Jueves, 17 Abril 2014

Actualizado11:43:52 AM GMT

You are here:

Castores: un grave problema ecológico en Tierra del Fuego

E-mail Imprimir

Argentina.- Para ponerle límites a una invasión biológica descontrolada, el gobierno de la provincia de Tierra del Fuego ya empezó a pagar por las primeras 120 colas de castores que se capturaron con trampas especiales. Así, con este primer paso de su plan de manejo, el gobierno piensa detener a esos roedores que fueron traídos desde Canadá por la Armada Argentina y se han convertido en una plaga.

Los castores son unos roedores de color marrón oscuro que llegan a vivir hasta 14 años. En 1947, se trajeron unos 50 ejemplares para impulsar la industria peletera en la zona, pero como los animales no encontraron a sus predadores naturales del Canadá —los lobos y los osos— pudieron reproducirse y dispersarse sin límites por la isla de Tierra del Fuego, incluso pasaron la frontera con Chile. Ahora, se estima que la población total es de aproximadamente 55.000 ejemplares.

Los castores se alimentan de hojas de lengas y de ñires. Pero se han convertido en enemigos de la conservación del ambiente autóctono de la región. "El bosque fueguino es muy frágil y por eso cualquier perturbación puede afectarlo gravemente —explicó a Clarín Marta Lizarralde, doctora en ciencias biológicas del Laboratorio de Ecogenética, del Centro Austral de Investigaciones Científicas del Conicet (CADIC) en Ushuaia—. Por lo tanto, los castores han alterado el paisaje con su impresionante colonización".

¿Y qué hacen? Por un lado, roen con sus dientes incisivos y destruyen árboles como la lenga y el ñire. Después llevan la madera a los ríos y construyen diques casi perfectos, que le servirían como una estrategia defensiva al estar delante de sus madrigueras de piedras y troncos, según Lizarralde.

Esos "diques" de madera hacen que muchas zonas —especialmente las rurales— hoy se encuentren inundadas, con los árboles cercanos podridos. Así, el bello paisaje de verdes oscuros y vivaces pasó a estar conformado por lagunas pequeñas con árboles grises a punto de morirse.

Ahora, el gobierno fueguino ha dado marcha a un plan de control poblacional de los castores, con el asesoramiento del equipo de la doctora Lizarralde. Consistirá en pagarles 5 pesos a los 80 cazadores autorizados por cada animal capturado.

Cada cazador recibió entrenamiento por parte del estado provincial y cuatro trampas especiales (llamadas de "captura muerta") que fueron importadas desde Canadá. Una vez que captura al animal, le tiene que cortar la cola para ser presentada a las autoridades de Recursos Naturales como prueba de la pieza. La piel se vende a los acopiadores en 7 pesos y la carne se comercializa en criaderos de zorros.

En Chile

Además de ocupar zonas boscosas de Tierra del Fuego y Navarino, en la XII Región, los castores cruzaron el Estrecho de Magallanes y comenzaron a poblar esta provincia.

Así, se han destruido milenarios bosques nativos en la región de Magallanes y se han originado cuantiosas pérdidas económicas. Pero eso no es todo, ya que, al alterarse el curso de los ríos y esteros; al levantarse estos diques que forman lagunas, se provoca un anegamiento que trae como consecuencia la pérdida de praderas para el ganado.

Y en el lado argentino...

La Legislatura de Tierra del Fuego también le declaró la guerra al castor Canadensis, calificado en 2006 como “especie dañina y perjudicial” en esa provincia.

La idea era calificarlo como "plaga", pero esto no se pudo debido a normativas internacionales.

Los "ediles" votaron un plan para la erradicación total o al menos para controlar la expansión de la especie.

El gobierno quedó habilitado para firmar acuerdos o convenios con países extranjeros, y para llevar adelante todas las medidas que estime conveniente.

Así, se pretende llevar a cabo acciones en conjunto con Chile.

A esto se suman las millonarias pérdidas que sufre el Estado por la destrucción masiva de puentes, al desbordarse los diques.

Hace una década era impensable imaginar que el castor extendería sus dominios. Pero hoy la realidad es distinta. La especie fue introducida en 1946 desde Canadá por los argentinos al otro lado del Lago Fagnano, en Tierra del Fuego.

En los años 60, el castor pobló el lado chileno de Tierra del Fuego y al poco tiempo cruzó el canal Beagle para establecerse en isla Navarino. Al comienzo fueron apenas 25 parejas (50 ejemplares)... hasta llegar a los 200 mil que existen hoy.

A raíz de todos estos estragos, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) decidió declararles la guerra a estos roedores, autorizando la caza de diez mil ejemplares por año, así como también la venta de su carne y sus pieles.

Entre el 2004 y el 2006, el SAG de Magallanes implementó un programa de control de especies invasoras, que arrojó como resultado la captura de 11.700 castores, y la capacitación de 270 personas como tramperos.

Y este año se está postulando a la segunda versión del programa. Esta vez se contratarán cuadrillas especializadas, con sueldo fijo, y el uso económico del animal estará concentrado en las áreas donde opere el poder de compra privado: Isla Navarino, y sur y centro de Tierra del Fuego.

En Aysén, los planes estarán puestos en las medidas de control. A comienzo del segundo semestre se iniciará un estudio experimental en cuatro áreas de lagunas - dos en Chile Chico y dos en Coyhaique - el cual consistirá en la captura y esterilización de los machos.

A esto se suma la elaboración de un estudio de factibilidad téncica y económica para la erradicación del castor en el Hemisferio Sur, creado en conjunto con organismos gubernamentales argentinos, ya que también es un problema "binacional".

Paraíso para cazadores

La temporada de caza de este año ya está vigente. Pero para los casos del castor, el jabalí y los visones - considerados dañinos por el reglamento de la Ley de Caza - no hay límite en las fechas: se pueden capturar durante todo el año. Los cazadores utilizan armas de fuego y también trampas importadas desde Canadá (trampas "humanitarias", donde el animal es eliminado en un tiempo inferior al que se demora su predador natural: el oso).

Cada cazador se entiende con la Unidad de Caza que se adjudicó el servicio ante el SAG. Así, una vez al mes se recorren los sectores y se cancela al cazador $2.500 por cada cola de castor, y $5 mil por la piel entera.

Las colas de estos roedores se queman en el incinerador del SAG y las pieles se están almacenando para entregarlas a los artesanos que serán capacitados para su aprovechamiento y para fomentar la industria peletera en Magallanes. La idea es que posteriormente se incremente el mercado privado de peletería.

La meta del gobierno es que en el plazo de tres años se eliminen 5.000 ejemplares de la dañina especie, pero las autoridades reconocen que exterminarlos a todos es casi imposible.

Escribir un comentario

Este es un servicio de comentarios de ElChileno. Entendemos que Ud comentará las notas bajo su criterio personal y su responsabilidad e identidad. Las notas son monitoreadas y se publican todos los días a una hora indefinida. Nos reservamos el derecho a borrar entradas que no estén en contexto o cuyo fín sea sexista, clasista, racista, segregacionista o antidemocratico


Código de seguridad
Refescar