Lunes, 18 Diciembre 2017

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Energías renovables en Chile: Como el neo liberalismo impide una política de energía sustentable en Chile

Con la finalidad de ayudar a nuestros lectores a formarse un concepto claro del complejo tema “eléctrico” en Chile y raíz del último “apagón” ocurrido entre las IV y VIII regiones, hemos traducido del alemán un ensayo escrito por David Rojas-Kienzle en el marco de un trabajo para el “Instituto Otto Suhr de Ciencias Políticas de la Universiad Libre de Berlín”.

Este trabajo presenta en forma clara y precisa un panorama realista de la política energética chilena y como esta es forzada a buscar soluciones mercadistas, sin considerar las potencialidades reales de Chile. La Redacción

Chile se encuentra en peligro permanente de sufrir una crisis energética. El país, cuyo desproporcionado crecimiento en la exportación de materias primas en los últimos 20 años -basado principalmente cobre y productos agrícolas- no dispone de yacimientos mencionables de combustibles fósiles, lo que significa que el 90% de los combustibles (gas, carbón y petróleo ), deben ser importados.

Las necesidades energéticas de Chile pueden ser aseguradas, sin embargo existen otros factores que juegan un papel que serán presentados en este trabajo, entre ellos la política neo liberal que ha sido aplicada por todos los políticos desde los años 80 y que ha jugado un papel inhibitorio en el camino hacia un gran desarrollo de la generación de energía por medios renovables.

Con la finalidad de mostrar este hecho se hará un análisis detallado sobre las especificidades que muestra la generación energética en Chile y posteriormente la aplicación de la política de los gobiernos mostrando los caminos alternativos posibles.

Chile posee un territorio de 4200 kilómetros de largo y una media de 1180 kilómetros de ancho, lo que s ofrece una condición geográfica que hace muy difícil el suministro de energía a la población, mas que en otros lugares del planeta. Al mismo tiempo, la diversidad de los climas que ofrece el desierto de Atacama considerado el mas seco del mundo hasta el clima mediterráneo en la Zona Central hasta el clima alpino con glaciares en el extremo sur, ofrecen una oportunidad.

La mayoría de la población chilena se concentra en sector pequeño del país en torno a Santiago. Solo en la Región Metropolitana, la superficie que rodea Santiago, viven 40% de los chilenos.

Basado en la extensión norte sur del país, y la fuertemente diferenciada proporción de habitantes en el territorio, Chile está dividido en cuatro sistemas interconectados independientes entre si, de suministro de electricidad. De ellos el SING (Sistema Interconectado del Norte Grande) y el SIC (Sistema Interconectado Central) entregan la parte mas grande de la energía que se genera en Chile.

A causa de las enormes distancias entre sistemas no es posible conectarlos entre si y trabajan en forma separada.

El SIGN se encuentra en el extremo norte de Chile y cubre aproximadamente un 25% de la generación eléctrica. Viven en la zona el 6% de la población de Chile. El alto consumo se debe a la presencia de industria de alto consumo en la zona. Sobre todo empresas mineras consumen grandes cantidades de energía que es obtenida casi completamente de combustibles fósiles. Hasta el cambio de siglo se usó exclusivamente carbón el que fue siendo reemplazado paso a paso por gas proveniente de Argentina el que a raíz de los problemas de suministro y la crisis energética de 2007/2008 debió ser reemplazado por petróleo.

La segunda red mas grande de Chile, el SIC, cubre las necesidades de un 90% de la población de Chile. Al contrario del sistema del norte, esta red recibe energía en un 50% de centrales hidráulicas, el resto casi sin excepción es generado con carbón y petróleo ya que desde la crisis de 2007/2008 el suministro de gas desde Argentina se interrumpió.

Los otros dos sistemas en Aysén y Magallanes son alimentados mayoritariamente por centrales que usan combustibles fósiles. En el sistema de Aysén están conectados a la red algunas centrales hidráulicas y eólicas. Ambas fuentes generadoras no tienen mayor importancia en la generación total de Chile.

