Alemanes envían Carta Abierta al Museo de la Memoria

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CARTA ABIERTA al

Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos

Matucana 501

Santiago de Chile

 13 de junio de 2011

 De nuestra mayor consideración:

 Cada vez que estamos en Chile vamos al Cementerio General de Recoleta para rendir homenaje a los mártires y víctimas de la dictadura militar que derrocó sangrientamente al gobierno democráticamente elegido del Presidente Salvador Allende. Depositamos sendas ofrendas florales en las tumbas de Salvador Allende, Victor Jara, Volodia Teitelboim, Gladys Marín y en el gran Memorial a los Detenidos Desaparecidos y Detenidos Ejecutados. Lo sentimos como deber y obligación ante esta gente, símbolos para la lucha por democracia, libertad y justicia social.

 Tanto más grande fue nuestra alegría al enterarnos durante nuestra visita en marzo pasado de la existencia del nuevo Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos. Quisiéramos felicitarles por esta obra dedicada a este capítulo negro en la historia chilena y a la lucha contra la dictadura militar por recuperar la democracia. Pasamos toda una tarde en los distintos salones en los tres pisos hasta que nos "echaron" por el cierre a las 18:00 h. Hubiéramos podido pasar más tiempo allí y nos hubiera gustado muchísimo volver a este lugar, pero lamentablemente nuestro itinerario no nos permitió volver al Museo al día siguiente. Si hubiéramos sabido antes de la existencia de este impresionante lugar recordatorio y amonestador habríamos adaptado nuestro horario a las muestras y evidencias monumentales de este lugar. Quedamos muy impresionados por los testimonios exhibidos y la utilización de la técnica moderna, en especial las pantallas interactivas. Nos parece sumamente importante la existencia de tal museo, y vimos con placer, satisfacción y alegría los muchos visitantes, sean individuales o en grupos guiados. Sabíamos ya de muchas cosas, pero también tropezamos con nuevos testimonios, correlaciones y aspectos. Como conocíamos a algunas víctimas y conocemos a otras víctimas que sobrevivieron, estamos felices que se rinde oficialmente homenaje a esta gente en forma digna a través de este Museo.

 En una de las listas exhibidas leímos el nombre de Carlos Altamirano, entonces Secretario General del Partido Socialista, como uno de los fugitivos más buscados según el Bando No. 10 de la Junta Militar. Nos acordamos de inmediato de cómo Carlos Altamirano logró escapar de las garras de los verdugos de la dictadura militar. Estamos orgullosos de que nuestra patria de entonces preparó, organizó e hizo posible esta fuga que evidentemente le salvó la vida a Carlos Altamirano. En nuestra casa tenemos el libro donde se describe detalladamente cómo Carlos Altamirano logró salir del país para sobrevivir exiliado en la República Democrática Alemana. (Flucht vor der Junta – Die DDR und der 11. September – Editor: Gotthold Schramm; ISBN 3-360-01067-1; [La fuga ante la junta – La RDA y el 11 de septiembre] Pag. 115 Rudolf Herz: Die Ausschleusung Altamiranos [La Huida organizada de Altamirano] Pag. 125 Altamirano sobre su huida)

 En este contexto empezaron a llamar nuestra atención algunos aspectos de la exposición en el Museo que – a nuestro juicio - desacreditan y merman las buenas intenciones del Museo. Observamos que tanto en la exposición como en las explicaciones dadas en las visitas guiadas se habla indistintamente de Alemania, a pesar de que en los años setenta, en tiempos del golpe y de la dictadura militar, había dos Estados alemanes con una actitud bien distinta ante los sucesos en Chile: La República Democrática Alemana (RDA) que estuvo fiel al lado del democráticamente elegido Presidente Allende, practicando solidaridad con las fuerzas democráticas chilenas, ofreciendo a los chilenos exiliados una nueva patria, dándoles todo tipo de apoyo (empleo, vivienda, seguridad social) por parte del Estado, y la República Federal de Alemania (RFA) que, después de haber participado en la lucha económica contra el Gobierno de Allende, rápidamente se adaptó al régimen militar, aunque también concedió asilo a chilenos exiliados.

 En la exposición hay varios objetos que dan testimonio de la actitud solidaria de la RDA: una postal de solidaridad que ostenta el escudo nacional de la RDA, y extractos de varios documentales producidos por los cineastas Heynowski & Scheumann de la RDA los cuales se proyectan en varias pantallas interactivas – sin mencionar en ningún lugar y en ningún momento a la RDA, hablando, en contraste a la verdad histórica, simplemente de Alemania.

