Domingo, 19 Noviembre 2017

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Literatura

Facundo Cabral, un incansable nómade por la paz con final trágico

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BUENOS AIRES.- El cantautor argentino Facundo Cabral (Buenos Aires, 1937) fue asesinado hoy en un confuso atentado en Guatemala, pero, como afirman sus amigos, su vida "seguirá presente en todos para siempre".

“Si se calla el cantor, calla la vida...” Asesinan en Guatemala al cantante argentino Facundo Cabral

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“Si se calla el cantor

www.cubabedate.cu .- El cantautor argentino Facundo Cabral fue asesinado hoy sábado 9 de julio por un grupo de sicarios en la capital guatemalteca, cuando se dirigía con su representante al aeropuerto internacional La Aurora desde el hotel donde se hospedaba.

"El obstáculo" Novela. Capitulo VI

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Por Àlvaro Rojas

Capitulo VI

Las oficinas de GENOTECNIK eran imponentes. Un edificio de vidrio que en forma de la aguzada quilla de un barco vikingo elevaba su proa en la limpia atmósfera de Stuttgart, reflejando el cielo azul. Daniel se anunció en la portería y una jovencita muy amable lo guió a la oficina del Gerente.

“¿Supongo que Ud. no me tiene en su lista de sospechosos?, dijo el Gerente mientras extendía una mano cuadrada, firme y grande,

“De ninguna manera –contestó- el último que tendría un motivo para asesinar al Profesor Schmidbauer sería Ud.”, dijo.

“Cuanta razón tiene. Schmidbauer era nuestra esperanza de salir del atolladero en que nos encontramos por causa del aumento de los precios de la carne de vacuno. La fabricación genética de piensos para animales, directa y sin modificar genéticamente los vegetales, es la salida eficaz y correcta para este problema. Nosotros estamos intentando poner pie y buscar contactos en Brasil y Argentina para lograr traer carne de animales sanos, como una forma de lograr aumentar el consumo de carne y como una solución transitoria. El mercado agrícola europeo es muy complicado, pero las negociaciones no avanzan muy satisfactoriamente...hasta ahora”, explicó. “Con los piensos genéticos podríamos ofrecer a los agricultores un alimento de alto valor proteínico, incluso mejor que el natural, a precios que son una fracción de los que deben pagar ahora por los suplementos alimenticios para los animales de crianza”.

“O sea que podremos comer filete de vacuno argentino...”

“En eso estamos. La Unión Europea ya suscribió un tratado con Argentina, Chile y Brasil para permitirles exportar cortes finos de carne de vacuno y Ud. la puede comprar en los supermercados, pero se trata de un “gesto” de buena voluntad. Tenemos negociaciones para comprar algunas estancias en Argentina y en Brasil donde criaremos ganado de raza para abastecer el mercado alemán y europeo. Hasta ahora no hemos encontrado nada que satisfaga nuestras aspiraciones, pero no hemos perdido el impulso. Estas actividades en el extranjero son paralelas a la búsqueda en que estaba implicado el profesor Schmidbauer.

¿Pero –dijo, mirando a Daniel- en que puedo ayudarle a capturar al asesino de Gerd?

“Bueno. Quisiera tener una visión de las relaciones que tenía GENOTECNIK con Schmidbauer. Concretamente quisiera saber si Ud. sabe de posibles celos profesionales, de alguien que se sintiera perjudicado por el profesor. Ud. sabe: envidia profesional que a veces es muy apasionada y mas de una vez ha conducido a matar...es una mera hipótesis de trabajo”, agregó.

“No, categoricamente no. No conozco a nadie que haya envidiado al Profesor o que desease competir con el, por la sencilla razón de que el era una eminencia que estaba muy por encima de todos sus colaboradores. Ninguno podía “competir” con él y además siempre tuve la impresión de que lo admiraban mucho y sólo querían aprender con él.

“Nosotros aportamos casi la mitad del presupuesto del equipo que dirigía Schmidbauer en la Universidad. Hace un tiempo quisimos traer a todo el equipo a nuestra firma y financiar directamente toda la investigación, pero el Consejo de la Universidad nos desaconsejó de la medida y Gerd no quiso aceptar. Es posible que mas de alguno se haya irritado por la negativa ya que los sueldos de la Universidad, comparados con los que pagamos nosotros a nuestros científicos son realmente miserables. Pero no creo que alguien haya querido matar a Gerd por ello. Le sugiero que hable con el sucesor de Gerd en el equipo. Es un médico joven del que esperamos que sea capaz de reemplazarlo y que nos lleve a buen puerto en este asunto. Lo llamaré y le dire que Ud. concertará una cita con él.”

Definitivamente el hilo de GENOTECNIK no pareció llevarlo a ninguna parte. La investigación seguía un camino oscuro que terminaba siempre en un callejón sin salida.

Daniel se sentó en el parque que se extiende por el centro de Stuttgart a la sombra de un frondoso roble. Encendió un puro y decidió fumarlo hasta la mitad mientras reflexionaba. Realmente no había nada que sirviera como motivo para el asesinato de Schmidbauer y del intento de matar a Alina, la pupila argentina de los Schmidbauer. Nada, niente, nicht, se dijo en voz alta Daniel. La policía, Rita y el seguían dando tumbos en la mas completa oscuridad en el caso.