Si se mira el sistema en su conjunto, un 40% de la energía de Chile es producida por centrales hidráulicas, luego sigue en magnitud el petróleo (diésel) con un 24,6%; carbón con un 22,7% y gas natural con un 7,9%. El resto es producido por masa biológica y basura (gas metano producido en los “rellenos sanitarios”. Dato del traductor).

Esta situación se corresponde con la situación que había a mediados de los noventa del siglo pasado luego de que el gas aumentara su participación enormemente por la importación desde Argentina.

Como se demuestra Chile es dependiente de los combustibles fósiles para la generación de electricidad, los mismos que en el país casi no existen. Existen reservas de carbón en la zona de Concepción que están casi agotados y pequeños depósitos de gas y petroleo en la zona de Magallanes y un depósito de turba en la Isla Riesco de Magallanes que comenzará a ser explotado en breve. Por esta razón -como se dijo- Chile importa gran parte del combustible lo que lo hace dependiente de cambios en los precios y crisis de suministro lo que -como lo expusimos por la crisis de 2007/2008_ en caso de que el suministro de combustibles esté basado exclusivamente en un suministrador (en este caso Argentina) el flujo se puede interrumpir bruscamente para todo un sector generador.

Este problema fue enfrentado con la construcción de terminales de gas licuado, medida que no afecta la dependencia fundamental del país de combustible importado.

De que manera es inestable el suministro de combustibles en Chile queda demostrado con lo ocurrió en la crisis con Argentina en 2007/2008. Del país vecino de Chile empezó a racionar el suministro de gas a Chile por problemas en su propio territorio. El problema no radica fundamentalmente en problemas entre Chile y Argentina sino que fundamentalmente en los problemas entre Bolivia y Chile. Las relaciones entre Bolivia y Chile están aún afectadas por la Guerra del Salitre (Guerra del Pacífico)en 1879 que terminó con un Tratado por el que Bolivia cedió a Chile el territorio ocupado por tropas chilenas en el desierto de Atacama, por lo que Bolivia perdió su acceso soberano al mar, acceso que Bolivia exige aún hoy en forma de un “corredor” que debería establecerse por territorio ocupado por Chile a Perú en la misma guerra, lo que significa que Chile no puede ceder un corredor a Bolivia sin desconocer el Tratado de Paz que firmó con Perú después de esa guerra.

Una solucióin al conflicto no está en perspectiva ya que cesiones de territorio a Bolivia por la parte chilena no son posibles ni existe la voluntad de hacerlo. El conflicto es tan grave que Bolivia no aceptó en 2002 la exportación de gas licuado a los Estados Unidos porque Chile se beneficiaría con el negocio, lo que llevó a tensiones políticas muy grandes en el país del Altiplano y que fue la causa del derrocamiento del Presidente Gonzalo Sánchez de Losada. A raíz del accidente de la mina San José (Los “33”) hubo una proposición de intercambio de embajadores entre Chile y Bolivia que tienen sus relaciones diplomáticas interrumpidas, intención que hasta la fecha no se ha cumplido.

A pesar de que Bolivia posee casi un cuarto de las reservas de gas en América Latina es improbable que alguna vez fluya gas boliviano hacia Chile. Esto queda demostrado también en los contratos de suministro con Argentina. En ello se establece que está expresamente prohibido exportar gas boliviano desde Argentina a Chile Este pasus de los contratos fue la causa por la que Argentina, enfrentada a una crisis de crecimiento y escasez de gas debió racionar el suministro a Chile. Esta situación se combinó en la época con el fenómeno climático La Niña que causó una sequía en Perú y Chile, lo que a su vez tuvo efectos en la acumulación de agua en las represas y llevó a una crisis de suministro eléctrico en el país. Que la crisis de energía fue superada con grandes esfuerzos y sin cortes en el suministro se debe a diferentes medidas adoptadas por el gobierno chileno y las empresas generadoras. Una parte de los deficits de combustible gas fueron cubiertos por generadores diésel. Estas medidas fueron acompañadas de llamados a la población a ahorrar energía y también por el aumento vertical de los precios lo que llevó a una disminución del consumo.

