Alvaro Rojas
El gobierno de Chile recibió recientemente un informe de cuatro ingenieros en el que se recomienda la construcción de cuatro centrales atómicas para generar electricidad. Se desconocen los términos del mismo y también los argumentos que dichos profesionales escribieron para fundamentar su proposición. La Presidente Michelle Bachelet hace un tiempo señaló que la decisión de emprender el proyecto no la tomaría durante su período y que debería ser adoptada por el gobierno que la reemplazará.
La polémica en torno a si Chile necesita o no centrales nucleares ha sido silenciada por los medios monopólicos y afines al modelo neoliberal que dejó la dictadura y ha administrado la Concertación.
No existe una discusión seria sobre el tema en Chile. En Europa es otra cosa. La prensa es libre, matizada e independiente y la discusión en Alemania y en Suecia es abierta, equilibrada y no intenta esconder ningún argumento. Por último las setas silvestres del bosque de Polonia aún están contaminadas con radioactividad de Tschernobyl.
Como una forma de aportar a la discusión publicamos a constinuación la traducción del alemán de un artículo publicado por la revista Der Spiegel de Hamburgo (1,6 millones de lectores semanales. Edición N° 30 de 2009. 20 de julio de 2009), acerca del tema, que ha adquirido mucha actualidad luego de un accidente en una central nuclear en el norte de Alemania. Al final del texto formulo algunas preguntas que considero pertinentes sobre el tema.
Este es el texto:
Potencia nuclear: devuélvase al remitente
Desde que ocurrió el accidente en la central nuclear de Krümmel cerca de Hamburgo, el debate sobre las centrales atómicas ha renacido. No se trata solamente de accidentes sino que se trata de quien pagará los costos por las ruinas radioactivas y los depósitos finales de la basura atómica ¿los consorcios o el Estado?
Karlruhe es una ciudad bella, armoniosa. Que en las cercanías, alejado un par de kilómetros, hay plutonio con el cual se pueden hacer bombas atómicas lo saben muy pocos de sus habitantes.
La sopa radioactiva en la cual flota el plutonio tiene una radioactividad de 700 trillones de Becquereles. Esa es la veinteava parte de la radioactividad que liberó la catástrofe de Tchernobyl y contaminó regiones completas de Rusia y Europa. La radioactividad fue detectada en Suecia, Noruega, Polonia y los países Bálticos.
Esta sopa venenosa se mece en la planta de reacondicionamiento de barras de uranio de Karlruhe. La planta debió haber desaparecido hace mucho tiempo. Esta calificada como extremadamente peligrosa. Solamente el trasvasijo de la sopa radioactiva tiene un riesgo alto. 60 mil litros de mezcla radioactiva deben ser trasportados en estanques de acero inoxidable a un horno de fundición y encapsulada a 1200 grados de temperatura en glóbulos de vidrio y finalmente embodegados en un depósito provisorio, seguro y que permita que la basura no tome contacto con el medio ambiente por cien mil años. Sólo de esa manera el material radioactivo estaría relativamente seguro.
Precisamente esa operación debería haber partido en las próximas semanas. La operación fue postergada por el gobierno de Estado de Baden Wurtemburgo el viernes pasado (17 de julio) tal como lo ha hecho ya varias veces.
Esta actitud es sintomática y describe la impotencia que tienen los responsables políticos de cara a la pesada herencia de la energía nuclear y la planta de reacondicionamiento de Karlsruhe.
La planta fue puesta en marcha en 1971 y en 1991 cerrada. Es, junto a otras, una de las herencias mas peligrosas del “proyecto” nuclear alemán. La planta representa el sueño que profetizaba que la República Federal contaría con cantidades infinitas de electrcidad barata producida por las centrales nucleares. Los consorcios nucleares aseguraban que las barras radioactivas de uranio podrían ser completamente recicladas y se podría hacer de la basura nuclear nuevas barras radioactivas. Una fuente de ganancias gigantesca.
El reacondicionamiento de uranio radioactivo fracasó rotundamente a punta de panas y protestas.
La mitad de la basura nuclear que –al contrario de lo prometido- podia ser reciclada por la planta, fue enviada a un autodenominado “centro de investigación” llamado Asse II en las cercanías de la aldea de Baja Sajonia, Remingen, el resto se quedó en los límites de Karlsruhe, como un peligro mortal.
