitad del siglo XX. Miguel Hernández, considerado por algunos críticos miembro de la llamada "Generación del 36" y, por otros, "genial epígono de la Generación del 27", ocupa un lugar relevante en las letras españolas y tuvo mucho que ver en la renovación poética de los años treinta del siglo pasado". Eso dice la crónica "oficial" (y tardía), de un poeta que permaneció en la semipenumbra, silueta huidiza desdibujada por el encandilamiento de una época repleta de personalidades deslumbrantes, muchas de las cuales le brindaron su amistad para recibir a cambio cuentos terrestres de animales y pájaros, al decir de Neruda.

Ensayo sobre las tetas

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por Pedro Mairal

Ensayo sobre las tetas

Ahora que llega el calor y por toda la ciudad afloran las tetas con su vanguardia prometedora de un tiempo blando, vale quizá entregarse a esa curiosidad primaria que generan las tetas en la vida de los hombres. Primero están las tetas paradigmáticas, formativas. Las tetas alarmantes del cine o la TV. Depende la edad de cada uno. Para una generación fueron las tetas de la Loren en Bocaccio 70, o de Anita Ekberg en La Dolce Vita. Para otros habrán sido las tetas de la Cucinotta en Il postino, o las tetas ya más estilizadas y armónicas de Mónica Bellucci en Malena. El cine italiano siempre fue proveedor de grandes tetas mediterráneas.

Las tetas americanas en cambio siempre quedaron en un tercer plano, detrás de las explosiones y los autos chocadores. Estados Unidos no fue ni es un buen proveedor de tetas, a excepción de las tetas de Lynda Carter en La Mujer Maravilla que eran bastante notables, tetas atléticas, altivas, heroicas, increíblemente controladas por ese corset con estrellitas. Wonder Woman provocó en muchos las primeras inquietudes masculinas, el primer desasosiego, esa terrible sensación de falta que nos dejaba temblando ante la tele y el Nestquik, sin entender bien por qué. Pero en general, las tetas yankis suelen ser más silicónicas, como las de Pamela Anderson en Bay watch. O, si son naturales -como en el caso de la morena totémica Tyra Banks- ni tienen gracia ni son sexies. Tyra es tan poco sexy que en su programa invitó a un famoso cirujano plástico para probar, en vivo, que sus tetas son naturales. El cirujano se las palpó y le hizo una mamografía en directo, frente al público invitado. A Tyra, emocionada, se le entrecortó la voz explicando que hacía eso porque estaba harta de que dijeran que sus tetas no eran suyas.

A nivel nacional argentino, todavía la Coca Sarli no ha sido desbancada de su puesto de diva exclusiva del fetichismo mamario, con una filmografía entera dedicada a sus tetas panorámicas, sus tetas como auspiciadas por la oficina nacional de turismo, porque asomaban en todos los lagos, las montañas, las cataratas del país, dándole una categoría geográfica a esas tetas exhibidas a la par de la exhuberancia del paisaje. Sus largas flotaciones en la hidrografía argentina no tienen y quizá no vuelvan a tener un parangón.

Después de las tetas virtuales y mediáticas, aparecen en la vida de uno las tetas reales, quizá todavía no palpables, pero sí visibles. Aquellas tetas que uno vio por primera vez desnudas, en persona, no se olvidan nunca más. Cuando estaba en segundo año del secundario, me llevé a marzo Lengua y literatura y tuve que tomar clases particulares de análisis sintáctico con una profesora que venía a casa. Se llamaba Teresa. Yo tenía quince años y ella no pasaba de los veinticinco. Era diciembre y hacía calor. Teresa venía a casa con unas musculosas sueltas, sin corpiño. Un día, sentados juntos, inclinados frente a las oraciones para analizar, le vi a través del escote las tetas, las puntas de las tetas, los pezones rosados. Sentí una alteración violenta, como si se me frenara toda la sangre de golpe y me empezara a fluir en la dirección opuesta. Ella se dio cuenta y se acomodó la musculosa sin preocuparse demasiado, dejando que volviera a pasar lo mismo varias veces. Tomé más clases, estudié mucho y di un muy buen examen. Nunca me olvidé de las estructuras sintácticas de Teresa. El relámpago clandestino de sus tetas veinteañeras le dio un erotismo a la materia que ningún profesor del colegio lograría infundir jamás.