Mirado superficialmente parece claro el porqué de la crisis. Fundamentalmente, sin embargo, el problema radica en la situación de las relaciones entre Chile y Bolivia y la imposibilidad de importar gas directamente desde Bolivia a Chile por esas dificultades aparentemente insalvables. Sin embargo la pregunta en el sentido de las causas por las que existe la dependencia de combustibles fósiles si en Chile existen las condiciones ideales para basar la producción de energía en sistemas no convencionales de generación. Incluso tomando en cuenta el uso generalizado de masa biológica para calentar las casas (leña) y cocinar es evidente que hay un enorme potencial en ese campo, especialmente en lla generación con sistemas técnicamente complejos y eficientes.

Nota.- En Chile las energías renovables se dividen conceptualmente en convencionales y no convencionales. Las no convencionales son definidas las que no se usan generalizadamemnte en el país. En este tipo de energía están las centrales hidráulicas de pequeño tamaño hasta 20 mega watts de capacidad; geotermia; energía solar; Masa biológica; así como energía mareo motriz y energía por corrientes acuáticas.

Chile es el país con mayor actividad sísmica del mundo como se ha mostrado en los terremotos gigantes que lo afectan cada cierto tiempo, el último en febrero de 2010. Desde el norte hasta el sur la Cordillera de Los Andes está sembrada de volcanes. Chile posee el 10% de todos los volcanes existentes en el mundo. Chile es por tanto un país predestinado a usar ampliamente la energía geotérmica. Este potencial no se ha realizado porque no se han realizado investigaciones en ese campo y porque el riesgo en esas inversiones es muy grande. Cualquier perforación que se haga con mucho gasto no asegura que en ella se podrá instalar una planta generadora. También la energía aeólica (viento) que se ha demostrado como la mas barata y eficiente existen en Chile condiciones extraordinarias. Sobre todo en el sur donde soplan viento constantes es pensable una explotación de alto rendimiento para los molinos generadores. También en este campo falta investigación básica que en Chile no está presente por el sistema educacional basado en el mercado y que no dispone de recursos para investigar o muy pocos. Por otro lado el margen de lucro en esas inversiones es igual que el que se obtiene en las centrales convencionales con combustibles fósiles.

Un método hasta la fecha poco investigado y sólo puesto en práctica en proyectos pilotos son las generadoras mareo motrices ara las que Chile ofrece excelentes condiciones por los fiordos y numerosas bahías que ofrece la geografía chilena.

En este sentido existen como equipos pilotos la que se construyó en Francia, en las costas bretonas de la Bahía Mont-Saint-Michel en 1967 con 200 MW; la de la desembocadura del Devern, en Gran Bretaña; en las costas del Mar Blanco, en la Unión Soviética; en el Golfo de Cambay en India; en la Bahía Fundy en Canadá, y en las costas de la Patagonia en Argentina.

Actualmente se cuenta con una central de aprovechamiento de la energía de la marea a escala industrial, construida en una barrera a través de la entrada del estuario del río Rance, en Bretaña, Francia, el cual desemboca en el Canal de la Mancha entre Saint-Malo y Dinard.

A pesar de que en Chile los activistas del medio ambiente insisten en sus publicaciones acerca del potencial que significa este método, su aprovechamiento comercial está muy lejos en el futuro.

Sin embargo el gran potencial de Chile radica en la energía solar que desde el norte de Chile podría cubrir todas las necesidades del país. Esa zona ofrece 300 días de sol anuales. La gran minería establecida en la zona y que consume cantidades gigantescas en combustibles fósiles podría cubrir sus necesidades, aunque sea parcialmente con plantas de energía solar, Hasta la fecha el precio de la energía solar (en la inversión) es alto y el margen de utilidad bajo por lo que la inversión privada no se mueve en ese sentido.

