CHILE - Breve bicampanario historiográfico

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Andrés Bianque Artículo publicado en la página "Alterinfos” (http://www.alterinfos.org) “Mi alma será una lágrima invisible, en los ojos de Cristo moribundo” Según palabra docta, el mes de septiembre en curso, ese muchacho llamado Chile cumplirá 20 años, ó 200 años al paso de Cronos.

Cuesta trabajo visualizar cierta sapiencia y experiencia más profunda en este chiquillo apergaminado y de modales de grande. Pareciera que su peculiar alargada fisonomía geográfica, fuera el eje preciso y certero de su proceder falocéntrico y machista. He ahí el que la comparación, no acaricie el delicado borde femenino, a la hora de personificar el país.

Nos descubrieron, ó mejor dicho, Nos encontraron.

Nos descubrieron, como quien descubre el techo de una rancha en invierno. Nos descubrieron, como quien descubre de un picotazo en la tierra un diente de oro, como quien descubre un nido de madre ausente.

No nos descubrieron como quien se quita el sombrero en ademán de modal tierno.

 No, nos descubrieron con la sutileza que un violador descubre la ropa de sus víctimas. Por desgracia, gracia o aristocracia, nos encontraron.

Conquistadores europeos, menosprecian a los autóctonos, luego a los criollos. Europeos afincados, se vengan de los desprecios recibidos, contra los vernáculos y criollos caídos en desgracias. Factores económicos determinan el desprecio, más una pizca de características físicas que solfean con el color de la piel.

Entonces, los que repulsaban a sus semejantes en siglo XVI, XVII, XVIII, o en el 1900, ¿Son los mismos que menosprecian a los demás, en el dos mil y algo?. Cambian los cuerpos y las caras, las cuchilladas son las mismas.

¿Qué haría Lautaro en estos días? ¿Caupolicán estaría en huelga de hambre?

Sin embargo, el verdadero problema para los Pueblos Originarios, se presenta con la formación del estado chileno. La república arrasa lo que encuentra a su paso, para consolidarse como nación sobre otra nación y utiliza todo lo que tiene en su poder para realizar dicha acción. Mercenarios y rosarios. Estafas, Genocidio y Armisticios.

Resultando que no están todos los que deberían estar. Los Aonikenk, Los Selk´nam, Los Changos, Los Cuncos y cuanto tropel arrasado y ahora encarcelado.

Después vendrá una tanda de conflictos internos para ver cómo se reparten lo que han obtenido. Una sucesión ininterrumpida de traiciones, complots, logias y elogios para los vencedores. Patillas al estilo francés, cabelleras despeinadas por el vientecillo rebelde americano timbran las hojas de la historia.

Matanzas a granel. Más matanzas. Huelgas reprimidas a balazos y sablazos. Líderes Obreros. Carniceros Militares. Más matanzas. Disputas entre lechuguinos y salvadores de la patria enferma, traiciones, motines, fusilados los desobedientes, condecorados los vencedores. Cierta estabilidad y tranquilidad, a punta de fusiles a la cara y a la grada. Suicidios y asesinatos van delimitando los límites de la patria.

Un clima agradable.

Descienden de barcos y trenes de primera. Anglos angelicales que compran peones administrativos y alfiles militares de todas las tallas, para usarlos en contra de los vecinos por una montaña de estiércol o alguna extensión minera.

Dictaduras de pacos en Bis. Dictaduras inducidas con anestesia y promesas. Burgueses gentilhombres, y democracias en la medida de lo posible. Leones del desierto que firman decretos con las garras. Matanzas de trabajadores, líderes obreros. Traiciones y más traiciones.

Al rato, imitando a sus progenitores, se levanta Estados Unidos, le echa un ojo a este país simpático, y con ciertos minerales más simpáticos aún, financia ciertas falanges, cercanas al cóccix, (por su composición) y los asientos se ubican, una vez más, como deben estar ubicados.

Presidentes idealistas y gentiles, adornan la casa de gobierno. Organizaciones pequeñas de obreros, algunas muy radicales, no consiguen desarrollarse más allá de sí mismas. Sindicatos que son absorbidos por grandes Confederaciones, las cuales van procediendo poco a poco en forma timorata y pusilánime hasta convertirse en un mero sorteo de fueros y demandas solamente burocráticas.

Pasan los años como hierros ardientes sobre los rebaños, hasta que emerge un romántico porteño, que porta ideales de tonos hermosos, los abanica sobre los oídos roídos de promesas incumplidas y obtiene premio a tanto apremio asediado.

Es mala la noche amigo y en el monte andan ladrones.