La mirada de los hombres dobla. Cuando pasa una mujer con lindas tetas la mirada de los hombres se curva, busca, se inmiscuye a través de los pliegues, a través de los escotes o los botones mal cerrados, y adivina, sopesa, sentencia. Las mujeres modelan sus tetas como quieren. La ropa puede levantar las tetas, ocultarlas, ajustarlas, trasparentarlas, sugerirlas, agrandarlas. Es bueno conocer todos esos trucos, no tanto para no dejarse engañar, sino más bien para participar y entregarse al juego. Las tetas de los años cincuentas, por ejemplo, eran cónicas, eran parte de un torso sólido y apuntaban amenazantes; después, en los sesentas, las tetas desaparecieron un poco de escena en el hippismo de las pacifistas anti corpiño; en los ochentas empezó la fiebre de las siliconas; y ahora las tetas son como globos apretados y empujados hacia arriba por el famoso wonder bra. Hay que tener en cuenta que el wonder bra da forma, pero también rigidez. Y es una lástima porque no hay nada como ese temblor hipnótico que va a un ritmo aparte de los pasos de la mujer, como un contrarritmo, una síncopa propia de las tetas naturales en acción.

Las tetas tienen vida propia, eso es sabido; no son como el culo por ejemplo que se mueve dirigido por su dueño. Las tetas parecen difíciles de controlar. En ocasión de cabalgatas, escaleras y trotes para alcanzar el colectivo, pueden incluso ser graciosas, torpes y poco serias. Algunas mujeres sin embargo tienen la habilidad de dirigirlas. Nuestra deslumbrante Carla Conte, por ejemplo, sabe hacer un mínimo taconeo entusiasta, un rebote de afirmación, de plena simpatía, de aquí estoy, que le provoca un temblor hacia arriba que termina en una especie de vibración de trampolín a la altura de sus tetas plenipotenciarias de chica de barrio. Un movimiento que le ganó televidentes y que detiene el zapping. Dentro de los cambios evolutivos, que van del homo sapiens al homo mediáticus, la función más importante de las tetas hoy en día ya no es la reproducción sino la capacidad para aumentar el rating.

Pero volviendo a las tetas reales de este lado de la pantalla, ¿cómo se accede a ellas, cómo se alcanzan y develan? Las mujeres tetonas tienen una habilidad desarrollada durante años para frenar las manos de los hombres-pulpo. El hombre-pulpo es el que no da abasto, el que ya tiene las dos manos agarrando cada cachete del culo y va por más, porque quiere además palpar simultáneamente la abundancia de las tetas y es como si les nacieran dos brazos suplementarios para alcanzar ese fin. Pero las mujeres tetonas tienen mucha destreza, saben interponer el codo y bloquear todo intento de avance. Hay que aprender que si una mujer detiene una mano no hay que insistir, sino intentar más adelante por otro lado, despacio, sin apurarse. Nunca jamás debe intentarse tocarle las tetas a una mujer antes de darle un beso, porque sería un fracaso (hay excepciones, hay abordajes muy acalorados por detrás que vienen con doble estrujamiento de tetas y beso en el cuello, pero no son muy frecuentes entre desconocidos). En general las tetas se exploran durante el beso, en lo más apasionado del beso. Una vez instalados en ese vértigo, se puede subir una mano por la espalda que explore debajo del elástico del broche del corpiño, pero sin desabrochar nada todavía, en una caricia que llegue a la nuca, que disimule un poco pero que a la vez diga ya estoy acá debajo de esta lycra tirante y no me voy a detener. Si la mujer accede tácitamente (porque nunca hay que preguntar ni pedir permiso) entonces ahí sí, se puede intentar desbrochar, desmantelar la delicada ingeniería del corpiño, desactivar esa tensión tan linda, lo elástico, lo tirante de las tetas sujetadas entre diseños de moños y florcitas. Y entonces llega la verdad, sin íntimos trucos textiles, la doble realidad pura y palpable. Entonces aparecen, asoman en estéreo, se despliegan las tetas en todas sus variantes como ejemplos de la biodiversidad. Tetas duras, nuevas, tetas derramadas, pesadas, tetas blandas, inabarcables, tetas sin caída, sin pliegue como cúpulas altas de pezones rosados, tetas apenas sobresalientes pero halladas finalmente por las manos, tetas enormes y llenas, tetas asimétricas, tetas breves pero puntiagudas de pezones duros, tetas lisas de aureolas enormes apenas dibujadas, tetas blancas, morenas, con marcas de bikini, tetas chiquitas y felices, tetas tímidas, esquivas, o desafiantes, orgullosas, guerreras. Todas lindas, dispuestas para el beso, la lengua, el mínimo mordisco, y provocando una sed desesperada cuanto más grandes, una actitud ridícula del hombre que de repente actúa como un cachorro ciego y hambriento y desbocado.

