¡Exijo una explicación!

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Es la frase que dice Condorito cada vez que le pasa algo y sale volando desde algún lugar.

Nosotros damos explicaciones.

El Chileno estuvo cerrado con una fea ventana que decía en inglés „Prohibido“.

Mala impresión daba la página.

El Chileno estaba radicado en un servidor de los Estados Unidos.

Los que manejan ese servidor nos asignaron una cantidad de flujo por la poca plata que pagábamos (somos pobres de solemnidad como un ratón de iglesia).

Como son como son, cuando por causa del rescate de los mineros, nuestras visitas subieron espectacularmente y sobrepasaron el nivel que ellos nos habían fijado, sin aviso y así, como si estuvieran invadiendo Irak, nos cortaron y pusieron esa ventana.

Nos tardamos en buscar otro servidor. Lo encontramos y nos enredamos un poco con la técnica, pero no tanto. Tenemos experiencia. Por último somos el primer diario con formato de tal que apareció en la red en 1996 en Chile y casi en toda América Latina.

Cuando La Tercera publicaba unos correos electrónicos en una lista, nosotros ya teníamos diagramación digital.

Cuando El Mercurio ni siquiera aparecía en la red, nosotros les hicimos una jugarreta y suscribimos el dominio “El Mercurio.com” y comenzamos a publicar El Chileno bajo ese nombre, hasta que nos amenazaron con juicios y otras leguleyadas que no eran para nada efectivas, pero que obedecimos porque, total, era una broma. Fuera de que si hubiésemos ido a juicio hasta lo ganamos. Hay muchos diarios El Mercurio” en este mundo. Y el de Chile no tenía porqué tener la exclusiva de su nombre en Internet. Pero la sabiduría nos dijo que la broma fue excelente y los hicimos movilizar a sus abogados en Europa para amenazarnos...y que bastaba con eso. El Mercurio perderá importancia en Chile cuando el país inicie otro camino, el del desarrollo y la democracia.

Así es que algo entendemos de sacar diarios en la red.

Es decir es la empresa de Francisco Rojas Webmedialab.com; webmedialab.cl y webmedialab.es la que entiende. Francisco es nuestro Editor. Es decir se pone con la técnica y a veces -cuando anda de ánimo- publica un texto por aquí y otro por allá.

Así es que para evitarnos que nos censuren por exitosos, nos “cambiamos de cueva, dijo el ratón” y ahora estamos otra vez en la pelea.

No hemos perdido las esperanzas de encontrar financiamiento sin entregar ni un milímetro de línea editorial (imposible con las relaciones que hoy por hoy hay en la prensa mundial), pero la esperanza es lo último que se pierde.

De repente resulta la movida en que andan los grandes para lograr que los usuarios se pongan con unos centavos cada vez que lean un periódico y nosotros nos podremos colar y tener plata para pagar corresponsales; comprar licencias y publicar avisos. Estos últimos los podemos publicar de todas maneras. Tenemos un espectro de lectores bastante grande y en todo el mundo. Somos una plataforma muy atractiva para los que quieran hacer sus campañas.

En todo caso pedimos disculpas formalmente por la impasse y hasta siempre.

El Director