LA MUTACION DE LA DERECHA CHILENA

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Ignacio Vidaurrázaga M.

Basta que me digan “nuevo” y lo soy, así parecen creer que suceden las cosas algunos en la derecha. Casi, como juego de niños, que se salta condiciones y procesos confíando que a su sola mención aparecerán los dinosaurios y las princesas.

O quizás, este es un nuevo ejercicio del poder que hoy reúnen, porque ya era hora de autodenominarse y anunciar su mutación: la Nueva Derecha (ND) está aquí y llega para quedarse, en palabras de su adelantado Hinzpeter.

Ese cambio de pelo busca enterrar la mala fama de matón del barrio, pero a la vez quiere traducir una voluntad de verse distintos y se asume que es el gobierno la locomotora que debe tirar los carros. E inmediatamente se arma el foro y se disparan entre ellos como balacera de “Los Intocables”.

Porque todo indica que quién logre acreditar la paternidad sobre el concepto, estará hegemonizando a todo el resto en el futuro y marcando con sus sellos esa  nueva piel del mismo lagarto de siempre. Por ello la UDI se preocupa, porque si aceptar a Piñera es forzado y no tuvo opciones en su momento, cosa muy distinta es que otros se apropien de la guagua e incluso le pongan sus dos apellidos.

Pero no nos confundamos, esta ND no hace cálculos en el agua, porque si algo sabe es de oportunidades y negocios, de evaluar el mejor momento, de rentabilizar inversiones y todas esas cosas que aprecia como virtudes y está dispuesto a aplicarlas sin remilgos a la política de todos los días. Y más aún ahora desde el gobierno, con una exacta proporción en la pócima de pragmatismo y personalismo que ya tiene tantas manifestaciones en la cotidianeidad de estos meses.

La nueva “forma de gobernar”  y los cuatro años que tiene serán el tiempo político para parir efectivamente esto que hoy se anuncia como la ND.

Porque más  allá del presente este concepto quiere ser el puerto para la carta de navegación que inicia, esta vez desde el ejecutivo. Porque  este gobierno requiere urgentemente dotarse de norte, porque si no se extraviara en el aprendizaje de conducir los destinos públicos, desde una condición distinta a la dictadura, que es lo que conoce como experiencia cercana. Es evidente que transcurridos los primeros nueve meses, el gobierno de Piñera no consigue resolver en forma simultánea: las promesas por las que fue elegido, las tareas de reconstrucción del  27/F y los imponderables-oportunidades que se le presentan como el accidente y luego exitoso rescate de los 33 mineros.

Su negocio es el corto plazo, los escenarios en que tiene o logra el máximo dominio de los factores, porque la negociación y los acuerdos no son lo suyo, aunque muchas veces se vea en la obligación de ceder. Siempre que pueda elegir apostara a lo que le signifique más efecto y renta de imagen y por ello en su momento quedaron postergadas -por el rescate de los 33 mineros- las otras dos tareas, en un riesgoso juego del todo o nada. Una emergencia puede asumirse con sello gerencial, concentrando recursos humanos y materiales y proyectando escenarios de costo/oportunidad. No es el caso de un programa de gobierno o las tareas de reconstrucción, allí se requiere ser gobierno, construir acuerdos, actuar conjugando intereses muy diversos.

Así, el gobierno de Piñera aún se debate entre inventar el día a día desde la agenda mediática o impulsar sus propias tareas. Necesita el aseguramiento de las encuestas, necesita medir el posicionamiento televisivo de sus acciones, porque eso es como medir la fluctuación de sus acciones en este otro mercado bursátil, que es la opinión pública.

Hay que considerar que en un gobierno de características radiales como este, es el jefe-centro quien define el rumbo, mientras las delegaciones y autonomías están constreñidas al máximo. Si se considera que la emergencia y reconstrucción había ya postergado el programa de gobierno, con la coyuntura de los 33, este viviría su segunda postergación.

Incluso los anuncios más rimbombantes del 21 de mayo hoy aparecen desdibujados en este escenario de superposiciones para un gobierno inhábil y altamente centralizado. Pero, no hay que cantar victoria, están enredados, pero tienen los meses estivales para ordenarse, a menos se les cruce la movilización social de los afectados y que por estos días tan crudamente simbolizan las 33 mujeres enterradas voluntariamente en Lota, para exigir volver a tener un trabajo con sueldo mínimo. O una activa, -consistente e inteligente- oposición política en el parlamento o muchos municipios perdiendo la paciencia.

