Argentina perdió a un gran dirigente político.

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Esta clase de hombres o mujeres son escasos en la historia. La norma es que los que dirigen los países son de un nivel menor. Cada cierto tiempo aparece un dirigente de alto nivel que “refunda” su nación y la conduce correctamente. Uno que nunca pone sus intereses personales y aprovecha su posición en la colina de mando para visualizar claramente lo que ocurre en el llano y qué le conviene a la nación para progresar, fortalecerse y enriquecerse.

Néstor Kirchner era de esa madera política. Asumió como Presidente de Argentina en unos momentos trágicos para la nación de San Martín, nuestro libertador. Luego de la feroz dictadura que hizo desaparecer a 30 mil argentinas y argentinos y que arruinó al país, llegaron los servidortes incondicionales de las multinacionales, del Fondo Monetario I ternacional y de la ideología anacrónica del capitalismo salvaje y le dieron un golpe de muerte a la industria y las finanzas del país.

Ese país recibió Kirchner y lo sacó del marasmo. No sólo del físico, económico, sino que del marasmo moral. Se derogaron las leyes de amnistía que había dejado los gorilas en el poder; se llevó a los tribunales y se le condenó al dictador Videla, máximo exponente del terrorismo de Estado en Argentina. Y luego siguieron los secuaces de la banda criminal que asoló el suelo argentino con una brutalidad que solo los chilenos conocimos entre 1973 y 1992.

Kirchner reconstituyó la moral de las masas peronistas; puso a Argentina en un camino de recuperación de sus recursos naturales y sobre todo recuperación de su economía arrasada por Menem y sus socios. Levantó Argentina de las cenizas y hoy ese país tiene un crecimiento que ocupa el segundo lugar después de Venezuela en América Latina.

Y ello lo ha logrado contradiciendo a los “sabios” del Fondo Monetario Internacional; a los desaforados augurios de la derecha argentina que ha anunciado con cada medida en beneficio de los argentinos, el fin del mundo y la catástrofe.

Con Kirchner pierda la Argentina un gran hombre que será recordado para siempre por nuestros hermanos del otro lado de la Cordillera.

América Latina pierde a un gran dirigente que habría sabido guiar con sabiduría la UNASUR, esa esperanza que nos marca -por fin- un futuro sin el peso agobiante de la influencia del coloso del norte que tanto daños nos ha hecho en complicidad con nuestras derechas coloniales que no saben mas que subordinarse al poder de turno en Washington.

Desde este humilde rincón de la red enviamos nuestras mas sentidas condolencias a Cristina de Kirchner en este momento de profunda pena que la debe embargar y que seguramente es ayudada a sobrellevarlo por su pueblo que la apoya y la sigue como la dirigente política de alto nivel que es.

En Europa, la antigua se han conocido grandes mujeres dirigentes políticas. Isabel Primera de Inglaterra que consolidó el poder de su país y fundó las bases para la prosperidad y el poderio de Inglaterra o Catarina llamada La Grande en Rusia que es una de las figuras femeninas mas geniales en la política mundial. Ni hablar de las emperatrices chinas y otras dirigentes modernas que han sabido conducir a sus pueblos.