Agregado a esto se podría cubrir las necesidades de agua caliente de los hogares chilenos por medio de colectores solares domiciliarios. Lamentablemente no existe en Chile una conciencia sobre el tema, fuera de que no existe una oferta en personal calificado que este en condiciones de cubrir el territorio, sin dejar de mencionar que los costos de instalación son altos a pesar de que se amortizan por el ahorro en gas licuado, el mas usado por los chilenos para calentar agua y cocinar.

Otra de las formas de generación no convencional que considera la administración chilena, es el uso del gas metano obtenido de la masa biológica y la basura. Sin embargo hay algunos factores que obligan a poner en duda este método. En el caso de que este sistema no sea producto de los desechos de la agricultura y la producción de madera se requeriría una enorme superficie plantada con monocultivos. Ejemplos de ello se encuentran en Argentina donde superficies gigantes se usan para plantar soja para la producción de “Bencina ecológica” (E10) en uso en Alemania en las bombas de bencina, las mismas superficies que se dejan de usar en la producción de trigo y otros alimentos. El crecimiento de la superficie destinada a producir soya en Argentina es tan grande que los precios del trigo se elevaron verticalmente y obligaron al gobierno de Cristiana Fernández a aumentar el impuesto de exportación de la soya argentina. En Brasil se tala el bosque natural en grandes superficies para plantar caña de azúcar destinada a producir alcohol metílico que se usa como combustible para los autos. Para el uso de la masa biológica para producir combustibles se debe tomar en cuenta estos aspectos negativos.

Sin embargo las ventajas de las otras formas de energía no convencional son masivas. Su uso aseguraría la independencia energética de Chile la que no está dada a la luz de la descripción hecha aquí. La dependencia de Chile de la explotación de materias primas se vería disminuida por la instalación y desarrollo de la industria necesaria para la inversión en las centrales no convencionales, lo que a su vez le otorgaría una mayor libertad al presupuesto nacional y al gasto en el inestable mercado de los combustibles fósiles. A pesar de que por el momento los precios exorbitantes que se pagan por el cobre en el mercado mundial, a causa de la demanda de oriente, esa bonanza puede terminarse en el futuro y los precios caer nuevamente como hace diez años.. En este escenario también juega un papel en la implementación de generación no convencionales, el calentamiento global y el cambio climático que debe seguirle. Este problema tiene para chile una relevancia. El aumento constante de la temperatura media de la atmósfera ha causado un aumento de la frecuencia de aparición de los fenómenos El Niño y La niña (que han tenido como dijimos una influencia muy grande en la crisis energética de 2007/2008). Este hecho no es sólo interesante para los productores de energía hidráulica y para los consumidores, ya que el aumento de temperatura causado en el Pacífico Oriental por el fenómeno del Niño causa una desaparición masiva del plancton, lo que a su vez tiene por efecto la desaparición y disminución de los peces . También la sequía disminuye las cosechas en su mayoría de secano en Chile. Sólo por estos hechos debería ser para Chile de suma importancia una restructuración de la matriz energética.

Las causas por las que la economía privada no invierte en energía renovable es conocida: hasta la fecha esas fuentes no pueden competir en eficiencia con la formas tradicionales de generación. En Alemania un 20% de la energía producida proviene de fuentes no convencionales incluida la hidroeléctrica y se ha demostrado que por medio de una política de subvenciones focalizada se puede alcanzar una diversificación de la matriz energética.

Sin embargo y en el futuro se debe cambiar la estructura de la oferta si se quiere cubrir las necesidades de energía con sistemas renovables. Con los sistemas gigantes de generación altamente centralizados, no es posible alcanzar esa meta. Es decir, se debe intentar salir del esquema de las grandes centrales que constituyen un casi monopolio por medio de una descentralización de la generación.

