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Literatura

Radios en escuelas secundarias rurales argentinas

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Presentaron el programa Radios Escolares, que permitirá instalar radios FM en escuelas secundarias rurales, desde Tierra del Fuego hasta Jujuy. Este año se propone instalar un centenar y llegar a 200 al inicio de 2012. Participarán alumnos secundarios y docentes.

La primera Junta de Gobierno de Chile

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La Primera Junta de Gobierno fue el cuerpo colegiado creado por el cabildo abierto de Santiago, el 18 de septiembre de 1810, con el fin de emprender la organización gubernamental de Chile y tomar medidas para la defensa del país, frente la prisión de Fernando VII por Napoleón. Fue la primera forma autónoma de gobierno surgida en el Chile Central, desde su conquista por parte de los españoles. Como institución, por primera vez permitió el protagonismo de la aristocracia criolla en la vida pública. Como hecho político, da localmente inicio al período conocido como Independencia.

“El ruido de las cosas al caer”. Novela ganadora del Premio Alfaguara

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 7 de septiembre de 2011

Gabriel Ruiz-Ortega

Desde lejos, y bien lejos, el colombiano Juan Gabriel Vásquez es el narrador latinoamericano de mayor proyección de su generación (de los nacidos a partir de 1970, claro está). No estamos ante una promesa. Claro que no. Vásquez es desde hace mucho una realidad en cuanto a proyecto de obra y un referente axiomático para todo aquel que quiera adentrarse en los sinuosos caminos de la narrativa en castellano de comienzos del siglo XXI.

Sus novelas “Los informantes” e “Historia secreta de Costaguana” y el conjunto de ensayos titulado “El arte de la distorsión”, que leí hace poco, me brindan las suficientes luces para ubicarlo en la estela de escribas e intelectuales comprometidos con el tiempo que les ha tocado vivir. Vásquez no es pues un mero fabulador. Este talentoso colombiano busca interrogantes y respuestas por medio de la ficción y la no ficción (hay que prestar atención a su faceta de periodista de opinión), convirtiéndose en una especie de ave rara entre sus colegas contemporáneos de oficio, no pocos de ellos alejados, quizá en innecesaria demasía, de tópicos, supuestamente devaluados, como los discursos políticos e históricos.

“El ruido de las cosas al caer” es, por donde se le mire, una novela notable, el crisol de elementos ordenados de lo que el autor ya había explorado en sus novelas precedentes: los senderos ocultos que han forjado a la sociedad colombiana durante su historia. En esta galardonada novela tenemos dos protagonistas: uno ausente (y presente), Ricardo Laverde; y el otro, presente, pero que se diluye existencialmente a medida que nos relata la novela, Antonio Yammara. Dos fogonazos los configuran. Yammara, el sobreviviente, tocado por una suerte de ajuste de cuentas consigo mismo, decide investigar y por ende conocer a aquel que pudo ser su amigo, quien en los años setenta se desempeñó como un actor de reparto en el nacimiento del negocio de tráfico de drogas. Esta empresa personal le costará mucho a Yammara, quien escribiendo y armando la vida de Laverde, disecciona también la historia generacional de miles de colombianos que vivieron una guerra interna signada por los más putrefactos intereses comerciales.

En esta novela hay muchas cosas que caen “hacia arriba”. Cada caída “hacia arriba” es un ruido seco que confronta al lector de turno, a manera de hechizo que lo detiene para inmediatamente avanzar. Indefectiblemente, la trama no está libre de naturales escollos narrativos, los cuales Vásquez sortea con elegancia y fineza. Y en ciertos pasajes, contados, se abusa de una modorra apabullante, en especial cuando Yammara piensa y reflexiona sobre su inesperada función de narrador. No obstante, este reparo no socava estas verdades irrefutables (al menos para mí):

 1) “El ruido de las cosas” es una extraordinaria novela. Pero sigo prefiriendo “Los informantes” e “Historia secreta de Costaguana”.

2) “El ruido de las cosas al caer” resulta, a la fecha, la mejor novela del Premio Alfaguara.

3) El Premio Alfaguara ganó prestigio literario con “El ruido de las cosas al caer”.

a.rojas@t-online.de

Universidad, autonomía y nación

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Diego Tatián * para Página/12 de buenos Aires

 Pensar la relación entre el conocimiento y la política remite a uno de los nudos centrales que aloja toda sociedad humana, y que adopta especial dramatismo en momentos en los que una colectividad se halla afectada por un proceso de transformaciones profundas. En el siglo XX, tanto el nazismo como el estalinismo pusieron en marcha experiencias de politización de la ciencia, subsunciones del Saber al Poder que dieron lugar a expresiones como “ciencia aria” o “ciencia proletaria”, para llevar adelante una batalla contra las formas “judía” o “burguesa” de concebir el mundo. Correlativamente, la universidad quedaba allí subordinada al Estado en tanto instrumento ideológico en la tarea de producir una nueva sociedad.

