Domingo, 17 Diciembre 2017

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“Lo que podemos hacer en este país no tiene límites. Este tipo de gobierno sabe ayudar y fomentar los negocios.” Hyman Roth a Michael Corleone, en “El Padrino”.

Un economista francés llamado Jöel Halpern escribió hace poco una nota relativa a las finanzas. El tema esté de moda muy a pesar nuestro, que somos los que pagamos la fiestuza. La nota de Halpern llamó mi atención por su título, un parafraseo de una célebre cita de Mao Tsé Dong: “Las finanzas son un tigre de papel”.
En su nota, plena de humor, Halpern se cachondea del dogma económico que intenta convencernos de que la tierra es plana y de que el mercado es como el pan con chancho. Lo cito:
“En la célebre parábola de la “mano invisible” de Adam Smith que presenta las virtudes del mercado, el carnicero le vende carne de calidad a sus clientes y al hacerlo realiza al mismo tiempo su felicidad de ellos y la suya propia, porque gana tanto más bien su vida cuanto que satisface al prójimo”.
En este principio se apoya la teoría económica que hace del egoísmo el motor central de toda actividad humana. Por si no te habías percatado estamos hablando del capitalismo. Admitamos que un sistema construido en torno al egoísmo, al individualismo y al egocentrismo pueda funcionar (la realidad nos muestra que sólo para unos pocos, pero admitamos…) y sigamos la reflexión de Jöel Halpern, que escribe lo siguiente:
“Si el mercado de la carne funcionara como un mercado financiero, el carnicero vendería carne podrida que sus clientes comprarían ávidamente para revenderla aun más cara (y cada vez más podrida) a otros operadores que a su vez están a la búsqueda de un beneficio futuro y no de algún consumo de carne. Ésta última, la carne, terminaría por llegarle finalmente a algún consumidor que al alimentarse con ella se intoxicaría. Pero es probable que el carnicero ni siquiera les hubiese vendido verdadera carne, sino más bien la promesa futura de entregar carne de bovinos aún no nacidos…”
Tú que esto lees o escuchas, crees que Halpern y yo mismo nos estamos refiriendo a alguna oscura teoría económica, descrita en jerga de economista, esa que no entienden ni ellos. ¡Craso error! Para que te des cuenta de cómo practican con el personal el dulce juego del emboque, saca la cabeza por la ventana y mira lo que ocurre en el mundo real. Exxon primero, y luego Anglo American, le vendieron a Codelco sólo una promesa. La promesa de que algún día, en el futuro, si tales y cuales condiciones estuviesen reunidas, Exxon primero, o Anglo American después, le cederían a Codelco una parte de lo que hubiese, visto que en el momento de la firma de la promesa nadie podía prever el futuro. Ni siquiera los boludos que, amparándose en el depreciado título de economista, se dedican a vender la pomada de los oráculos, las psíquicas, y los videntes: sus pre-visiones del futuro.
John Kenneth Galbraith, ese gran intelectual y economista yanqui, solía decir: “Las previsiones en economía sólo tienen el propósito de darle alguna respetabilidad a la astrología.” En esa estamos. Buena parte de la inestabilidad monetaria, financiera, económica y social en la que nos debatimos tiene que ver con este invento de los compraventeros de las finanzas: la compra, o la venta a futuro. A eso dedican buena parte de su tiempo los banqueros, los filibusteros de las finanzas que llaman hedge-funds, las grandes compañías de seguros y por cierto las AFPs.
Niels Böhr, el gran científico danés, premio Nobel de física en 1922, y uno de los fundadores de la mecánica cuántica, se apretaba la tripa riéndose de los papanatas que muy seriamente hacían pre-visiones y se equivocaban siempre. Su mejor chiste se resume en una frase: “La previsión es un oficio muy duro, sobre todo cuando se trata del avenir”.
Como queda en evidencia, la única diferencia entre un economista que hace previsiones y un adivino profesional, es que este último tiene sólo una gran bola, y es de cristal…
Tal vez por esa razón Niels Böhr, -que era un chato silencioso y retraído pero definitivamente  rumboso-, definió a un experto como “una persona que ha cometido todos los errores posibles en un campo muy estrecho del conocimiento”.
¡Dios tuyo, en qué manos estamos!
Nota: Difundido por Radio Tierra (www.radiotierra.cl) en la secuencia “Crónicas Comiconómicas”.

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