Teóricamente el mercado chileno está dividido verticalmente en tres niveles fuera de las pequeñas generadoras particulares: generación; transmisión y distribución que están en manos de empresas privadas. Sin embargo el mercado está lejos de ser un mercado equilibrado con competencia real. 40% de la generación eléctrica está en manos de ENDESA, empresa que a través de un holding pertenece a la firma española del mismo nombre. Al mismo holding pertenece la firma Chilectra, que opera principalmente en la Región Metropolitana y que cubre las necesidades de la mitad de la población chilena. El segundo productor de electricidad es AESgener, perteneciente a la empresa de Estados Unidos AES que genera el 30% de la energía en Chile, seguida por la empresa chilena Colbún que genera el 15 por ciento de la energía consumida en Chile. Una gran parte de la energía producida en Chile es generada por las grandes empresas mineras para su uso particular. En el transporte de la energía se da la misma concentración ya que el 80% de la trasmisión está en manos de Transelec. La base del capital de todas es la inversión del Estado entre los años 40 hasta los 80 en la electrificación del país

Como es frecuente, el “mercado libre” de la energía en Chile no es un “mercado libre” sino que un oligopolio en manos de pocas empresas. Eso se manifiesta en que la electricidad en Chile es mas cara para los consumidores que en muchos países altamente desarrollados, por ejemplo el precio en Chile es un 40% mas caro que en lo. Las empresas dominantes en el mercado no tienen ningún interés en realizar esa restructuración ya que basan su negocio en la generación de energía en grandes centrales que requieren grandes capitales de grandes empresas. A ello se uma que la inversión en energía renovable requiere largo plazo para ser rentable lo que significa una dificultad para una planificación de corto y mediano plazo.

Por lo tanto no se debe esperar que por parte de las empresas que dominan el mercado hoy día que cambien su política de inversión hacia una matriz basada en energías renovables por lo que es evidente que esa incapacidad de las empresas privadas debe ser cubierta por la iniciativa estatal que debería fomentar, subvencionar y poner el marco institucional para la restructuración basada en energías renovables.

Una posible intervención en el mercado , sin embargo, es muy difícil, no sólo por el hecho de que el gobierno de Sebastián Piñera y su Ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter tiene una base estrictamente neoliberal, sino que en la estructura institucional chilena basada en la Constitución de 1980 que fuera dictada por la dictadura de Pinochet.

La dictadura de Pinochet, a pesar de que hace mas de 20 años que desapareció formalmente, tiene mucho mas que ver en la realidad chilena de lo que creen los ciudadanos chilenos hoy. La fuerte tendencia neoliberal de los partidos políticos chilenos está basada en esa constitución.

La dictadura se toma el poder en 1973 con la finalidad de derrocar al gobierno democrático de Salvador Allende. La dictadura -fuer de esa motivación- carecía de una estructura ideológica que pudiese servir de legitimación para su permanencia en el poder. El gobierno fue derrocado y una política de izquierda, democrática se hizo imposible ya que los protagonistas de ella fueron asesinados, torturados o desterrados. . Este vacío ideológico se manifestó claramente en la desastrosa política económica de la dictadura inmediatamente después del golpe.

Este vacío fue ocupado por un grupo de chilenos que estudiaban economía en el Instituto de Milton Friedman de la Universidad de Chicago que fue el centro generador del pensamiento neo liberal. El grupo, denominado “Chicago boys” asumieron el rol de consejeros para la dictadura y terminaron dirigiendo teóricamente la política económica del gobierno de Pinochet. El “modelo” neoliberal en el caso de Chile consistió en su núcleo a unas cuantas “ideas” neoliberales vulgares: mercado; individualismo y estado autoritario. El estado chileno es autoritario sólo cuando se trata de protestas masivas que son reprimidas con toda la fuerza de la policía, pero cuando se trata de una eventual intervención política del Estado para regular actividades del mercado, desaparece completamente el autoritarismo.