Desde hace mas de 20 años que la sopa radioactiva, que se calienta por si sola si no se la refrigera constantemente, debe ser enfriada a 25 grados Celsius y revuelta como la sopa en el plato. En caso contrario amenaza una catástrofe.
En Alemania hay muchos ejemplos parecidos sea en Karlsruhe o en Jülich o en el depósito de basura Asse, las ruinas y la basura de las centrales nucleares representan una amenaza constante y una tumba para miles de millones de Euros.
Mientras Alemania discute el accidente del reactor Krümmel, y los otros dos accidentes que se produjeron a fines de Julio en otros centros atómicos, los peligros y los costos de la basura atómica crecen sin que nadie lo note.
Los consorcios nucleares hace rato que simplemente se deshicieron de los costos de la basura. Los riesgos por los accidentes en las centrales nucleares los asume el Estado y los costos los pagan los ciudadanos. En 1991 el contribuyente pagó al consorcio que opera la planta de Karlsruhe 550 millones de Euros. Hoy se calcula que los costos de la basura y las ruinas alcanzan 2,6 mil millones de Euros (son unos 3 mil millones de dólares o casi un tercio de todas las ganancias del cobre de Chile. Nota del Traductor). Esos costos no recargan la cuenta de la luz de los consumidores, están escondidos en los impuestos. No es de admirarse que la electricidad nuclear aparezca como tan barata.
La pregunta acerca de si la sociedad se puede permitir una irresponsabilidad de esa magnitud es un elemento central en la discusión política en Berlín. El Ministro del Medio Ambiente (Socialdemócrata) sigue atentamente el plan de los consorcios RWE; E.on; Vattetenfall y EnBW (los cuatro que dominan el mercado alemán. N. Del T.) para lograr que esos costos los tenga el Estado. El Ministro Sigmar Gabriel está exigiendo la aplicación de un impuesto de un centavo de Euro por kilowatt producido, para cubrir los gastos que genera la basura y la demolición de centrales obsoletas. Los consorcios y la democracia cistiana en el poder rechazan esa proposición.
“La economía nuclear no es responsable por los daños que han aparecido”, asegura el Presidente del Foro Atómico Alemán, Walter Hohlenfelder al comentar el caos que se ha descubierto en el depósito provisorio Asse en el que salmuera proveniente de la mina de sal subterránea en que esta cavado el depósito, se ha contaminado con material radioactivo y es muy posible que la basura atómica allí depositada sea inundada por esa salmuera. El material radioactivo está envasado en tarros de acero del tipo que se usa para guardar aceite o petróleo. Los llamados “tambores” en Chile. Es decir que la salmuera los corroerá fácilmente liberando la sopa mortal que encierran. La irresponsabilidad, sin embargo, es sistemática.
Otro caso de aventurerismo irresponsable es el Centro de Investigación Nuclear de Jülich. A 60 kilómetros de Düsseldorf fueron 15 municipios los que quisieron embarcarse en la nueva teconología atómica, prometiendose grandes ganancias y la generación de energía barata, limpia y eterna en los 60 del siglo pasado.
El núcleo del reactor que el grupo de trabajo “reactor nuclear” le dejó a las generaciones futuras, se ve como un submarino. Los municipios soñaban en los años sesenta con la instalación y operación de reactores nucleares municipales. Con científicos del Centro de Investigación Nuclear de Jülich iniciaron los trabajos para construir un reactor basado en una técnica llamada “reactor de cúmulo de esferas”.
Debería haber sido el primer reactor con tecnología completamente alemana, mas seguro y menos agresivo hacia el medio ambiente que los en uso. En 1967 comenzó a funcionar el prototipo. Hoy es uno de los reactores problema mas grandes del mundo como lo ha calificado el Instituto Ecológico de Darmstadt.
En los meses venideros un centenar de científicos deberán llevar adelante una acción de “limpieza” peligrosa, cara y complicada en Jülich. El núcleo del reactor está contaminado con isotopos radioactivos como Casio 137 y Stronio 90. Además en el mismo núcleo se encuentra una carga mas peligrosa aún: 198 barras radioactivas en forma de esfera con uranio altamente enriquecido. Las esferas se han enredado de tal manera que es imposible removerlas.
