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Falleció José Miguel Varas

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24/09/2011

En su hogar en la calle Ezquiel Fernández de Ñuñoa, a los 83 años de edad falleció este viernes el escritor José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura 2006, según consigna Radio Universidad de Chile en su sitio de Internet.

El escritor será velado este sábado y este domingo en la casa de la cultura “Michoacán“, conocida como “la casa de la Hormiguita”, Delia del Carril, ubicada en Lynch Norte 166, La Reina.Su funeral tendrá lugar el lunes en el cementerio Parque del Recuerdo. Previamente se realizará un acto de despedida en “Michoacán” tras lo cual el cortejo se dirigirá al cementerio.

Con una narrativa construida desde su cotidianeidad, sus experiencias llevaron a José Miguel Varas a ser un autor respetado y alabado.Entre sus obras se pueden encontrar “Porái” (1963), “Chacón” (1967), “Lugares comunes” (1968), “Neruda y el huevo de Damocles” (1992), “La novela de Galvarino y Elena” (1995), “Exclusivo” (1996), “Cuentos de ciudad” (1997), “Nerudario” (1999), “Neruda clandestino” (2003) y “Milico” (2007).

El poeta Armando Uribe argumentó que Varas, que comenzó a escribir en su temprana adolescencia, “no sólo es eminentemente verosímil en toda su obra, sino que por dentro y por sobre su literatura escribe las verdades que también otros chilenos hemos vivido”.

Cahuín fue su primera publicación en 1946, a la que le sucedieron volúmenes altamente valorados por el público como Porai (1963) y Lugares comunes (1967).

Su militancia en el PC lo obligó a partir al exilio durante la dictadura y refugiarse en Moscú. De esa época son: Don Américo: un chileno comunista (1981) y algunos relatos que incluiría años más tarde en sus Cuentos completos. Desde la ex Unión Soviética participó del programa Escucha Chile de Radio Moscú.

Varas fue un periodista que escribía literatura, hazaña no frecuente entre los escritores, su más reciente publicación “Los tenaces”, (2010), constituye una selección de sus crónicas y entrevistas.

Varas estuvo toda su vida con un “cable a tierra”. Su largo destierro en las heladas tierras rusas, su peregrinar por el mundo no lograron nunca que perdiera el contacto con Chile, con las chilenas y chilenos. Fue un chileno cien por ciento.

Lo distinguía una calma y una serenidad que le debe haber venido de sus antepasados del sur, gente sencilla pero fuerte.

Varas, mas que escritor, fue periodista, cronista de su pueblo. Agudo observador de su entorno, Varas supo poner con gracia, belleza, humor y sobre todo realismo, a Chile en su literatura.

Su condición de “comunista” que para algunos en Chile es una especie de “pecado original”, la llevó con la misma seria y profunda convicción con la que Camila Vallejo, la dirigente de los Estudiantes, la lleva.

Gran amigo de sus amigos, tenía una lealtad natural que lo distinguía. Nunca puso por encima de la amistad; las relaciones humanas, su condición de dirigente del Partido Comunista cuando lo fue. Esa convicción humanista guió siempre sus trabajos.

Con José Miguel Varas Chile pierde un grande de la literatura, uno que nunca se rebajó al panfleto, que nunca estuvo dispuesto a pagar los precios lacayos que exige la reacción nacional para aplaudir y celebrar a “sus” escritores. Y tampoco para escribir panfletos de “izquierda”. Para el no figuró nunca como posibilidad -por ejemplo- escribir un panfleto en contra de Cuba o en contra del socialismo, no porque el fuese comunista, sino que por su humanismo, por su racionalidad chilena su profunda confianza en los pueblos.

Siempre lo vi como un hombre sereno. En unos momentos de agitación y lucha en Paris fue un apoyo muy grande para ayudarme a soportar la intriga y la bajeza de algunos que lograron derrotarme. En conrta de ciertas maquinaciones sancionadas por algunos dirigentes de su sector, se puso de mi parte, porque coincidía conmigo que hay valores superiores y como se dice hoy “transversales”.

Varas fue un gran amigo, sencillo pero no simple; humilde, pero no rastrero; serio pero no empacado; grande sin ostentación; culto pero no pedante. Cualidades todas que se suman a otras muchas y no lo digo porque este muerto –que los muertos siempre son buenos- sino que porque es la mas pura verdad: fue un gran escritor y ya honraremos su memoria como corresponde, llegarán los tiempos en que en Chile pondremos las cosas en su lugar y Varas merece estar en el panteón de nuestra literatura en la posición alta que le corresponde, así como hay varios a los cuales habría que poner también en los lugares que les corresponden.

Chile pierde con Varas a un gran escritor y periodista.

Que descanse en paz.director@elchileno.cl

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