Con el final de la dkctadura, sin embargo, no desapareció la política económica. Ni siquiera la constitución de 1980 aprobada en un plebiscito opaco fue reformada o reemplazada. Al contrario es hoy la base de la política chilena. Esta no s´lo se basa en la institucionalidad sino que es parte fundamental de los esquemas ideológicios de las alianzas de partidos que han gobernado desde la salida de Pinochet del poder. . De esta manera la Concertación (agrupación de partidos que eligió los presidentes de Chile entre 1989 y 2010) basó su política en lo que se ha denominado “consenso nacional”. Este “consenso nacional implica un estado minimizado; una aceptación fundamental al homo economicus como actor central de la vida social y política, así como la suposición de que el mercado es la solución para todos los problemas sociales y políticos.

La continuación de la política de la dictadura fue incluso anunciada abiertamente en el “consenso nacional” se estableció una “continuidad de la exitosa política macroeconómica”. Desde la fascistoide UDI y los otros partidos de la Alianza ni hablar, ellos declaran abiertamente que son “pinochetistas”. Se puede afirmar sin lugar a dudas que Chile ha sido dominado desde 1973 con el inicio de la dictadura militar hasta hoy por la ideología neoliberal.

Esta política macro económica se caracteriza no sólo por el enorme salto macro económico dado por Chile que le ha valido su ingreso a la OECD y el apodo de “alumno destacado de América Latina”, sino que una enorme desigualdad. Chile pertenece a la lista de los 15 países mas desiguales del mundo. En la vida cotidiana de los chilenos el mercado lo rige todo: las universidades se financian con el pago mensual de sus Estudiantes; las jubilaciones son privadas y operan sobre la base de cuentas individuales en las que la solidaridad generacional no existe ni es deseada; el seguro de salud es privado; hasta las ambulancias son empresas privadas muchas veces con resultados catastróficos. Por sobre todo el neoliberalismo en Chile se expresa en el accionar del Estado que no interviene de ninguna manera ni la mas mínima en el mercado.

Igualmente, las medidas adoptadas a raíz de la crisis energética son soluciones neoliberales destinadas a “hacer como si se solucionara”.

Luego de la crisis energética 2007-2008 se adoptaron medidas muy acotadas para fomentar la instalación de centrales generadoras no convencionales. De esta manera los controladores de las redes están obligados a aceptar la energía generada en plantas de un mínimo de 9 Mega Watts. A esto se suma la exigencia de que las empresas que entregan energía a los sistemas interconectados SIC y SIGN deben generar la electricidad que entregan en parte con plantas de energía renovables. Entre 2010 y 2014 la cantidad de energía “limpia” debe alcanzar un 5% y a partzri de ese año aumentar en pasos de 0,5% anual hasta 2024 subir a un 10%. El gobierno no asume ninguna actividad directa en el fomento a las energías renovables y al contrario deja a los investores privados su ejecución. Ello se debe a que en Chile le está prohibico al Estado fundar y administrar empresas nuevas de ninguna clase. Cualquier actividad productiva debe ser licitada y entregada a particulares. Tampoco existen subvenciones a las empresas que se instalen con plantas de energía renovable.

Ante esta política hay algunos proyectos que se oponen a esta política. El mejor ejemplo es el mega proyecto Hidroaysén. Este debe realizarse en el sur de Chile en la región de Aysén y -si se realiza- será la represa mas grande de Chile. Esta planificado construir cinco represas que deben estan ar el agua de los ríos Baker y río Pascua y de esa manera inundar una superficie de 6 mil hectáreas. Una vez terminado el proyecto, este debería cubrir el 21% de las necesidades del SIC. El problema radica en que para que la electricidad llegue al SIC se deben tender 2 mil 300 kilómetros de líneas de alta tensión que sería la línea de trasmisión mas larga del planeta. Para tenderla se requiere talar 29 mil hectáreas de bosque natural chileno. Lo que para unos es una locura, es para otros una elemento central de la política energética chilena.

 

Este proyecto es de tanta importancia para sus favorecedores que la autorización estzatal dada al proyecto está bajo sospecha de corrupción. Cuando se supo 27 días antes de que se diera a conocer oficialmente el informe de la Comisión de Expertos que deliberaran sobre la autorización, un juez de Puerto Montt congeló el tramite para iniciar un juicio. Mientras cada día que pasa aumentan las dudas acerca de la independencia de los que deben autorizar el proyecto ya que el ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter amenazó con las consecuencias que podría tener la no autorización del proyecto.