Las hormigas

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Leonardo Moledo de  Página12 de Buenos Aires

Las hormigas

Se acodó en la mesa de La Orquídea, la que está justo al lado de la columna con espejos.

–Eran dos. Fueron las primeras que vi.

Todos lo miramos, expectantes.

–Caminaban tranquilamente sobre mi escritorio. Nunca había visto nada así. De vez en cuando frotaban sus antenas como si estuvieran planificando un paseo.

Hizo una pausa.

–Después, fueron muchas más. Las encontré en la cocina y, más tarde, en todas las habitaciones. Me puse a revisar todos los agujeros de la mampostería, de los zócalos, las bisagras de las puertas para encontrar la boca del hormiguero y librarme de ellas. Registré cada milímetro cuadrado de pared, cada orifico, cada mueble, sin olvidar las rejillas de los baños, el fondo de los armarios o los objetos que descuidadamente habían quedado por años en el mismo lugar. Hice lo que está bien descripto en “La carta robada”, y con el mismo inútil resultado.

Lo miramos con incredulidad.

–Ustedes se preguntarán por qué quería librarme de ellas.

Nadie dijo nada.

–Me complicaban la vida: bastaba con que me levantara por un momento de la mesa, para que se devoraran mi comida; una noche, cuando estaba por acostarme, al entrar al dormitorio las vi arrastrando el colchón hacia no sé dónde. A veces, cambiaban los muebles de lugar, o revolvían mi ropa, o trababan las canillas de tal modo que era imposible abrirlas. He llegado a pasar una semana sin agua.

–Puede ser que ustedes no me crean, todo esto, pero pensé que para combatirlas necesitaba saber algo sobre ellas: eran las llamadas hormigas argentinas, los científicos las conocen como Linepithema humile; con obreras de dos a tres milímetros de longitud y medio miligramo de peso. Son capaces de colonizar con eficiencia casi cualquier ambiente donde haya un poco de humedad y se han convertido en una plaga internacional; se las encuentra en todas partes, y construyen hormigueros gigantes: verdaderas supercolonias o megacolonias. En Europa existen dos de esas agrupaciones, con miles de millones de individuos. Una tiene su epicentro en Cataluña y la otra bordea las costas de Italia, Francia, España y Portugal y constituye la mayor unidad cooperativa de la naturaleza conocida hasta el momento: se extiende por aproximadamente seis mil kilómetros, lo crean ustedes o no.

–Lo creemos –dijo alguien—, está citando un artículo de la revista Ciencia Hoy.

–Lo estoy citando –dijo el hombre– porque cuando lo leí hice una pequeña cuenta: si cada obrera pesa medio miligramo, dos mil pesan un gramo, dos millones un kilo y el peso de miles de millones se mide en toneladas. Si en mi edificio hubieran construido algo remotamente parecido a una megacolonia, tan solo el peso de semejante masa biótica sería capaz de tirarlo abajo.

Nos quedamos impresionados. Ni siquiera al asiduo lector de Ciencia Hoy se le había ocurrido hacer la cuenta.

–Llamé alarmado a la administración del consorcio: casi al instante (es decir, un mes después) mandaron al servicio de desinsectización de urgencia: vinieron tres hombres, enfundados en trajes de astronauta, y amados de brutales tanques de líquido exterminador. ¿Saben? Estas hormigas son difíciles de erradicar: cada hormiguero tiene miles de reinas, y si se acaba con alguna porción de la realeza, siempre queda un remanente aristocrático que, como los nobles emigrados de la Revolución Francesa, no habían olvidado nada y no aprenden nada. Los dejé trabajar, suponiendo que les llevaría bastante tiempo, y me fui al balcón terraza a leer un libro de biología. Una hora más tarde, cuando entré, no había ni rastro de los exterminadores, es decir, rastros sí había: jirones de traje y pedazos de las lancetas homicidas; presumiblemente, las hormigas habían hecho bien su trabajo: adentro de un armario, encontré el fragmento de un pie, que seguramente habían dejado como aviso, o como trofeo, vaya uno a saber.

–Si no puedes vencerlas, únete a ellas, me dijo el psiquiatra; y le hice caso: empecé a observarlas con cuidado y a conocerlas: a saber qué comidas les gustaban; por ejemplo, despreciaban las legumbres, pero adoraban las galletitas Express: bastaba colocar una sobre la mesa para que enseguida aparecieran, descuartizándola (mi esperanza era que, colocando galletitas hábilmente distribuidas, ellas mismas me llevarían hasta su escondrijo remoto, algo así como Hansel y Gretel). El fracaso fue total.