 La institución que exitosamente llevó a cabo la salvación de Carlos Altamirano fue el Ministerio de Seguridad del Estado de la RDA, ya que se había fugado a la Embajada de la RDA en Santiago de Chile de donde fue transportado escondido en un coche a Argentina. Las personas que por encargo del Ministerio de Seguridad de la RDA condujeron a Carlos Altamirano a la libertad, arriesgaron su salud, tal vez incluso su vida en caso que los milicos pinochetistas hubieran descubierto la operación. Lo hicieron por su firme convicción y el compromiso de cumplir con el legado de los presos políticos del campo de concentración fascista Buchenwald quienes juraron después de su (auto)liberación: "La extirpación del nazismo hasta sus raíces es nuestra consigna; la construcción de un nuevo mundo de paz y libertad nuestro objetivo". En este espíritu y – por consiguiente - de conformidad total con la consecuente política antifascista de la RDA salvaron la vida de Carlos Altamirano. ¿Y qué les dan en premio de esta hazaña? Muy a nuestro pesar y nuestra indignación tuvimos que leer en el propio Museo de la Memoria que allí los califican de opresores. ¿Los libertadores de Altamirano presentados como opresores? Sí, por haber sido funcionarios del Ministerio de Seguridad del Estado de la RDA. Entre las láminas colocadas en el vestíbulo del Museo con los nombres de los países donde, después de sangrientas dictaduras, trabajaron comisiones de reconciliación, de verdad y de nombres similares, se encuentra una lámina Alemania. Allí está escrito: Comisión de 1992 a 1994, objeto de la investigación: República Democrática Alemana desde 1949 hasta 1989; Ministerio de Seguridad del Estado (Stasi) como medio represivo. Es el único lugar en el Museo donde se menciona a la RDA, pero nada en cuanto a su apoyo al gobierno democrático de Allende. Repetimos: Por lo demás se habla indistintamente de Alemania. ¿Por qué? Sí, hubo represión, represión contra personas que consciente o supuestamente querían liquidar a la República Democrática Alemana, el Estado que estuvo firmemente al lado del Presidente Allende. Al fin y al cabo esta gente salió triunfante. Y ahora vivimos en un país, la República Federal de Alemania engrandecida, que castiga a las personas que salvaron la vida a Carlos Altamirano, o los llevan al tribunal o les cortan las pensiones, pagándoles una pensión punitiva con el argumento de haber estado muy cercano al régimen. La comisión a la que se hace referencia en la lámina fue la Comisión Investigadora (Enquete-Kommission) que, en contraste a los demás países mencionados, ya no trabajó en la RDA sino en otro Estado, en la RFA, enemigo empedernido de la RDA desde un principio. Esto explica, dicho sea al margen, por qué la comisión no llevaba una denominación como "de reconciliación", "de búsqueda de la verdad" o algo parecido. El informe de la comisión no pudo presentar ni un solo caso de un detenido desaparecido, de un detenido ejecutado, de un campo de concentración, de fosas comunes secretas. Pero se imputa a la RDA (pag. 58 del informe) de haber creado – en apoyo a las mujeres trabajadoras – casa cunas, jardines infantiles, guarderías (todo gratuito), tiendas en las empresas, lavanderías, arreglos especiales para proteger a mujeres embarazadas, licencia del trabajo hasta que el hijo cumpla tres años si no hubiera cupo en el jardín de infancia, la jornada semanal reducida, prolongación de las vacaciones, promoción de madres Estudiantes etc. ¡Qué dictadura más sangrienta a investigar!

 Otro ejemplo más: Gracias a las buenas relaciones con la CIA, el BND, el servicio de inteligencia de la RFA, fue informado en la segunda mitad de agosto por la CIA y fuentes en Chile sobre un golpe inminente en Chile. Hasta hoy en día no se sabe terminantemente si el BND - en cuyas filas trabajaban numerosos agentes que ya sirvieron al régimen fascista de Hitler - no informó – (¿arbitrariamente?) – al gobierno socialdemócrata de Willy Brandt o si Willy Brandt dejó de informar a Allende, su colega en la Internacional Socialista. Pero el Ministerio de Seguridad (MfS) de la RDA tenía su hombre, Alfred Spuhler, en el corazón del BND quien se enteró de la información sobre el inminente golpe. Por sus vías hizo llegar la información a las instituciones competentes de la RDA que por su parte alertaron a Allende y a Luis Corvalán quienes – lamentablemente – creían más en la lealtad de los militares que en la veracidad de la información y en la probabilidad de un golpe. Más tarde, después de que la RDA había sido incorporada a la RFA, Alfred Spuhler quien había remitido la información sobre el inminente golpe fue condenado por un tribunal de la RFA a 10 años de cárcel. ¿Opresor o traidor por haber tratado de salvar al Gobierno de Allende? Nos preguntamos por qué el Museo de la Memoria califica indistintamente de opresores a los miembros del MfS sin mencionar ni remotamente lo que hicieron para defender y salvar el gobierno democrático de Allende, y los equipara, equivocadamente, con los esbirros al servicio de sangrientas dictaduras. ¿Cuál es la razón para actuar de esta manera? Pregunten a Carlos Altamirano quién lo rescató – todavía es posible, o a Michelle Bachelet, que también estuvo exiliada en la RDA (no en Alemania) donde comenzó a estudiar medicina. ¿Es tan grande la sumisión a la poderosa República Federal de Alemania que se adopta los criterios de ella sin reflexionar? ¿No tiene Chile criterios propios? ¿No se atreve a tenerlos? Por favor, no se dejen engañar por el prestigio del cual goza la RFA en el mundo. Conviene correr la cortina propagandística y ver la realidad: En Chile se declaró dos días de luto oficial cuando falleció Gladys Marín, una comunista, ex Senadora. Al igual que el Partido Comunista de Chile estuvo prohibido durante la dictadura militar en Chile, en la República Federal de Alemania el Partido Comunista de Alemania está prohibido (desde 1956) y sigue estando prohibido – un(a) militante del (prohibido) Partido Comunista de Alemania ni siquiera pudiera presentar su candidatura para el parlamento sin ser detenido(a) y condenado(a) por infracción de las leyes, mientras que el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD), partido neofascista, de conformidad con las leyes alemanas percibe ayuda financiera del Estado.

 En los días de nuestra visita al Museo había una exposición especial sobre la solidaridad de los países nórdicos con el Chile de Allende. ¿No valdría la pena preparar una exposición sobre la solidaridad practicada por la República Democrática Alemana para remediar la no existencia, la ausencia de la RDA y su solidaridad con Allende y un Chile democrático en el concepto actual del Museo?

 Les rogamos que tengan comprensión por no dominar tan bien el español para expresar matices, y que traten con indulgencia nuestros errores lingüísticos.

 Esperando una respuesta a nuestras preguntas, nos quedamos

 atentamente

 Gudrun y Gerhard Mertschenk