En el plazo de dos años el núcleo radioactivo debe ser depositado en un lugar transitorio que debe ser sellado. Se trata de la operación de desguace de un núcleo radioactivo mas peligrosa que alguna vez se ha realizado en el mundo.
El reactor completo que pesa 2 mil 100 toneladas será “cortado” (sacado) dedde su carcaza. Siete grúas especiales sacarán el coloso y lo pondrán en posición horizontal sobre un “trineo” sostenido por un colcón de aire. El reactor está de tal manera contaminado con radioactividad que es imposible cortarlo o sellarlo en su contenedor. La radioactividad debe ser cubierta por un manto de beton por 60 a 80 años hasta que robots con sierra puedan cortarlo.
El gobierno federal está investigando si el gobierno estatal de Renania del Norte Wesfalia por medio de su oficina de control, ha fracasado. Un estudio que describe como el reactor estuvo a milímetros de desatar una catástrofe gigantesca por mal manejo, es la base que le sirve al gobierno federal para investigar la responsabilidad del gobierno del Estado de Renania del Norte Wesfalia. Según el estudio reacciones en cadena sin control (bomba atómica) así como explosiones con resultado de un daño de la cubierta del núcleo radioactivo del reactor estuvieron a punto de ocurrir.
El estudio fue redactado por el Rainer Moormann, Experto en Segruridad y hasta marzo colaborador del Instituto de Investigaciones de Seguridad y Técnica Nuclear del Centro de Investigaciones de Jülich.
La revelación le ha costado bastante malos ratos a Moorrmann de parte de colegas y defensores de la técnica del “cúmulo de esferas radioactivas”.
Los que operaban el reactor no aceptaron nunca ponerlo fuera de servicio. Incluso no lo hicieron cuando en 1978 fluyeron casi 30 metros cúbicos de agua altamente contaminada desde un tubo roto del reactor. El agua fue simplemente bombeada. Durante el bombeo salieron por una fuga inadvertida, hectólitros de agua contaminada. 21 años mas tarde se encontró Estronio 90 en una alcantarilla.
La responsabilidad por las fallas y sobre todo los costos de las panas recae en el gobierno o sea en los ciudadanos. El reactor fue rellenado con 500 metros cúbicos de beton poroso de manera que dejó de representar un daño para el ambiente y las personas. La cuenta la paga el Estado.
Los costos fueron fijados en el pasado en 34 millones de Marcos, en el intertando los costos han subido a 500 millones de Euros (unos mil millones de marcos).
El mecanismo funciona siempre igual. Primero los empresarios fundan proyectos nucleares para hacer ganancias y luego dejan al Estado con la responsabilidad por la basura y las ruinas.
En el denominado “depósito final provisorio” de Asse la coalición de gobierno (socialdemócratas y democrata cristianos) destinó 850 millones de Euros para asegurar que la basura atómica fuera guardada con seguridad. En el intertanto el Ministro del Medio Ambienta Sigmar Gabriel está hablando de dos mil a cuatro mil millones de Euros porque la Oficina Federal para la Protección de la Radioactividad está estudiando la posibilidad de sacar la basura a la superficie. Los privados por boca del jefe del cabildeo empresarial Hohlefelder aseguran: “a falta de responsabilidad nuestra no habrá participación en esos costos”.
La misma actitud se pudo ver en el caso del depósito final de Morsleben. Después de la unificación alemana pasaron, junto con todas las instalaciones nucleares, 22 mil 300 metros cúbicos de basura radioactiva de baja y media radiación. Los expertos tenían sus dudas respecto del depósito o basurero nuclear que era una mina abandonada, sólo que la exigencia de los consorcios por encontrar una solución barata era muy grande.
Por esa presión el gobierno de Helmuth Kohl (DC) dejó de lado las dudas. Recién una demanda de Greenpace y la Organización Mediambientalista BUND lograron detener el proceso de depositar la basura en la mina.
En el intertanto Wolfram König, Presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Radioactividad quiere “rellenar” el depósito con 5 millones de toneladas de betón especial. Costos para el Estado: 2 mil 200 millones de Euros. Para la industria nuclear la eliminación de la basura fue un gran negocio. La industria pagó 138 millones de Euros por botar su basura radioactiva en ese depósito entre 1994 y 1998 o sea un seis por ciento de los costos.