–Y entonces –suspiró el hombre– me vi ante la inevitabilidad de aceptar una hipótesis absurda: las hormigas salían de la nada. Pero veinticinco siglos de honrar a Parménides de Elea han hecho que arraigara muy profundamente en nosotros su principio nihil ex nihilo: nada proviene de la Nada (si bien mi amigo M**, ducho en los juego de palabras, sostiene que los egipcios aparecieron ex Nilo). Como diría Borges –ya empezábamos a hartarnos de sus referencias eruditas– levantar la restricción de Parménides nos ponía directamente en las manos de la multiplicidad y la proliferación de los objetos, conservarla (unido al hecho puramente empírico y casual de encontrar una arrastrándose por mi pelo) me llevaba a un callejón sin salida. Un día de concentración y lectura de los libros de Dioscórides me permitió resolver el misterio: como diría Borges, el razonamiento fue simple; la conclusión, monstruosa. Puesto que no venían de ningún rincón de mi casa, era obvio que salían del único lugar que no había examinado: mi propio cuerpo. Parafraseando a Kant: “El cielo estrellado por encima de mí, y las hormigas dentro de mí”, al fin y al cabo, yo también soy adicto a las galletitas Express. Pero imaginar que todos mis órganos habían sido colonizados por ellas, y que sin saberlo yo mismo había devorado a tres exterminadores de insectos –mediado por las hormigas, claro está, pero aún un acto de antropofagia que anunciaba quién sabe cuantos horrores más– me llevaron a una conclusión ineludible: tenía que terminar con ellas.

Y acto seguido, sacó un frasco. “Este es un potente hormiguicida”, dijo, y lo bebió: en apenas dos o tres segundos apoyó su cabeza sobre la mesa, ya inconsciente.

Nos quedamos paralizados, atónitos; ninguno de nosotros había presenciado nunca nada semejante; ninguno de nosotros hubiera esperado semejante final para esa fábula absurda.

Pero antes de que atináramos a acercarnos y ayudarlo de alguna manera, de su boca, de los orificios de su nariz, de sus ojos, de sus oídos, las uñas de una mano apoyada sobre la mesa, salieron torrentes de hormigas, rojas, robustas, decididas, miles de ellas, los miles de millones que habían colonizado su cuerpo y que ahora, antes de que fuéramos capaces de reaccionar, penetraron en nuestros ojos, en nuestros oídos, en nuestras bocas y empezaron a colonizarnos, sabiendo que dentro de nosotros encontrarían un refugio definitivo.

Nostalgia del presente

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Mario Benedetti

 Entre el intelectual y el mundo que lo envuelve o asedia, siempre ha existido una relación móvil, cuando no errática. No obstante, y a pesar de balanceos y estremecimientos varios, si se examinan con atención uno o varios fragmentos de siglo es posible detectar cadencias aproximadamente cíclicas, que van desde la prescindencia al compromiso, o también desde el arraigo a la evasión, con sendas viceversas.

Novela negra: Capitulo V

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En este capítulo se relata como Rita y Daniel Weber se conocieron.

CAPITULO V

A Rita la conoció hacía dos años, cuando recién había comenzado su “carrera” de “detective privado”, curiosamente y como lo comprobaron posteriormente, casi en la misma forma en que se conocieron Schmidtbauer y su esposa Martha.

Capitulo IV: "El obstáculo" novela negra por Àlvaro Rojas

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CAPITULO IV

Daniel trabajó en el computador hasta casi medianoche. Se informó en Internet de que Schmidtbauer había iniciado su carrera académica en Tubingia cuando fue llamado para organizar la sección de Genética de la Facultad de Biología en los 70.

Aficionado a la pesca.

No encontró ningún otro dato interesante. Era muy tarde. Llamó a Rita.

“Hola. Tengo novedades”, dijo con un tono seco y muy “profesional”.”

“¿Llegó el procurador judicial a quitarte los muebles porque no pagaste la luz?, bromeó Rita con su típico humor sarcástico.

“No. Me contrataron para investigar el crimen de Schmidbauer”, dijo, no con poca satisfacción. Algo así como la que sentía cuando llegaba a casa y le contaba a su madre que se había sacado una buena nota en alemán en la escuela.

Rita no dijo palabra por unos muy largos segundos, con lo que quedó demostrado que la noticia había sido un blanco perfecto.

“¿Schmidbauer. El caso del “asesino fantasma”?”, preguntó.

“Sip!”, dijo sintiendose como un personaje de Raymond Chandler hablando con su amante.

“Entonces podremos trabajar juntos”, dijo con un tono en la voz que Daniel le conocía.

“Bueno, depende de las regalías...”

“¿Que regalías?”

“Bueno comestibles y bebestibles con cargo a los generosos viáticos que paga la prensa”, aseguró riendo.

“Dejate de bromas. ¿Cuando podemos hablar?”

“Hoy mismo si quieres”, dijo para sopesar la importancia que le daba al asunto y seguro de que lo mandaría al diablo.

“Bien. En media hora donde el italiano en la esquina del Pasaje de los Judíos”. Casi se le cae el auricular de la mano. Nunca Rita había demostrado un interes tan grande por un asunto. Mas aún cuando Daniel sabía que Rita era metódica en su vida y que nunca se iba a la cama después de las doce y era casi seguro que ya estaba acostada leyendo algo y se aprontaba a dormir.

