¿Ave Fenix?

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El Ave Fénix o Phoenicopterus, como lo conocían los griegos, es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. (Wikipedia).

No es que seamos presuntuosos pero este medio electrónico se niega a morir. Se consume en el fuego de la lucha y renace de sus cenizas. ¡Cuantas veces lo hemos matado! Y cuantas veces ha resucitado. Tanto es que hasta hemos pensado en enviar una invitación como las del tío Parra “Le invitamos cordialmente al resucitamiento de El Chileno, que se efectuará en el local del sindicato de la Imprenta en calle Echaurren 456...”

Las causas de sus muertes y resucitamientos son complejas. Tienen que ver con la lucha por el Chile que soñamos; con la derrota del 73 y sus consecuencias, que pagamos hasta hoy. Y hasta con el despelote nacional característico que nos afecta también a nosotros.

Lo hemos cerrado porque no hemos recibido ayuda de nadie. Cada vez que hemos planteado que necesitamos ayuda material, realmente existente, no ha habido respuesta. Exigencias si ha habido. “Que hagan esto” o que “hagan esto otro” o “¿porqué no publican esto o lo otro?”. Incluso poco después de las elecciones presidenciales recibimos un correo electrónico furibundo en que poco menos que nos acusaban de “traidores” por haber cerrado el diario y ser los “causantes” de la derrota de la izquierda en Chile.

Pero ayuda, nada.

Nuestro problema parece que radica en la porfía, en una especie de reflejo condicionado que nos obliga a insistir en mantenerlo.

La indignación también juega un rol ya que al ver tanta lesera, mentira y chamullo que se dan por verdades indiscutibles en nuestro Chile “reaccionamos” y decimos: “alguien les tiene que contestar a estos frescos”. Y nos embarcamos nuevamente en la aventura.

Esta vez tenemos esperanzas de que nos ayuden.

Requerimos colaboradores, gente que escriba, que mande notas. Corresponsales (si lo desean los acreditamos como tales) en cualquier rincón de Chile.

La técnica permite publicar todo. Se puede realizar sin problemas el sueño del autor noruego Henrik Johan Ibsen: “quisiera tener un diario escrito por el público”. No tenemos limitaciones de “espacio”. Podemos hacerlo, publicar todo.

Ese “todo” no incluye pornografía; racismo; llamados a matar personas; fascismo; propaganda disfrazada de “noticia”; medias verdades; insultos personales; afirmaciones sin base documental y comprobable; opiniones difamatorias; calumnias y otros delitos tipificados en los códigos penales y civiles de todo el mundo.

Para el financiamiento hemos discurrido una “rifa a beneficio de El Chileno”.

¿Que rifamos?

Un televisor plasma y equipo adjunto por valor de 1.500 Euros o su equivalente en dinero, patacones, plata, Euros.

¿Como se hace la rifa?

Con los tres últimos números de la Lotería o la Polla de Santiago. Hemos elaborado un método para que los lectores puedan comprar los números en Internet. Tres Euros (1.884 pesos chilenos) vale cada uno. El premio único es de 1.500 Euros (942 mil pesos chilenos), para el que compre un número equivalente a los tres últimos de la lotería o la Polla en el día que se haga el sorteo. El sorteo se hace y se publica cuando se hayan vendido por lo menos el 90% de los números. El que compra un número recibe confirmación via e-mail de su compra. Todo claro, transparente y justo como somos en El Chileno y como queremos que sea Chile. Son mil números del 000 al 999. Si se venden todos y se hace la rifa habremos recibido 3 mil Euros. Pagamos la mitad al premiado y nos quedamos con 1.500 para financiar al diario.

¿Para que queremos la plata?

Para pagar trabajos periodísticos a publicar; para pagar gastos de comunicación y mantención del medio; para financiar corresponsales en Chile que harta falta que nos hacen y finalmente para ahorrar lo suficiente como para comprarnos una imprenta y editar El Chileno en papel en Chile ya que agrandados somos.