Patrones, curas, gorilas y hienas se besan y abrazan entre las sombras, contra esta aduana de ganancias. Empollan la traición, como sólo los seres bajos y cobardes, la preparan, escondidos y a resguardo.

Las auto-proclamadas vanguardias obreras, entre pusilánimes y unánimes en sus inacabables teoremas dialécticos, en sus malabarismos históricos, se pelean los escenarios en discursos muertos, que a la hora de la acción, no sirven de nada.

Cuando la distribución se torna justa, es sinónimo de sociedad enferma según algunos. Por lo tanto, una vez más, el corvo corta la cara de Chile.

Los más ortodoxos insisten en que el Doctor “murió luchando” intentando machificar el acto, porque el suicidio es para los débiles y “Cosa de Mujeres”. Los hombres no se suicidan, o se rinden, y sí son de ciertos sectores, menos, obviamente todos mueren peleando. (Combatiendo)

Se repiten las botas sobre el rostro de la gente, se repiten las fiestas en ciertos sectores. Se encorva tanto la condición humana, que sólo pena el canibalismo. Modernizándose a los nuevos tiempos, se decide darle un poco de suero al atormentado para que sane, pueda levantarse, podar las plantas y hacer los mandados. Se va coagulando poco a poco la sangre sobre un parche de olvido. Aparecen renovados viejos salvadores, traen de vuelta cierta vida republicana y caminan sobre alfombras rojas, las cuales, muchas de ellas, están confeccionadas de piel humana y sangre.

Entierran hasta donde más se puede la puruña en las entrañas de esta tierra. Con las manos llenas, se dedican a disfrutar su vida de nuevos ricos. Se olvidan de sus promesas en ofertas, lo cual es recogido con astucia de patrón ladino por los patrones heredados y vuelta a lo mismo de hace dos siglos.

Anecdotario de Calvarios.

La historia de Chile como nación, pareciera la trama de una teleserie vulgar. Con actores y actrices mediocres que se aplauden frente al espejo. Y se arquea la infamia en la cara, de estar obligado a ver una y otra vez, los mismos episodios con los mismos mediocres comediantes a través del tiempo.

Lactarse capítulo tras capítulo, repitiendo el mismo guión, las mismas líneas ya declamadas. Lo cual tiene su algo rotundo de “Sadomasajismo Histórico”, sí se me permite el neologismo que adoso al escrito.

No obstante y como afeite, Chile es un País de Poetas. Que quede diáfano el ademán de tinta acentuada en la frase, y de claro tono romántico acompasado de jadeos de mar. Chile, país de poetas. Y parece obvio que es un país de poetas, si es más o menos a lo único que se puede optar en este país de posibilidades nulas y mucha mula administrando los molinos. Un lápiz y un pedazo de papel.

Chile, país de poetas, Gabriela Mistral toma importancia cuando viene pintada de rojo en un papel, después sí te he leído, no me acuerdo. País de Poetas, no de Poetizas.

Sólo lápices y papeles, y en ello, ¿Cuántos chilenos morirán sin jamás haber visto o rozado un violín, un piano? Porque en Chile debe haber cincuenta poetas y guitarristas por metro cuadrado. ¿Lo cual obedece a?

Violeta, Víctor, Nefatalí, Quelentaro, Schwenke y Nilo, el amigo de Rocka, Le-Bert, Pedro Foncea, Óscar Castro, Marcela Paz, entre muchos otros, son realmente destacadas excepciones, entre camionadas de gentes dedicándose a lo mismo.

Pero, ¿Dónde están los herederos de María Pfaettere, Nina Frick, Aurelio Silva, Nino García?

El caballo de Botero descansa como una solitaria margarita de ébano contra un extenso pantano de concreto.

Entonces, ¿Por qué Chile no es un país de Golfistas? ¿Violinistas? ¿Dónde están los escultores, los pintores, dramaturgos, los madonnaris consagrados? ¿A cuántas óperas al año, al decenio, asiste una obrera? ¿Cuántos ballets preferidos tienen los operarios, los temporeros? ¿Cuántos de ellos, tienen a sus hijos siguiendo los pasos de algún virtuoso como los maestros Arrau, Roberto Bravo, ó Florencio Mora?

Y se extrañan nombres como Alejandro Sieveking, Francisco Flores del Campo, Rebeca Matte, Roberto Matta, Isidora Aguirre, Alejandro Jodorowski, Anita González, Camilo Morí, entre tantos otros.