El bar del italiano era un local con mesas de madera, manteles a cuadritos rojiblancos y ánforas de plástico con redes y conchas de moluscos de adorno que intentaban darle una atmósfera mediterránea, sin lograrlo. Era muy frecuentado por los Estudiantes. Era barato, y las porciones eran grandes y apetitosas. El detective almorzaba algunas veces allí. El vino no era malo. El propietario lo conocía y a veces conversaba de esto y aquello. Era un italiano de Calabria, de baja estatura, con bigotes negros y el pelo cortado como se lo cortaba el Kaiser Guillermo Segundo. Tenía unas manos grandes y duras y cocinaba el mismo. “Aquí en Alemania no se puede pagar personal”, decía “y en los italianos no confío”, agregaba, sin aclarar porqué.

Cuando llegó al local, Rita ya estaba sentada en una mesa arriconada al fondo.

Olía a sales de baño y el pelo crespo y rojo oscuro lo tenía atado en una “cola de caballo”. Tenía la grabadora puesta en la mesa y el bloc de apuntes listo. Había pedido un Lambrusco. La blusa de seda roja destacaba sus formas de manera muy seductora.

“Hola. Estoy completamente anonadado por tu presencia. Son las 23 horas y diez minutos y tu sacrificaste tu rito nocturno para encontrarte con este personaje. No puedo creerlo”, dijo Daniel.

“Deja tus ironías y cuéntame como fue que lograste engañar a la familia Schmidbauer para que te contrataran,” respondió Rita cortante.

Daniel le contó los detalles. Anotó todo y dijo que el relato le serviría de base para la nota que escribiría para el ejemplar del día subsiguiente. Ya había despachado una nota breve para primera página con el atentado en el Neckar. El diario estaba casi cerrado cuando ocurrieron los hechos. No era necesario pedirle que lo dejara fuera de su nota ya que ella sabía que si lo hacía mandaría todo el posible trabajo conjunto al mismo diablo.

Rita tenía la pizca de suerte que necesita un reportero para cumplir con exito sus funciones. Casualmente estaba en la oficina de Kreuz cuando lo llamaron para informarle que habían asesinado al doctor Schmidbauer en su casa y había tomado el caso anotandose un punto en su recién iniciada carrera periodística.

“¿Tienes otros detalles del caso que no hayas publicado?, preguntó Daniel.

“Nada”, contestó

¿Que tesis maneja la policía?. No leí nada al respecto en tus notas en el diario.

“Creen que se trata del mismo tipo. Manejan la hipótesis de que la víctima es la joven, ya que cuando mataron a Schmidbauer la chica estaba en la sala escuchando la discusión de ambos”.

“O sea que no tienen nada, fuera de un cadáver y la joven herida y un fantasma que recorre Tubingia sin que nadie sepa nada de él, fuera de que opera con eficacia un fusil de precisión y se escurre por los techos como un gato”, dijo.

“Efectivamente”, afirmó Rita. Luego informó que la policía había formado una Comisión Especial para investigar el caso, presidida por Kreuz y que habían recibido (no de muy buena gana), apoyo de la Oficina Federal de Criminalística (Bundeskriminalamt, el FBI alemán) desde Berlin.

El asesinato de Schmidtbauer había causado conmoción nacional e internacional y el gobierno federal tenía un ojo puesto en la investigación por las posibles implicancias políticas y diplomáticas que mostraba el caso. Por último Schmidbauer no era un ciudadano común y corriente y su nombre había figurado como candidatio al Premio Nobel de Medicina en varias ocasiones.

El asunto también tenía un sesgo político por la oposición dura y consecuente de pequeños grupos de base, civiles, que se oponían radicalmente a la genética en general por considerar que era una actividad científica que pretendía intervenir el código de la vida sin saber concretamente que efectos podrían tener las intervenciones humanas.

No era posible descartar completamente la tesis de que detrás del asesinato pudiesen estar algunos de esos grupos, a pesar de que ninguno nunca había manifestado o tendido a un extremismo tan brutal como para asesinar a alguien por su causa.

“Una primera hipótesis puede ser que el asesino tiene una razón monetaria o personal para querer matar a la joven, dijo Daniel, reflexionando en voz alta. Otra tesis podría ser la conexión judía, la joven se llama Rosenthal y es casi seguro que sus padres son judíos, ya que si se confirma que sus padres son askenasi, judíos alemanes, huídos de Alemania por la persecución nacional-socialista, habría una posible respuesta a la pregunta fundamental: ¿“qui bono”?. Habría que investigar por ese lado. También puede ser que haya un motivo de venganza. Yo creo que comenzaremos a entender todo el asunto una vez que sepamos la respuesta a esa pregunta de los jueces romanos. Porque hasta ahora –continuó con su reflexión mientras Rita lo escuchaba con la mano en la barbilla- no sabemos a quien beneficia el atentado en contra de la joven y el asesinato de Schmidbauer.”

“Tu deberías interrogar a Alina”, dijo Rita. “Preguntarle por su familia, por las razones que tiene para estudiar aquí, en fin, por todo. Puede que aparezca         un hilo que nos pueda conducir a algo”.

“Razón tienes joven”, dijo y mirándola a los ojos, esos mismos azul verdosos que reflejaban tan bien los estados de ánimo de Rita. Cuando estaba furiosa y hablaba calmadamente para no dejar que la ira la dominara y poder usar el eficaz instrumento de su retórica y sarcasmo en mejor forma, parecían oscuros. Cuando reía parecían aclararse.

