Lunes, 16 Octubre 2017

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El gobierno televisivo

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La televisión se diferencia de la prensa escrita en que es fugaz. Los diarios, por estar en un soporte de papel, se pueden archivar y consultar para siempre. La TV -si es que no se graba todo – es „ahora o nunca“. Pasa. Emitido un programa, si no fue visto, desaparece.

El gobierno de la derecha parece estar orientado por esa lógica televisiva.

Se presenta un problema, aparece en la tele, se hace un espectáculo del mismo y una vez que la tele siguió su marcha multicolor, el gobierno la sigue, abandona el problema y nadie parece acordarse del mismo.

Con el terremoto de febrero pasado está ocurriendo lo mismo y con las minas chicas y medianas, con la salud, con la educación.

Que los 33 sepultados y “milagrosamente” salvados andan por el mundo celebrando su sobrevivencia (me alegro por ello) ya bajó a las páginas interiores de los diarios y en la tele aparecen de vez en cuando. La caravana sigue su marcha y detrás el gobierno. Son otros los temas. Otras las discusiones. El tema está olvidado, como se olvidó el terremoto.

Que hay gente que aún vive en carpas, que le entregan casas a los que ya tienen; que la “reconstrucción” amenaza con transformarse en un centro preferido de la corrupción. Todo eso es asunto olvidado. No sale en la tele.

El gobierno aparece cuando los temas son tratados por la tele, “sonrisal”, nuestro presidente, hace declaraciones para el bronce, de un estilo antiguo, como hablaba Arturo Alessandri, histórico, con pose de „estadista“ que mira el horizonte y no parece darse cuenta que está sumido hasta la cintura en el pantano de injusticia, irregularidad, corrupción y pobreza en que se ha trasformado Chile.

No quiere o no sabe que el país ya no es chileno, „es un territorio” como dice Armando Uribe el Premio Nacional de literatura.

Piñera y su equipo de iluminados parece no darse cuenta de un hecho sencillo: la enorme cantidad de cosas que NO puede hacer. El campo político de lo que el gobierno no puede es tan grande como el país mismo.

Tomemos un ejemplo del pasado. Para el terremoto de Valdivia el gobierno de la época fundó rápidamente una fábrica de casas y comenzó a fabricarlas y entregarlas a los damnificados. En menos de un año el tema estaba resuelto. Piñera no puede fundar una fábrica de casas. Debe llamar a licitación para comprar casas. El Estado está impedido por la constitución de Pinochet vigente de fundar nada que puedan hacer los privados. En todos los campos. La economía es la que gobierna Chile porque es la economía, ese ente difuso, sin cara visible, mágico que se guía por una “mano invisible”, es la que decide, sin consulta a nadie que no sea la codicia personal, acerca de todos los parámetros de la vida de los chilenos. No la vida colectiva, sino que la vida personal de cada uno, de las familias. No es el gobierno el que decide cuanto ganarán los chilenos por su trabajo, en que condiciones trabajarán, ni que jubilación tendrán, ni que educación. Es la economía que se orienta por el lucro y no va donde no hay lucro.

Chile parece haber perdido el alma y haberla entregado a la tele, a la radio esos demonios dominantes que crearon y mantienen una realidad que es mas real que la material “realmente existente”.

Porque, seamos claros: quien en Chile no sale en la tele no existe. La metáfora mas perfecta de este hecho es el dedo de Lagos. Por un gesto en la tele pasó de ser un oscuro dirigente del Partido Socialista a presidenciable y admirado conductor político.

Nuestro gobierno televisivo es raro para los europeos.

Durante la gira del presidente para recibir las felicitaciones de los amos de Chile en Europa un conocido me comentó: „parece que le hicieron mal la prótesis dental al presidente de Uds. Esa sonrisa que tiene es como falsa.“

Comentario espontáneo de uno que poco tiene que ver con nuestra larga y angosta faja.

Es que el hombre es televisivo, le contesté. Quizás cuando mandó a hacer la placa pensó en que su sonrisa tenía que ser „colinosista“ de Colgate. Pero para salvar un poco la dignidad nacional le dije: „no tiene prótesis. Son sus dientes. Los tiene así. Es posible que se los hayan „blanqueado“ como „blanqueó“ sus operaciones financieras al amparo de la dictadura, pero son sus dientes”.

En fin, uno a veces queda en la defensiva con los cómicos que nos gobiernan...

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