Taxonomía del Polvo. El Feo

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by bruffinelli

El feo es una especie incomparable, atraviesa todas las etnias y estratos sociales; y si no gana por simpatía, gana por cansancio. Los guapos se mofan de los feos, porque no saben de sus armas secretas.

¿Cómo te engatusa? El feo no engatuza, porque la verdad es que no puede pasarte gato por liebre; pero si embolina, te embolina la perdiz. El feo tiene una capacidad enorme para captar la atención por expresión y también por omisión. El feo extrovertido es por lo general simpático, todos saben que está ahí, lo invitan a las fiestas y anima los cumpleaños, es requete feo, pero puta que es simpático. Y el feo por omisión, es aquel que asumiendo su condición de feo y manifestando su condición de traumado, permanece en la esquina del salón, callado, sin pirotecnia alguna; y ese feo callado de la esquina del salón, suele resultar atractivo a las emos no asumidas.

¿Cómo identificarlo? Hay muchos tipos de feos, desde el feo que iba pa mino, tradicionalmente conocido como “belleza rara” o “belleza exótica”, el feo por cagazo de la genética; donde madre y padre feos dieron como resultado una ecuación básica del genoma humano, o el feo afrodisíaco; que es ese feo que por feo que sea, al mirarlo te cosquillea el bajo vientre, algo así como un Javier Bardem un Adrien Brody, un Santiago Segura o un Jack Black.

¿Cómo tiran? Estos son los amantes más complejos e interesantes, no pueden relajarse en la calentura que provoca la mera belleza física, no tienen el salvavidas de la cara bonita o el torso perfecto; los feos han tenido que aprender a deslumbrar con otras artes, y ahí está su encanto. El feo es esforzado, atrevido, un aventurero del sexo.

El feo está siempre dispuesto a complacer, y si eres mina rica, el feo está dispuesto a no farrearse la oportunidad; y es que las minas ricas han cometido el error histórico de rechazar a los feos, y no saben que un feo agradecido, es mucho mejor que el mijito rico complacido. Dependiendo de qué tipo de feo te lleves a la cama, puedes encontrarte con feos muy tímidos, de esos que piden permiso por ser feos, que no se creen dignos de tu desnudez; pero déjeme que le diga, que una vez que el feo tímido entendió que usted está ahí por voluntad propia, se transforma en el feo empoderado; ese que aprovecha y retribuye con creces la oportunidad otorgada. Volverás por más.

También está el feo apachorrado, ese feo que como es feo y ha pasado la vida de feo, siente que no tiene nada que perder y se lanza a la conquista con más pachorra que el guachito rico popular de la escuela. Ese feo que si no gana por mino, gana por cansancio; porque el feo apachorrado tiene más entusiasmo que Patch Adams y sufre de perseverancia crónica, a él en la vida nada se le ha dado fácil, y no le incomoda que te hagas la difícil. Tanto va el cántaro al agua, que al final se rompe.  Y no te asombres si el feo apachorrado te pone en cuatro en la primera cita; ya te dije que son aventureros, y ya deberías saber que como es feo, las posiciones que no involucren mirarlo a la cara, siempre le serán más cómodas. Partiste a comprarte rodilleras.

Contraindicaciones: La única contraindicación del Feo, es que es posible que a la mañana siguiente, cuando esté acostado a tu lado después de una noche de pasión y revolcones; entre los ojos hinchados, el tufo, las lagañas y el pelo desordenado; es posible que lo encuentres aún más feo.