“La esposa de Schmidbauer es una excelente fuente también”, agregó Rita.

“Creo que tenemos tres “víctimas”: una de ellas muerta y otra herida, porque al muchacho no hay que descartarlo. A la esposa de Schmidbauer se la puede descartar porque según tu relato –coincidente con el de Gabriel- ella no estaba en la sala cuando fue asesinado el Profesor.”

“El hijo –Gabriel- puede también entregar información, dijo Daniel. “¿Me puedes contar algo sobre esa conexión con la industria de piensos para animales que mencionas en tu artículo?.”

“Schmidbauer estaba embarcado en un proceso de investigación que tiene un valor muy grande para la industria alimenticia en general y para la crianza de animales en especial. Tratar de obtener una bacteria o un grupo de ellas que sean capaces de transformar restos de las cosechas en un pienso rico en proteínas para la alimentación de vacunos, ovejas, caballos, cerdos y aves de corral. Como quien dice los científicos operarían como el enano Rumpelstilzchen transformando la paja en oro con su ciencia genética...

“Se utilizan como piensos muchos cultivos modificados genéticamente, productos derivados de ellos y enzimas derivadas de microorganismos modificados genéticamente, dijo Rita, que había consultado muchas fuentes para un artículo sobre el tema. Se estima que el volumen del mercado mundial de piensos asciende a unos 600 millones de toneladas. Se utilizan piensos compuestos principalmente para las aves de corral, cerdos y vacas lecheras y se preparan con una amplia gama de materias primas, como maíz y otros cereales, y semillas oleaginosas como soja y nabina y harina de pescado. Se estima que actualmente se cultiva con variedades modificadas genéticamente el 51 por ciento de la superficie mundial dedicada a la soja, que se cultiva preferencialmente con variedades genéticas en la pampa húmeda de Argentina”, agregó Rita.

“Con ello se terminaría la dependencia de la harina de pescado, el maíz de los EEUU y otras materias primas que son caras y que se usan en la fabricación de piensos para la agricultura.

“Naturalmente que la industria y los sectores interesados miran con mucho interés la investigación de Schmidbauer, -continuó explicando Rita-, especialmente de cara a la baja del consumo de carne de vacuno que los ha afectado muy gravemente desde el caso de “las vacas locas” y el aumento de la consciencia de los consumidores acerca de los efectos del exceso de consumo de carnes rojas. De hecho los mayoristas de carne ya buscan centros de producción en Brasil y Argentina para abastecer el mercado con “carne limpia”.

“Para informarte muy bien sobre el caso te recomiendo que pidas una entrevista con el Gerente de GENOTECNIK, la empresa que financia en parte la investigación que seguía Schmidbauer. Puede que por ahí salga algo, a pesar de que no creo que ellos hayan querido eliminarlo. También puede haber un hilo de celos profesionales en el caso, no se. Hay que trabajar mucho. Tendrás que ganarte el pan con el sudor de tu frente”, dijo Rita y lo miró sonriente, quizás alegrandose de antemano por los malos ratos que le esperaban en este caso, el mas importante que había tenido en su corta carrera de detective privado y para ella de igual importancia para su iniciada carrera periodística.

Se separaron luego de comer una deliciosa ensalada con jamón de Parma y aceitunas, alcaparras, vinagre balsámico blanco acompañada de pan andaluz “hecho en casa” como dijo el tabernero y una botella del mismo vino tinto que había pedido Rita, un Lambrusco semiespumante levemente dulce y con la calidad decisiva para un personaje como el detective: barato.

Los bienes de Neruda, “secuestrados”

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Francisco Marín*

Una institución privada chilena se ostenta como dueña absoluta de la herencia de Pablo Neruda. Los inmuebles, las regalías de su obra y hasta el nombre de la pluma comercializada en conmemoración del poeta son controlados por la Fundación Pablo Neruda, dirigida por un personaje de antecedentes inciertos e intenciones oscuras. La fundación benéfica y sin fines de lucro que en sus últimos días el poeta soñó como un paraíso para artistas y científicos, y como un oasis para los mineros, quedó reducida a una opaca empresa que incluso “cede” el nombre de Neruda para que se lo pongan a vinos, chocolates, salas de espera u hoteles.

El legado de Pablo Neruda está secuestrado. Sus inmuebles, derechos de autor y hasta su nombre de pluma han sido usurpados por la Fundación Pablo Neruda, dirigida por el abogado Juan Agustín Figueroa, quien apenas lo conoció y en cuya gestión ha privilegiado el lucro al cumplimiento de la voluntad del poeta. El señalamiento no es nuevo pero lo avivó la denuncia de Manuel Araya, asistente del poeta, quien afirma que el Premio Nobel chileno fue asesinado (Proceso 1801).

Neruda concibió a la Fundación Cantalao –así se llamaría– como la instancia que administraría su legado. Los estatutos de la institución fueron redactados por el amigo del Nobel y ministro de Justicia de Allende, Sergio Insunza, y son desconocidos para la mayor parte de la opinión pública. Mario Casasús, reportero del diario chileno El Clarín, los publicó parcialmente el 11 de agosto de 2005.