A pesar de todo el Estado ha, por lo menos, sacado algunas conclusiones de todo este asunto. Por el desguace de las plantas nucleares “muertas” (que terminaron su vida útil y deben ser desarmadas) las empresas deben pagar esos trabajos. Para evitar en el futuro que la mentalidad dominante siga su camino se aplicará el principio de responsabilidad del causante. En la mina de sal de Gorleben, que es el principal depósito radioactivo y posiblemente el definitivo en Alemania, las empresas deberán pagar en el futuro dos tercios de los costos por depositar basura de baja y media radioactividad.
Mucho mas caro es depositar la basura atómica de alta radioactividad. Esta es de poco volúmen pero mil veces mas peligrosa. Por ello el lugar donde se depositara es muy controvertido ya que ¿quien puede pronosticar lo que ocurrirá en un millón de años? Que es el tiempo que tardarán en neutralizarse las barras de uranio en el depósito. Es seguro que los cabilderos de la industria atómica no lo harán.
Para ahorrar dinero en la búsqueda de un depósito adecuado la industria presiona para que el depósito provisorio de Gorleben sea declarado “definitivo”. Los consorcios han invertido en la mina de sal mil 500 millones de Euros, suma que cobrarán en la cuenta de la luz a los clientes.
A pesar de que nadie sabe como se debe ver el depósito final de la basura atómica, el cabildero principal de la industria Hohlefelder habla de costos por 3 mil 500 a 4 mil millones de Euros que debe invertir la industria para guardar la basura sin peligro para nadie. Las experiencias de Karlsruhe; Jülich; Asse y Morsleben, sin embargo, demuestran que al final se trata de costos en dimensiones que poco tienen que ver con los anunciados. Por ejemplo ¿quien pagará los costos en cien años, cuando los consorcios ni siquiera existirán?.
Es por ello que el impuesto propuesto por el ministro Gabriel es tan polémico ya que radica los costos en la industria y la obliga a calcular sus costos con realismo. Al final, la cuenta la pagará el cliente final, el consumidor, pero de todas maneras es un paso.
Hasta aquí el artículo.
Sobre los costos: la electricidad producida por centrales nucleares es cara si se toma en cuenta el factor de la basura y el futuro desguace obligatorio de las plantas que tienen una vida útil y no son “reparables” o reciclables.
Algunas preguntas que atañen a Chile:
- ¿Cómo se plantea -en el estudio ingenieril chileno para las 4 centrales- la solución para el problema de la basura atómica?
- ¿Donde se depositará?
- ¿Quien asumirá los costos?
- ¿Hay un estudio comparativo que permita evaluar el costo beneficio de las centrales nucleares con el costo de una central solar fotovoltaica o térmica (con espejos) en el desierto de Atacama?. La industria europea está planteando la construcción de una central generadora solar en el desierto de Sahara que suministraría un tercio de la energía que se consume en Europa. Chile podría cubrir TODA su demanda con un 0,5% de esa planta.
- ¿Existe un estudio que postule un uso masivo de los calentadores de agua solares domésticos con ayuda del Estado (subvención a la instalación) y el ahorro en gas y energía que significarían?
- ¿Se ha tomado en cuenta la posibilidad de “descentralizar” la generación de energía por medio de minicentrales hidraulicas, aeólicas, geotérmicas, solares comunales en propiedad de los usuarios y administradas por los municipios?
- ¿Cual es el negocio real con las centrales nucleares en Chile?. ¿Las ganancias por el depósito de basura atómica que será necesario instalar o la venta de electricidad o ambos? Y en este sentido ¿que parte del negocio significa la venta de energía y que parte el pago por depositar basura definitivamente?
- Finalmente, es de Perogrullo que los europeos enfrentados a soluciones caras y peligrosas para depositar su basura atómica verán con mucho interés que en Chile sea “necesario” construir un depósito -con toda probabilidad en el desierto de Atacama- en el que podrían deshacerse limpiamente sin afectar su territorio y sin polémica alguna interna, de la basura atómica que tarda un millón de años en neutralizarse.
- ¿Queremos en Chile comprometer de esa manera el futuro nacional y actuar con una increíble irresponsabilidad nacional e histórica? Mas aún si ni siquiera necesitamos esas centrales ya que el potencial chileno es gigante en aguas, viento, mareas, sol y energía geotérmica.



