Lunes, 20 Noviembre 2017

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La tiranía de la Real Academia Española

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Tienen base para dictar lo que quieren. El idioma que se impuso en España en el siglo XV fue el de la monarquía de Castilla y León: el castellano. Era el que hablaba Isabel la Católica, la vencedora de los moros en Granada y Reina de la Reconquista. Los dictámenes y decretos, las leyes se redactaban en ese idioma, originario de Castilla la Vieja y tributario del latín. Hernán Cortés escribió su famoso informe sobre la Conquista de México en castellano y hoy se lo puede leer sin problemas.

Es el idioma oficial de España que se impone a los otros que hay en la amplitud geográfica del Reino español (es una monarquía. No lo olvidemos). En ese idioma se escribió „El Ingenioso Hidalgo Son Quijote de la Mancha“ y la gran literatura española de todos los tiempos, desde el „Mío Cid“ hasta hoy.

Es decir esos títulos le otorgan a la Academia de la Lengua Española la autoridad para declarar que el idioma les pertenece. Es decir que el castellano se llama „español“ y que son ellos, los 45 millones de españoles, los que deciden, por si y ante si, lo que vale y lo que no, en la lengua castellana.

Los habitantes de América Latina somos mas de 500 millones y la literatura Latinoamericana es profusa y diez o veinte veces mas grande que la española. El Conjunto de los países de América Latina de habla castellana son económicamente y culturalmente mucho mas grandes que España y sus islas y sus posesiones en África.

Todos hablamos castellano y un ciudadano puede darse en entender sin problemas desde Tierra del Fuego al límite norte de los Estados Unidos porque en ese país de habla oficial inglesa, ya son casi 40 millones de sus habitantes que hablan castellano.

Para todos ellos la Academia dicta sus decretos, ellos tienen la hegemonía sobre la lengua, sus usos y sus formas.

Son ellos, porque se consideran propietarios de nuestro idioma, los que decretan que esta letra se usará o no se usará.

Ellos nos dicen como tenemos que hablar y escribir.

Quien controla la palabra, controla el poder. Es la palabra la poderosa porque transporta las ideas y son las ideas las que mueven a los hombres y mujeres.

España cuida sus intereses superiores cuando sostiene y prestigia su Academia que es la administradora principal de la hegemonía lingüística sobre el castellano.

Para ilustrar que en los hechos esta hegemonía no tiene fundamento y cada vez es menos importante un par de datos:

  • Las editoriales colombianas que editan libros para niños, no quieren ingresar al mercado español porque significa hacer gastos muy grandes de adaptación idiomática para sus libros para niños si quieren editarlos en España. Los textos serían incomprensibles para los niños españoles que hablan una lengua infectada de modismos; palabras españolizadas y tomadas de otros idiomas y en general un castellano que deviene en dialecto propio de España.

  • - La trilogía de Stieg Larsson sobre Lisbeth Salander fue traducida al “español” y puesta en todo el mercado de habla castellana. Un amigo chileno que vivió largos años en Suecia y es bilingüe (sueco-castellano), compró la edición en castellano de los libros de Larsson. Leyendo unos capítulos renunció a la lectura y pidió el libro en sueco a Suecia para leerlo en el original. “Simplemente tiré el libro a la basura. La traducción estaba hecha para que los lectores simplones y poco cultivados en España lo leyeran con facilidad y para mi era en partes completas simplemente incomprensible. Los modismos, los “gillipollas” y los otros términos que no se que significan, eran tan abundantes que renuncié a leer el texto”.

¿Se justifica la hegemonía que intenta mantener España sobre el idioma de cara a la clara diferencia que existe entre el idioma que hablamos en América y lo que hablan en España?

No se justifica porque de hecho ellos no son los “propietarios” de la lengua, porque son minoría y el castellano que se hablará en el mundo es el que hablamos en América y no el que hablan los 45 millones de españoles que ni siquiera lo hablan todos, ya que hay varias otras lenguas maternas en ese país.

Por eso es que sería tiempo que empezáramos a pensar en desvincularnos de la Academia Española de la Lengua y pensar la posible fundación de Academias de la Lengua Castellana en América y no estar “obligados” a aceptar “gilipolleces” de una academia vetusta, dictatorial y que sin título real alguno nos ofende de manera tal que en Chile -si le hacemos caso- tendremos que rebautizar el país y junto con ello cientos de palabras que comienzan con “ch” en nuestros idioma.

 

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