Neruda había planeado una “fundación de beneficencia sin fines de lucro cuyo objetivo será la propagación de las letras, las artes y las ciencias, en especial en el litoral comprendido entre San Antonio y Valparaíso con un carácter que tienda a expandir su influencia en el país y en el extranjero”, dice el artículo primero de los estatutos.

Planteaba también “la construcción en el bien raíz que se aporta (terreno de cinco hectáreas cercano a la casa de Isla Negra) de edificaciones que se destinarán a sitios de reuniones de escritores, artistas y científicos nacionales y extranjeros como asimismo para su alojamiento”.

En el artículo quinto se establece la composición de un directorio de siete miembros: dos representantes de Neruda, los rectores de las universidades de Chile, Católica y Técnica del Estado, un representante de la Central Unitaria de Trabajadores y un delegado de la Sociedad de Escritores de Chile.

Los estatutos se firmaron el 5 de junio de 1973 en la notaría de Casablanca (Valparaíso) y serían dados a conocer públicamente el 11 de septiembre de 1973 junto con la maqueta de la ciudadela de los poetas, que se pretendía construir.

Manuel Araya sostiene en entrevista con Proceso que la inminente puesta en marcha del proyecto Cantalao “tenía muy contento a Neruda, porque significaba la concreción de uno de sus más preciados sueños”. El cuartelazo abortó la iniciativa.

En sus memorias Matilde Urrutia expresó que ese 11 de septiembre “llegaría a Isla Negra Sergio Insunza con los estatutos de la Fundación Pablo Neruda, con el testamento de Pablo y con los planos y la maqueta de la que sería la casa principal de la Fundación en Punta de Tralca (en Cantalao). Todo estaría listo para la firma que se haría ese día”.

En el reportaje Oda al dinero –publicado el 9 de julio de 2006– el diario chileno La Nación asegura que Figueroa descartó la posibilidad de realizar en Cantalao una casa de poetas al sostener que allí se haría “un parque ecológico”. Hasta el momento no se ha hecho nada en el lugar pese a que el 25 de diciembre de 2008 el empresario minero Leonardo Farkas donó 400 mil dólares para construir ahí un Memorial a Neruda.

Neruda confió la tramitación de la personalidad jurídica de la fundación a su secretario personal Homero Arce, con quien tenía una gran cercanía y confianza: fue Arce quien tomó dictado de sus memorias Confieso que he vivido y quien le ayudó a preparar la Antología popular 1972.

Tras la muerte de Neruda, Matilde Urrutia alejó a Arce del legado del poeta. En sus memorias –Mi vida junto a Pablo Neruda (Seix Barral, 1986)– la viuda lo acusó de pretender censurar el último capítulo de Confieso que he vivido y sostiene que por eso lo separó de la edición de ese libro. A Arce ni siquiera se le menciona como quien transcribió y ordenó las memorias; ese crédito se le da al escritor y diplomático venezolano Miguel Otero Silva.

Urrutia no cuenta el final que tuvo el secretario del poeta. Arce fue secuestrado por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet el 2 de febrero de 1977 y murió cuatro días después en el hospital Ramón Barros Luco a consecuencia de los golpes que le propinaron.

En entrevista con Proceso, Casasús dice que Arce “pasó de ser el más cercano y leal al más ninguneado y olvidado tras la muerte de Neruda”.

La fundación

Neruda murió intestado. Matilde Urrutia, en tanto esposa, fue heredera de sus bienes. Según Manuel Araya ella se hizo asesorar por “gente de derecha, puesto que ella nunca fue de izquierda”.

Agrega: “A ella lo que le interesaba era quedarse con los bienes de Neruda y no que se hiciera su voluntad. Por ejemplo Neruda quería que su casa de Isla Negra quedara como un lugar de descanso para los mineros enfermos de silicosis... Pero ella se olvidó de todo eso. Sólo la motivaba el dinero”.

Casasús dice a Proceso que Matilde Urrutia “es responsable de entregar en bandeja de plata el legado de Neruda a lo peor del pinochetismo, que está representado por Juan Agustín Figueroa”.

El Consejo de Administración de la Fundación Neruda –integrado el 15 de enero de 1982– poco a poco se llenó de personas cercanas a Figueroa, quien lleva 25 años como presidente. Aunque intelectuales destacados lo acompañaron en el primer directorio, después se hicieron a un lado y dejaron la fundación en su manos.

El primero estuvo formado por Raúl Bulnes, amigo de Figueroa; el escritor Jorge Edwards, el economista Flavián Levine y el actor Roberto Parada. Edwards y Levine renunciarían al poco tiempo y fueron reemplazados por Aída Figueroa, hermana de Juan Agustín, y por la esposa de éste, Marcela Elgueta. Cuando murió Parada ingresó al directorio Jorge del Río, abogado del estudio jurídico de Figueroa.

Años después Edwards expresaría su opinión sobre la Fundación Neruda: “Estos gallos pasaban en reunionitis y compromisos sociales; yo les advertí muchas cosas en las que estaba en desacuerdo y nunca me dieron pelota con las cosas culturales que les propuse, parecían estalinistas, comisarios y son todos capitalistas; esto ya es una empresa cultural bastante rasca (ordinaria) que no se preocupa de lo literario. En el fondo no le hace ningún bien a Neruda” (La Nación, 9 de julio de 2006).