Manifiesto de los Historiadores: Revolución anti-neoliberal social/estudiantil en Chile

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Argentina: En busca de una sociedad de lectores

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Argentina: En busca de una sociedad de lectoresSilvina Friera de Página/12 de Buenos Aires

Desde Resistencia.- Décimo Sexto Foro Internacional por el fomento del libro y la lectura. “Estamos muy cerca de poder afirmar que la Argentina tiene una política de Estado de lectura”

En la ciudad de Resistencia (Chaco), el entusiasmo crece al ritmo de la Fundación Mempo Giardinelli, a través del Programa de Abuelas Cuentacuentos, de Amigos Lectores y otras acciones. El Foro es un espacio para debatir, crear conciencia y desarrollar estrategias culturales.

En una ciudad tan cálida como Resistencia, con sus casitas sencillas y esculturas a la vuelta de cada esquina, el saber popular podría sentenciar, estimulado por esos lapsus de felicidad inolvidable, que estar por estos pagos le está partiendo la cabeza a más de uno. “Leer abre los ojos.” Pero también las orejas. Y las neuronas. Hace casi veinte años que desde la capital chaqueña se proponen estrategias para volver a ser una sociedad de lectores. “Ahora la educación ya no es la escuela donde los chicos van a tomar la leche o comer un pedazo de pan, sino un lugar en el que se puede discutir la calidad educativa que les damos a nuestros chicos. La lectura ya no es aquel desaparecido al que debimos recolocar en la agenda de este país; hoy es un problema que vamos resolviendo”, dijo el escritor Mempo Giardinelli durante la inauguración del 16º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura. Este optimismo que cunde por el Domo del Centenario entre autores, periodistas, docentes y bibliotecarios tiene memoria. “Los daños de la censura, el miedo y las políticas monopólicas están todavía a la vista y jamás debemos olvidarlos”, aclaró el patriarca chaqueño desde su milagrosa Macondo. Edición tras edición, el entusiasmo crece tanto como se fue expandiendo el trabajo de la Fundación Mempo Giardinelli a través del Programa de Abuelas Cuentacuentos, de Pediatras Voluntarios, de Amigos Lectores y otras acciones solidarias. El Foro también pegó el estirón y se constituyó en un espacio para debatir, imaginar, crear conciencia y desarrollar estrategias lectoras que “desburren no sólo a los chicos, sino especialmente a los grandes”.

 

Los objetivos trazados por el Programa Nacional de Lectura están arrojando frutos. “Estamos muy cerca de poder afirmar que la Argentina tiene una política de Estado de lectura”, ponderó Giardinelli. Pero también alertó sobre las cuestiones pendientes, como la puesta en marcha del Consejo Nacional de Lectura, organismo que debería coordinar esfuerzos e inversiones para garantizar la mayor calidad de lectura, y la realización de la 2ª Encuesta Nacional de Lectura, una de las propuestas que con más tenacidad impulsa la Fundación de Mempo. “Hoy se lee mucho más que hace diez años, y lo sabemos aunque no tengamos todavía las encuestas”, insistió el escritor, quien agregó que ya no hace falta machacar tanto con la promoción de la lectura. “Ahora lo que falta es leer. Ahora viene la parte más difícil de una política de lectura: lograr que la sociedad lea; que todo el país se convierta en una nación de lectores.” Envalentonado como un local que tiene a la platea en su bolsillo, tiró un centro al arco de los más grandes. “El drama de este país está en los adultos; no en los chicos. Y son los adultos los que no leen.” A “Leer abre los ojos”, la bandera que levanta Giardinelli desde mediados de los ’80, se suma la estrategia de la lectura en voz alta. Por ahí andan, con sus canas preciosas y las sonrisas de oreja a oreja, las auténticas heroínas de esta cruzada: las “chicas superpoderosas”, las Abuelas Cuentacuentos. “Parece mentira que haya tantos maestros, y sobre todo directivos, que se niegan a incorporar esta práctica tan simple, que ha demostrado ser verdaderamente revolucionaria porque es absolutamente generadora de las ganas de leer –protestó el escritor–. Por eso aprovecho esta tribuna para invitar nuevamente a todas las directoras y directores de escuelas del Chaco y otras provincias a convertir la lectura en voz alta en política central de sus establecimientos.”