¿No se les cae la cara de vergüenza a los administradores del Teatro Municipal, a razón de los precios usureros, clasistas y sangrantes?, ¿Se intenta procurar que la chusma no se eduque o incomode a los esnobs y la gente de alcurnia?

¿Habrá que conformarse con ir a hojear algún Peneca, Mampato, sonreírse con Barrabases, Condorito o humedecer los ojos con La Bicicleta?

La carreta que mueve el equipaje de años en Chile, hace una pausa y desde varios rincones de la historia, emergen nombres que endulzan la mirada. Luis Advis, Mercedes Valdivieso, Bautista Von Schöwen, Vicente Bianchi, Amanda Labarca, Alejandro Flores, Malú Gatica, Jorge Yánez y Los Moros, Flora Sanhueza, Sergio Ortega, Los Cuatro de Chile y los hermanos Duvauchelle, Eloísa Díaz Insunza, Patricio Manns, Gitano Rodríguez, y afortunadamente faltan nombres, muchos nombres.

¿Qué ha cambiado en 200 años?

¿La televisión a color, pantalla plana, celular e Internet? Navegando se puede leer los mismos comentarios racistas y xenófobos de parte de criollos chilenos, igual que sí se leyera la más vetusta y mejor conservada epístola del siglo 18.

A simple vista, pareciera que estos dos ciclos, no son más que el trinar de dedos que chispean un par de estornudos de gentes despistadas.

Doscientos años de vida republicana para corolario de lo bien obrado, observar atento el mensaje que se repite en bastantes lados: “Su propina es mi sueldo”

Como diciendo, “Yo le cuido el caballo, yo le engraso la carreta a su excelencia” Dos siglos que parecieran dos pasos dados por un azorado, o por un berraco constitucional en los filones prestados de un barranco bursátil. Celebrando, obviamente con sufrimiento prestado y organizaciones “molestas” alejadas de la institucionalidad que pareciera, celebra “Su propio Bicentenario”

Algunas calles, avenidas y plazas llevan nombres de asesinos de mujeres, obreros, Estudiantes, e indios, también de estafadores del estado y los trabajadores.

Cuando es Septiembre y flamean las guirnaldas, y el olor a asado inunde las fosas nasales, se debería recordar que en otros Setiembres, el olor a carne asada, era carne humana quemada, asada por la parrilla estatal, olor que también inundó ciertas fosas, que hasta el día de hoy siguen pendientes.

Bicentenario, ¿Exquisitamente acorde con el sistema Binominal?

Encomenderos de celular y gas lacrimógeno contra los tataranietos de los dueños originales de la tierra. ¿Qué ha cambiado en doscientos años?

Los habitantes de Chile, no son numerosos, pero en otras naciones con la mitad de ciudadanos, se ubican con la mejor calidad de vida en el planeta.

Da la impresión que en esta loca geografía, existen capitalistas mediocres, que no creen en su propio sistema, que tal vez entienden que al haber impuesto un sistema a sangre y fuego, el castillo de naipes se les puede caer en cualquier momento.

En la actualidad no tenemos más empalizadas contra los indios desobedientes, rebeldes maleducados o rotos insolentes. No, ahora tenemos rejas electrificadas.

En las Poblaciones pobres, no se olvidan de nuestros padres patrios y la juventud blande sables todos los días de la semana, sin olvidarnos de los trabucos escondidos entre el estuco (no adobe) de ciertas moradas.

¿Celebración? ¿Quizás debería ser un acto central de Contrición, vasto, grande? Donde inmensos sectores desposeídos puedan contar el cómo, y el por qué, han heredado por doscientos años, la insignia y estandarte patrio de la pobreza y discriminación.

Los sectores politizados, intentarán apropiarse de hechos y personajes, como motores y avances en la construcción y edificación de esta mediagua con piso de tierra, pero pantalla plana, llamada nación.

Pero para algunos, más claro echarle una molotov, las mujeres y hombres más notables de este país, no han venido precisamente de las clases dominantes o han sido productos elaborados partidarios.

Obviamente hay excepciones, tampoco hay que ser tan ortopédico a nivel ideológico o histórico y ver todo desde un punto de vista reumático y sectarista del asunto.

El mirlo de Octubre, el fantasma de la colina de Cartagena, Nemesio Antúnez, los 7 hermosos y otros que no menciono para no hacer propaganda.

Celebrar el bicentenario suena como dos bisagras oxidadas o mal ntadas.

Basta encender la televisión y ver a lo que hemos llegado. Azote tras azote audio-visual.

Cantar o bailar medianamente decente, es un atributo sin igual en este país. Sobretodo si no se canta nada con sentido ó sí se mueve el pelvis a lo Elvis.