“Oda al dinero”

En sus memorias, Urrutia da indicios de las intenciones de Figueroa. “Nunca olvidaré la cara de mi amigo Juan Agustín Figueroa cuando comenzó a investigar los bienes: ‘¿Qué acciones tiene?’ –me preguntó. (…) ‘Dime Matilde, ¿y el dinero del bullado Premio Nobel?’”

En Oda al dinero Figueroa sostiene que él llegó a la clínica Santa María el 22 de septiembre de 1973, un día antes de la muerte de Neruda. “Me acerqué a Matilde y le dije: ‘Mira, estamos en una situación extrema, Pablo está muy grave y no ha hecho su testamento; yo creo que son los últimos momentos y hay que hacerlo ya’”.

Los derechos de autor, la casa-museo y la mercadotecnia creada a partir de su imagen generan ganancias cuyo monto es uno de los secretos mejor guardados de la fundación. El diario La Tercera, en nota de junio de 2004, asegura que sólo en 2003 ingresaron a sus arcas cerca de mil millones de pesos chilenos (2.1 millones de dólares).

La Fundación Neruda invirtió ese dinero en la empresa Cristalerías Chile,  cuyo propietario es Ricardo Claro. Este personaje era muy cercano a Augusto Pinochet y fue además uno de los principales impulsores del cuartelazo de 1973 que acabó con la vida de Allende.

Cuando esta información fue dada a conocer por Casasús en su libro La gestión de la Fundación Neruda: una mirada crítica (2005) se armó un revuelo en Chile. Figueroa se justificó, como reseña la citada nota de La Nación: “Nunca hemos hecho inversiones en actividades que podrían ser éticamente reprochables, como en bombas de racimo o seguros de vida de personas que están cercanas a la muerte”.

En octubre de 2005, en entrevista con el periódico mapuche Azkintuwe, el hijo de Sergio Insunza y sobrino de Figueroa, Ramiro Insunza, señaló que aquél “es un ladrón (…) le robó incluso a mi madre (Aída Figueroa) 300 millones de pesos por concepto de tres años de cosecha en el fundo que comparten en el sur de Chile. A Figueroa hubo que llevarlo a los tribunales para que abriera los libros de contaduría (y) se negó todo el tiempo a que se revisaran las cuentas del fundo (…) al final, con la amenaza (que le hicimos) de llevar el caso a la Suprema Corte, accedió a regañadientes y quedó demostrado el robo”.

Casasús asegura que este es el modus operandi de Figueroa, que se niega a transparentar los ingresos de la fundación incluso a los consanguíneos de Neruda.

El 10 de mayo de 2007, la Sucesión Reyes –figura jurídica que representa a la familia Neruda y que encabeza Rodolfo Reyes, sobrino del poeta– demandó a la Sociedad Inmobiliaria Maulén, dueña de la cadena de hoteles Neruda. La acción judicial se basó en que el uso comercial del nombre del poeta sería ilegal dado que éste no es propiedad de la Fundación Neruda sino de la sucesión familiar. Esta causa se ventila en un juzgado civil de Santiago.

Neruda VIP

La Fundación Neruda posee 75% de los derechos de autor y la administración de sus casas. La Sucesión Reyes también está en disputa con la fundación por haber facilitado ésta el uso del nombre del Premio Nobel a la aerolínea chilena LAN, que creó el salón Neruda VIP en el aeropuerto de Santiago. También hay litigios por el uso de “esta marca” para líneas de chocolates y vinos, empresas que han contado con la autorización de Figueroa.

Además de cuestionarlo por el uso comercial de la Fundación Neruda, a Figueroa se le señala por haber invocado la Ley Antiterrorista –creada durante la dictadura de Pinochet– contra dos dirigentes mapuches: Aniceto Norín y Pascual Pichún. Ellos encabezaban a comunidades del municipio de Traiguen que acusaron a Figueroa de invadir tierras que les pertenecen usando artilugios como la corrida de cercas.

En 2004, los dirigentes mapuches fueron sentenciados a cinco años de cárcel por “amenaza terrorista”. Estas condenas fueron las primeras emitidas con apego a aquella ley tras el retorno a la democracia en 1990. Después de este caso, más de un centenar de mapuches han sido procesados o condenados gracias a esa reglamentación.

Las acusaciones de Figueroa encontraron respaldo del gobierno del socialista Ricardo Lagos –que hizo al Estado parte de las querellas a través del Ministerio de Interior– y del Ministerio Público, que utilizó pruebas falsas para inculpar a los mapuches.

Por otra parte, la Fundación Neruda intentó prohibir en tribunales la publicación de un libro, compilado por Leónidas Aguirre, con los discursos que Pablo Neruda pronunció en tribuna entre 1945 y 1948 en su calidad de senador por el Partido Comunista.

Argumentó una supuesta violación de los “derechos de autor” que reclama poseer de manera exclusiva. Sin embargo, la Corte de Apelaciones autorizó más tarde la publicación expresando que “las actas de sesión del Senado no están protegidas por la Ley 17.336 sobre propiedad intelectual”. El libro fue publicado como Yo acuso: discursos parlamentarios de Pablo Neruda (Oveja Negra, 2002).

