Lunes, 6 Febrero 2012

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Centésimo Tercer Natalicio de Salvador Allende

El 26 de junio de 1908 nació en Valparaíso Salvador Allende Gossens, el que sería la figura política chilena mas importante del siglo XX y que encarnó los anhelos del pueblo de Chile y expresó una profecía cuya vigencia aún está firme en el imaginario colectivo chileno.

Nada han dejado de hacer para desprestigiarlo, insultarlo, degradarlo, en fin, sacarlo de la memoria del pueblo de Chile.

Desde el mismo día del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, en que soñaban desde sus mentalidades mezquinas y brutales que el Presidente acuartelado en La Moneda renunciaría como ellos querían, hasta hoy. En una campaña permanente, a veces refinada, otras veces grosera, no han cesado de tratar de rebajarlo, meterlo en sus parámetros de bajeza y ruindad. No lo han logrado y no lo lograrán jamás. Allende crece en la misma medida que ellos se ven reducidos a su triste realidad de esbirros sanguinarios y vende patrias rastreros.

No es necesario recurrir a la obra de Allende, ni siquiera a buscar en sus discursos, trabajos académicos o el anecdotario politico y personal del Presidente caído en La Moneda para conocer la grandeza de su espíritu. Basta con leer el texto de sus últimas palabras.

El breve discurso de despedida de Allende desde La Moneda, trasmitido por Radio Magallanes y en parte tergiversado, manipulado y cortado por sus presuntos partidarios de la Concertación, para usarlo en la medida de su oportunismo en los 20 años que gobernaron, es de una vigencia notable. No ha perdido su fuerza profética ni su dura denuncia. Al leerlo aparecen en toda su rastrera dimensión los que se beneficiaron con el crimen y la dictadura. El discurso es una condena histórica eterna a los que ayer gobernaron con el crimen y la violencia y hoy gobiernan disfrazados de demócratas.

Recomendamos a nuestros lectores leer este texto que publicamos a continuación sin los cortes y “ediciones” con que fue dado a conocer por años por los amanuenses “concertados”.

Esta es la transcripción fiel de lo dicho por el Presidente Allende en la grabación sin edición trasmitida por Radio Magallanes el 11 de septiembre antes de mediodía.

 

“Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.

Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, serán una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

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