Mientras se ha probado que cuatro de los siete miembros de la comisión que delibera sobre el proyecto tienen vinculaciones de parentesco con las empresas Colbún o Endesa. Encuestas han demostrado que Hidroaysén es rechazada por la población chilena.

En forma paralela se construyen en Chile cuatro centrales eléctricas a carbón. Como se logrará implementar un 3% de la capacidad generadora de Chile con plantas renovables es un misterio.

Junto con la implementación de una infraestructura de generación sobre la base de combustibles fósiles se trabaja afiebradamente en la explotación de los depósitos de carbón existentes en Chile.

Muy controvertido es el emprendimiento de la empresa COPEC y Ultramar en la Isla Riesco en Magallanes. En esa mina que ha estado explotada intermitentemente se calcula que hay unas 300 millones de toneladas de turba o carbón marrón. Desde esa mina se ha extraído carbón desde hace 200 años, pero esta vez se intenta hacerlo en medida industrial y masiva. La primera fase del proyecto fue autorizada en agosto de 2011 y en cinco puntos de explotación se debería reemplazar las importaciones de carbón de Chile en un 30%. Las criticas se orientan en el sentido de que la intervención agresiva en la isla destruirá ecosistemas y dañara´gravemente el paisaje. Las criticas al proyecto en Chile son muy duras, pero es difícil pensar que desde el gobierno saldrá alguna iniciativa en contrario si el Presidente Piñera es accionista de COPEC y lucracrá con la explotación.

Pero al margen de estos proyectos gigantes el gobierno de Chile ha extendido sus miradas en una dirección que podría parecer absurda dada la calidad ´sismica del territorio. En 2007 el geboerno de la ex presidente Michelle Bachelet entregó un pedido de realización de un estudio de mercado para la posibilidad de generar energía con una planta nuclear. El estudio fue realizado por una comisión encabezada por el físico Jorge Zanelli, el reporte Zanelli fue entregado a fines de 2007 con la recomendación de que no se debía cerrar la posibilidad de generar energía con una planta nuclear en Chile ya que la seguridad en contra de terremotos estaría asegurada por la moderna técnica de construcción asísmica de alto nivel alcanzado.

Como consecuencia de ese informe se dieron otros pedidos de estudios antes de la catástrofe de Fukushima y con motivo de la visita de Barack Obama a Chile se firmaron convenios para la formación de técnicos nucleares en los Estados Unidos.

Con el conocimiento de que los riesgos de una planta nuclear en un país de sismos no es posible limitarlos en un grado mínimo de seguridad para la población,. Como quedó demostrado en un pais altamente industrializado y desarrollado como Japón la evacuación de Tokio por el accidente Fukushima no se realizó por causa de vientos favorables. La idea de una planta atomica en Chile debería ser desechada de plano, mas aún cando la mayoría de los chilenos se ha manifestado en contra. Finalmente Chile es el país donde se ha registrado el terremoto y maremotos mas grande de la historia. El terremoto y maremoto de Valdivia en 1960 y mas aún si se espera un gran terremoto en la zona norte del país.

Si en las tres decenas pasadas en Chile fue posible imponer sin problemas la construcción de plantas altamente contaminantes; la explotación irracional del bosque natural o la depredación de la masa biológica del mar, el ambiente político ha cambiado radicalmente en los últimos tiempos. Los chilenos parecen no aceptar tan fácilmente el estilo autoritario de Piñera.

A pesar de todo el paradigma neoliberal parece estar en condiciones de impedir el funcionamiento de una política energética alternativa y basada en combustibles renovables. La crisis energética de 2007/2008 mostró claramente que es necesario la restructuración del sector ya que las crisis se seguirán produciendo. El potencial gigante que tiene Chile en el campo de las energías limpias debe ser usado lo que al parecer no es posible con los actores que hoy dominan el escenario.

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