Araya cuenta que Neruda era “muy generoso”. Afirma que “él ayudaba a mucha gente que se lo solicitaba”. Y que los aportes los hacía “a escondidas de Matilde, a quien no le gustaba que regalara su dinero”.

Según Araya, el autor de Residencia en la tierra donó al Partido Comunista (PC) 70% del monto del Premio Nobel con el fin de que se comprara una imprenta para su periódico: El Siglo. “Todas las máquinas que trajeron para imprimir y llegaron del extranjero las compró Neruda. Yo fui muchas veces al puerto de Valparaíso a retirar cosas y enviarlas al destino que él me ordenaba”, cuenta Araya.

Neruda donó en vida algunas propiedades. A su exesposa Delia del Carril le cedió la Casa Michoacán, en Santiago. Su residencia de Isla Negra se la regaló al PC, pero como todos los bienes de este partido, la propiedad fue confiscada en 1973. En 1992 la Fundación Neruda se la compró al Ministerio de Bienes Nacionales en 300 millones de pesos (700 mil dólares). Según Casasús en la actualidad la propiedad “es una frívola casa-museo donde exponen a un poeta descafeinado, desarraigado de su familia y militancia política”.

Además, el 20 de junio de 1954 Neruda donó su invaluable colección de caracoles a la Universidad de Chile, entidad a la que también dejó en vida su nutrida biblioteca personal.

Neruda también regaló los derechos de su Antología popular 1972 a condición de que se distribuyera gratuitamente al pueblo de Chile. El 20 de noviembre de 1972, con financiamiento del Ministerio de Educación, se hizo el primer tiraje de150 mil ejemplares.

En 2004 la editorial española Edaf hizo la reimpresión del libro, como si fuera una antología inédita. Esto fue autorizado por la Fundación Neruda. La Comisión Bicentenario (del gobierno de Chile) editó nuevamente en 2009 la Antología popular 1972 con un tiro de 28 mil 500 ejemplares que repartió gratis. Pero repitió el error de Edaf: eliminó la fecha exacta de la impresión original. Esta publicación también fue autorizada por la Fundación Neruda.

Investigan la muerte del poeta

El Partido Comunista (PC) de Chile presentará una querella criminal contra quien resulte responsable por el posible asesinato de Pablo Neruda, informó Guillermo Teillier, dirigente de esa agrupación política.

El PC determinó lo anterior a raíz de las declaraciones hechas a Proceso (edición 1801) por Manuel Araya, quien fuera asistente personal de Neruda, en las que habla de las extrañas circunstancias que rodearon la muerte del poeta chileno.

Según Araya, el 22 de septiembre de 1973 Neruda se aprestaba a viajar a México en un avión enviado por el presidente Luis Echeverría. El escritor, internado en la clínica Santa María de la capital chilena, avisó a su esposa, Matilde Urrutia, así como al propio Araya, que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió.

En entrevista con este semanario Teillier afirma que la acción judicial se presentará antes de que termine mayo. “Nuestros abogados están estudiando el caso y ya se pusieron en contacto con Manuel Araya. Están recopilando todos los antecedentes que puedan ser relevantes para entablar la querella, como el certificado de defunción, que aún no se ha encontrado”. Teillier adelanta que solicitarán que se nombre un ministro en visita que haga todas las diligencias que permitan aclarar las causas de la muerte del Premio Nobel.

El líder del PC dice: “No me gusta especular, pero al tenor de las situaciones que se han vivido aquí y considerando que Pablo Neruda, si lograba salir del país, se hubiera transformado en un formidable enemigo de la dictadura de Pinochet, no resultaría sorprendente que lo hayan matado”.

Añade: “Pinochet ordenó el asesinato de todas las personas que de alguna u otra manera podían convertirse en una amenaza. Es el caso del general Carlos Prats, del canciller Orlando Letelier. Además atentó contra Bernardo Leyton (líder democratacristiano), contra Volodia Teitelboim (exsecretario general del PC) y otros personajes políticos que estaban en el exterior.

“Araya dice que a Neruda se le aplicó en el cuerpo una sustancia extraña. Y esto no sería una excepción: en la misma clínica Santa María, donde falleció Neruda, murió aparentemente por efecto de drogas introducidas en su cuerpo el expresidente Eduardo Frei Montalva (22 de enero de 1982).”

El líder comunista expresa que el exministro de Interior de Salvador Allende, José Toha, y el propio mandatario socialista pudieron ser asesinados por la dictadura. Ambas muertes son investigadas y este lunes 23 se exhumarán los restos de Allende por una orden del juez Mario Carroza.

Teillier asegura que el PC hará “todos los esfuerzos posibles” por aclarar la muerte de Neruda y dice que el poeta “está en el ADN del Partido Comunista”. Neruda fue precandidato presidencial del PC con miras a las elecciones de septiembre de 1970, en las que finalmente Allende representó a la Unidad Popular.

*Corresponsal en Chile del semanario mexicano Proceso, reportaje publicado originalmente el 22 de mayo de 2011, en la edición 1803; y en el periódico digital El Clarín con sede en Madrid, se reproduce con autorización del autor.

Novela "El obstáculo" Capítulo III

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