 

Más allá de los logros, es y será difícil que alguien esté ciento por ciento conforme. Palabra de Mempo en su Macondo chaqueña. “Nunca vamos a estar conformes, y esa es una actitud intelectual sana y estimulante que espero tengamos por generaciones”, agregó el escritor, antes de incitar a la muchachada a trabajar. En la conferencia magistral de apertura, a cargo de José Castilho Marques Neto, director saliente del Plan Nacional de Lectura de Brasil, el especialista parafraseó al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva: “El incentivo de lectura más grande siempre será la reducción de las desigualdades sociales, pero sabemos que la divulgación de libros y la lectura también requiere su propio desarrollo específico”. Neto destacó que el ex presidente brasileño reafirmó lo que los militantes de la lectura y de la escritura dicen en las últimas décadas, a lo largo y a lo ancho de América latina: “La lectura es, ante todo, un derecho”. Neto fue directo al hueso de la cuestión de las desigualdades. “La exclusión de los ciudadanos por la incapacidad de ser un jugador pleno de las culturas literarias tal vez sea el más cruel y eficiente instrumento de exclusión contemporáneo. Implementar un proyecto de libros y lectura pública es siempre un ejercicio esencialmente político. Todas las decisiones que toman los gobiernos son de origen político”, subrayó el especialista brasileño. “Soy un fuerte defensor de la integración necesaria entre el Estado y la sociedad en el diseño, construcción y administración de una política nacional de lectura –se definió Neto–. Entiendo el papel del Estado en relación con la cultura como un agente promotor y coproveedor de las condiciones apropiadas para la sustentabilidad de las expresiones culturales y artísticas, con la colaboración de las organizaciones sociales y el sector privado. El Estado no hace cultura, quien la hace es la sociedad, la población en sus diversos segmentos artísticos y literarios que expresan la diversidad y la riqueza de nuestras culturas y raíces múltiples.”

Entre los avances más significativos, Neto ratificó que se está comprendiendo lo que se debe hacer para formar una nación de lectores. “La lectura y la escritura son fundamentales para la construcción de sociedades democráticas basadas en la diversidad, la pluralidad y el ejercicio de los derechos de ciudadanía de todos”, señaló el especialista, quien sintetizó un problema que persiste con mayor o menor intensidad. “Reducir el acto de leer a la mera reproducción de lo que está en el texto ha sido uno de los obstáculos más serios para el desarrollo de la lectura y la escritura.” Neto advirtió que resulta imperativo que la lectura sea abordada en diálogo con las diferentes tecnologías. “No se puede planificar como tema secundario la inclusión digital, que está profundamente ligada a la lectura y el libro.” Como todos los presentes, Neto intuye que el camino por recorrer es muy largo. A la hora de la despedida, proclamó el grito de batalla para los militantes latinoamericanos del libro: “¡Viva la escritura y la lectura!”.

“Somos lo que hemos leído, y también lo que nunca leímos”

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Silvina Friera del diario Página/12 de Buenos Aires

 

 

Escritores, editores, académicos, bibliotecólogos, traductores, ilustradores, pedagogos y comunicadores participarán a partir de hoy de este tradicional encuentro chaqueño motorizado por Mempo Giardinelli. Habrá mesas, conferencias y mucho debate cultural.

La profecía poética de Inti Illimani

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Canto al movimiento nacional estudiantil y civil.

 Cándido

Rompió el ávido su cántaro

Ya no hay médico en lo póstumo

Impondrán, célebres los cándidos,

Su voragíne más poetíca,

Su voragíne.

 

Vive esta plebe autóctona

como un desolado páramo

viéndose tan mísera y decrépita

sin un santo fiel en la cuspíde,

sin un santo fiel.

 

Sufriendo leyes maléficas

no hay más que subir los ánimos

al compás de un danzar telúrico

al cielo gritar nuestros cánticos,

al cielo gritar.

 

Presiento que por lo empírico

se ha enloquecido la brújula

el clamor que tuerce los estómagos

va azuzando al fin los espíritus,

va azuzando al fin.

 

Cándido, libera tu rabia, cándido,

tu vieja ternura, úsala

para revivir tu lóbrega vida de Lázaro.

Cándidos con tanta esperanza cósmica

venid, porque al fin

el ávido rompe su cántaro.

 

Antes que morir famélico

mártir de un destino trágico

más valdrá reconquistar por último

el honor de ser pueblo intrépido,

El honor de ser.

 

Rompió el ávido su cántaro.

El lento suicidio de Occidente

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Jorge Majfud

Occidente aparece, de pronto, desprovisto de sus mejores virtudes, construidas siglo sobre siglo, ocupado ahora en reproducir sus propios defectos y en copiar los defectos ajenos, como lo son el autoritarismo y la persecución preventiva de inocentes.  Virtudes como la tolerancia y la autocrítica nunca formaron parte de su debilidad, como se pretende ahora, sino todo lo contrario: por ellos fue posible algún tipo de progreso, ético y material.  La mayor esperanza y el mayor peligro para Occidente están en su propio corazón.   Quienes no tenemos "Rabia" ni "Orgullo" por ninguna raza ni por ninguna cultura sentimos nostalgia por los tiempos idos, que nunca fueron buenos pero tampoco tan malos.

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