Un país sensacionalista, morboso, victimoide. Conocido a nivel mundial, principalmente a punta de desgracias, desventuras y lanzas internacionales que exportan un poco de nuestra “astuta” cultura.

Compatriotas que alardeaban con sus celulares de palo en el auto, chequeras de juguete compradas en un mercado de pulgas, los carros de utilería repletos en el supermercado.

Bicentenario, camino a la Bipedestación.

A falta de triunfos económicos, culturales, aparece el glorioso deporte. Para sorpresa de muchos, el deporte nacional, es el Rodeo. (Actividad en la cual, dentro de una medialuna, cuatro animales acosan a un novillo)

Pero es el fútbol el producto número uno en los medios de comunicación.

“Vamos, vamos chilenos, que esta noche vamos a ganar” a razón de perder en otros campos, no sólo campos deportivos.

La grada aplaude cuando los “gladiadores” mojan la camiseta patria ¿Y cuando los obreros mojan sus overoles, empapados en el esfuerzo, cuando las trabajadoras se hierven en su propio sudor? Ni media palabra.

La población se amanece para ver como le pegan a Martín ó ver a un puñado de mozalbetes, disputando algún premio destacado, en el 11 neuronas por lado.

Y es que, a través de esta presencia se genera un acto de reconocimiento a todos aquellos que necesitan neuróticamente que se les reconozca, entendiendo que Chile es un país edificado sobre las bases del desprecio hacia los demás.

A través de estas actividades, se consolida la unidad nacional que no se tiene en otras áreas. Expresamos que somos un país, somos personas. Somos parte del concierto musical mundial, aún cuando sólo seamos los acomodadores de materia prima para que tomen un entremés los señores.

Los medios azuzan y profundizan aquellas cicatrices de la personalidad y convencen que ese tipo de diligencias son las que de verdad importan.

El deporte, un pasaporte a otros tipos de estadio.

A falta de sociólogos, antropólogos y otros, con trabajos serios y decentes, se crea una nueva carrera de análisis social. Opinólogo, donde el único requisito para ejercer es no tener ningún requisito.

 

Idiosincrasia de la desgracia.

 

Cada persona en nuestra sociedad se siente, “un poquitito” superior a su vecino, a su semejante, amante, compañero, colega. Y son otros son los racistas, xenófobos, otros son los arribistas, los clasistas. Ganadores en todos lados, no existen perdedores.

No se pertenece a la clase obrera-trabajadora, los pómulos no están tan levantados, no se entiende la palabra mestizo, no somos aburguesados, no nos interesan los productos, ni las cosas materiales, son otros, los de la vereda de enfrente los injustos y egoístas.

El registro civil e identificación contempla un festival de apellidos de Estirpe, inventados por madres oscuras, pero que en un acto de candidez, bautizan a sus críos con apellidos elegantemente blancos, nada hispanohablantes, para ver sí así les va mejor en la vida. (En la vida Chilena) Sí el apellido suena alejado de las propias raíces, es sinónimo de superioridad. Aquello de “La raza es la mala” debe ser tal vez, el fundamento eugenésico para tales brillantes reflexiones.

Breve evaluación precoz.

A nivel sexual, Chile presenta una mirada fláccida a la hora de implementar una correcta y amplia educación sexual para con la ciudadanía y su libre albedrío, pero cuando se trata de reprimir, censurar, restringir la libertad a esas mismas personas, las instituciones y personajillos varios, se erectan furiosos contra cualquier cambio de hábito.

Las mujeres, o son putas o santas. Estandarte calificativo que portan los de izquierda o los de derecha. No importando el cuento ideológico que anden promocionando.

En mejores palabras, como dijo, el Maestro Bolaños “De la cintura para abajo, la izquierda y la derecha piensan igual” ¿Quizás, en otros años, se conmemore el Bisextenario?

El Progreso de doscientos años de fundación.

Doscientos años de progreso construidos sobre el intelecto de otros, porque hasta hace poco, en este país no se ha tenido la capacidad de inventar absolutamente nada. Pero, el indio pícaro, los Cafés con Piernas y las AFP, son invenciones para estar más que orgullosos. Quizás el Solmáforo, (Medidor de niveles de radiación ultravioleta en el ambiente), sea una gentileza de los que rompen la capa de ozono y saber cuando calzarse el paraguas de titanio.

En Chile no se ha inventado ni un clavo, y urgidos, somos dueños del terreno. Los adelantos tecnológicos, los ponen otros. Quizás el clavo como pestillo en las puertas, la cinta adhesiva en el cableado eléctrico por años, el papelito en la pata corta de las mesas, el estilo Circo Chamorro.