Y sin embargo esa sed no termina de saciarse. Hay algo misterioso en la atracción por las tetas. Porque, ¿qué se busca en las tetas? Las atracciones de la cintura para abajo tienen un objetivo siempre más claro y complementario, que termina consumándose sin demasiado equívoco. Pero en las tetas, ¿qué buscan los adultos? Que todo sea un simulacro de lactancia no cierra bien. Demasiado edípico y cantado eso de buscar repetir ese vínculo nutricio con la madre. ¿Y además las mujeres qué ofrecen cuando ofrecen sus tetas? Dicen que la existencia de las tetas tiene un propósito de atractivo sexual (además de su fin alimentario). Dicen que al estar erguidas las hembras humanas tuvieron que desarrollar una especie de reduplicación del culo en la parte de delante de su cuerpo para atraer a los machos. Ése es el fin que cumplirían esas dos esferas juntas a la altura de las costillas superiores: ser un señuelo similar a un culo llamativo. La explicación parece bastante ridícula y quizá por eso mismo –porque el cuerpo humano es bastante ridículo- sea cierta.

Las tetas son insoslayables. Imanes de los ojos. Las tetas invitan a la zambullida para pasarse un verano entre esos dos hemisferios. Son más fuertes que uno. Hay una fuerza hormonal y animal que supera todo intento represivo y civilizatorio por no mirar, por no quedar como un primate bizco de deseo. Mirar todo el tiempo a los ojos a una mujer con un buen escote es un difícil ejercicio de autocontrol, es casi imposible que los ojos no se nos resbalen a esas curvas, que no caigan y se entreguen con toda la mirada a la gravitación de la redondez de la tierra. Porque hay tetas que son insostenibles, y provocan incredulidad. Uno mira una vez y vuelve a mirar pensando ¿Vi bien?. Y sí, uno vio bien, y esa visión genera una inquietud, una insatisfacción total de la vida, uno quiere entrar en ese mundo blando y suave, uno se siente lejos de esas tetas, desamparado como un soldado en la trinchera.

El anoréxico gusto de la época propone un ideal de mujer flaca pero con grandes tetas, algo raro que se da sólo en casos prodigiosos. Por eso la superabundancia de tetas falsas en los medios, tetas que quedan estrábicas, desorientadas, y a veces un poco ortopédicas. Se exigen mujeres escuálidas que terminan poniéndose siliconas porque sin prótesis presentarían unas tetas apenas protuberantes, tetas de bailarina de ballet; una belleza sutil y sugerida que la tele parece no poder aceptar.

Una regla extraña pero frecuente hace que las tetonas sean chatas de culo, y las culonas sean chatas de arriba. Como si en la repartija hubiera que optar por una u otra opción. La mujer latinoamericana suele ser más dotada de grupas que de globos. La mujer promedio brasilera, por ejemplo, con su mezcla afro-tupí, suele tener unas poderosas pompas brunas y ser bastante chata de tetas. En cambio las mujeres europeas, nórdicas, suelen presentar - como escuché decir una vez en un canal de cable- un volumen mamario importante. Las alemanas teutonas, las suecas, las valquirias escandinavas, son mujeres con toda la vida por delante. Avanzan heroicas con grandes tetas redondas, doradas, divergentes. En Francia se hace más un culto a las tetas que al culo, y sin embargo las francesas -con excepciones normandas que cortan el aliento como la impresionante Laetitia Casta- suelen ser magras, escasas y finas.

Quizá las tetas no sean indispensables, pero dan alegría. Por suerte, las argentinas, gracias al encuentro de las sangres nativas y la inmigración mediterránea, suelen tener medidas armónicas, lo que quiere decir que están bien de todos lados. Y si nos llegara a tocar enamorarnos de una mujer sin tetas, habrá que apechugar, quererla, y echar de vez en cuando unas pispeadas nomás, disimulando. Hay que tener cuidado. Un amigo tuvo un lapsus que precipitó su separación. Su novia, que era muy chata y celosa, se cansó de pescarlo mirando escotes por la calle y le vaticinó: Vos un día me vas a dejar por una tetona. Y él, queriendo arreglarla le contestó: Sin vos estaría perdido, amor, sos mi tabla de salvación.

(*publicado en la revista Brando, Buenos Aires, noviembre 2006)

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