¿Ha progresado Chile? ¿Progresar es igual a comprar?

¿Es ese el paradigma? Sí uno se compra un automóvil, la gente cree que eso es progreso, se ha “progresado”, mejorado. Progreso significa ser mejor que el que No compra. Es decir, el que No compra es un ser imperfecto, por lo tanto, no progresa.

Progreso es igual a comprar, comprador es igual a: mejora, avance, perfeccionamiento.

¿Entonces el progreso es igual a vender, a comprar? ¿Compra y venta?

Progreso: Avance hacia el conocimiento y el dominio total de los medios de producción y la naturaleza, o sea, mejorar la condición humana. Abarca la totalidad. Todos.

Desarrollo: Sería la evolución paulatina de una economía hacia mejorar el nivel de vida. Pero se refiere por lo general a un solo sector de la vida pública. Algunos.

Llama la atención que ante tanto progreso, aquí no haya tecnología ni para hacer una calle. Las carreteras están concesionadas a empresas privadas extranjeras y se tiene que pagar por el libre tránsito que contempla, incluso, el vademécum legislativo del 80.

He ahí quizás, que ante tanto progreso, a nadie le haya ni siquiera llamado la atención el derrumbe de cientos de monumentos nacionales y que se hayan instalado sobre sus ruinas, esos sofisticados “Mall” como cuna-hamaca de las grandes deposiciones culturales e intelectuales de todo el país.

Epitafio.

Chile pareciera un país rotundamente enfermo, en estado maniaco-represivo crónico. Dando la impresión que en 200 años, no se ha hecho más que repetir una y otra vez los mismos errores, por los mismos individuos y organizaciones. Donde el narcisismo político de algunas estructuras y personas, no les permite ver más allá de sus matrices y narices.

La idiosincrasia apunta a un ritmo de vida acelerado, lo cual no permite detenerse a reflexionar sobre algún punto.

Un país de Católicos y Evangélicos disputándose el mercado de creyentes.

Existe la imperiosa, histérica necesidad de meterse en la vida personal de los demás.

Tendencia a un patrón de conducta, de Voyeurismo social-personal, nacional que aceita las quijadas y miradas, en el hablar y contemplar, por ejemplo los famosos Reallity Show.

¿Si Radiotanda, el siniestro Doctor Mortis, Lo que cuenta el viento o la Tercera Oreja volvieran, mejoraría ésta sintomatología?

Tanteando lo evolutivo, aparecen, el indio, el mestizo, el gañan, el roto: ¿ahora el flaite?

El Virrey, el duque, marqués, el conde, el arzobispo, el encomendero, el industrial, ¿El empresario?

Los chilenos, eso sí, somos muy educados, formales, atentos, solícitos, respetuosos, corteses, prudentes, considerados, afables.

Con los extranjeros, (Europeos y Estadounidenses) con los patrones, con los jefes, con los blancos, rubios y azules ó con los que tienen algún poder económico.

Entre pares, existe la costumbre de menospreciar y menoscabar lo que provenga de un compatriota, lo que en Chile se conoce como “Chaqueteo” Humillar al otro, para auto confirmar la propia (superior) identidad

El escudo de armas expone un Huemul en peligro de extinción, gracias a la deforestación y sus pinos asesinos. Animal que la mayoría de los chilenos no ha visto en su vida.

Como mitos urbanos, muchos aseguran que la bandera chilena es la más hermosa del planeta y el himno patrio, sólo es superado por la Marsellesa, aseveraciones seriamente fundamentadas por la fantasía popular.

Quizás, debido a tanto fracaso, es que existe una inclinación a las celebraciones. Y reflexionar, sólo sea para amargados. El mes de Septiembre podría ser declarado el mes del Borracho y el Carnívoro, donde los más patriotas son los dueños de botillerías, ramadas y carnicerías y nadie se cuestiona acerca de los miles de millones que cuesta en el área de la salud, por ejemplo, atender las consecuencias del mes de la patria y de tantas personas que les gusta estar siempre a medio filo.

¿Y si fuéramos nosotros los invasores de nuestra propia casa, los traidores a esa concepción abstracta que llamamos patria? ¿Patria? ¿Cómo se le puede llamar patria a un lugar donde uno no tiene ni una casa, ni un miserable pedazo de terreno donde alimentar los críos?

Una cosa es clara. El placer inmoviliza, el dolor genera movimiento.

Es a través de los dolores de la patria, que se deben generar movimientos para no repetir, esos mismos dolores.