Que es inculto, que tiene escasa inteligencia emocional, que le quedan cortas las mangas de sus chaquetas, que confunde el canelo con el laurel, que se sobreactúa hasta saturar los temas, que no empatiza con las personas, que no cuida la investidura presidencial, etc. Son demasiados y diversos los juicios centrados en los aspectos formales de Piñera en tanto presidente, y esos árboles son los que no están dejando ver el verdadero bosque.

Porque todo ello que se le critica machaconamente al millonario mandatario hay que evaluarlo no desde las alturas y los cenáculos de la política con twiteros y cafecitos fragantes, sino desde los y las chilenas de a pié, esperando el Transantiago o girando cinco lucas en el Banco Falabella para llegar a fin de mes.

¿Cómo son recepcionadas las imágenes y relatos de esta “nueva forma de gobernar”? porque finalmente a este gobierno de derecha lo estarán evaluando los ciudadanos por lo que efectivamente haga en relación a sus percepciones y vida material concreta y en ese momento quizás muy poco importe el papelito de los 33 o la última torpeza que se le atribuya al gobernante.

Para todos quienes queremos que este gobierno dure sólo los cuatro años y ni un día más, resulta mucho más sustancial detectar aquellos rasgos de este gobierno que incuba esta ND y que son verdaderas bombas de tiempo, en la medida que se acentúen. Por ejemplo la falta de límites y ponderación, el buscar hacer un ejercicio del poder omnímodo, sin cuidar procesos ni formas cuando de resultados se trata. Como evidencia, por ejemplo, el tema de las elecciones en el fútbol, al ser capaz de favorecer y propiciar un  cambio tan audaz y de tanta repercusión, sólo para responder a sus intereses múltiples como ND. Unir al dominio y poder en el ámbito de los negocios, a la mayor parte de las universidades, a lo sustancial de los medios de comunicación…entre otros significativos sectores con el mundo de la “industria” del futbol, resulta importante y estratégico, sobretodo si  ello ocurre en este periodo, o sea, cuando se busca sentar las bases de a lo menos dos periodos más de gobierno hasta totalizar doce años y en este tiempo conseguir la madurez de  su refundación y donde la apuesta sea una ND consolidada.

Esa falta de escrúpulos, esa sed de poder total, eso de no considerar al resto, si que es un rasgo del ADN que esta derecha gobernante no logra disimular ni contener. Y si Piñera es su exponente exacerbado, ya se acumulan  demasiados ejemplos de que no se puede creer en sus anuncios, por más envueltos en celofán vengan. Porque “los nuevos derechistas” no trepidan en buscar asfixiar al Museo de la Memoria en la propuesta presupuestaria igual que al Plan Araucanía. Porque  los jubilados y la rebaja del 7% solo fueron un voladero y el fuero maternal también.  Y que más allá de efectismos, las condiciones laborales de la inmensa mayoría de los y las trabajadoras no tienen expectativas de cambio como gracia o autoconciencia gubernamental.

La promesa de más empleos, siempre significara trabajo precario como los revelados por la huelga de Farmacias Ahumada, la minera Collahuasi o los trabajadores de los rutilantes Casinos Enjoy. O las promesas de no despido a los trabajadores del sector fiscal incumplidas de inmediato.

Luces, challa, promesas, instalaciones mediáticas, cuentos, relatos, mentiras…que “de nuevo” no tienen nada.

Este gobierno descuida el presente porque esta embriagado por su futuro, o como diría de nuevo un sabio lolo: está en otra, pariendo presidenciables como coneja. Por eso ya cuenta con cuatro postulantes en el gabinete a menos de un año de gobierno. Y decimos cuatro, porque el presidente seguramente tampoco descarta serlo y para ello ya se prueba la temperatura del agua al anunciar la posibilidad de un proyecto de ley de reelección. Y los medios- particularmente escritos- hacen el coro y la elección del 2014 busca ser la zanahoria tres años antes, pero sin duda el juego implícito es el copamiento de la agenda, el instalar tempranamente en la opinión pública no sólo el deseo de perpetuarse en el poder, sino además que eso tiene rankeados personajes  esperando en fila, más o menos como la opción de comprar Fanta o Coca Cola, o sea, todos de la misma empresa.

Porque lo adelantado de la carrera presidencial puede evidenciar dos situaciones muy disímiles. O se tiene un dominio absoluto del espacio y los tiempos políticos,  y es ello lo que permite colocar temas “internos” como si fuera necesario responder a un clamor ciudadano de perpetuación o es expresión de un escenario desordenado, donde cada quien juega sus intereses y una temprana pugna se instala en el corazón del gobierno distrayéndolo de tareas postergadas, cada vez más urgentes.

Lo cierto, es que cada participante en la carrera de esta ND alista su agenda. Hinzpeter ve seguridad, drogas y policías rudos por todas partes (da lo mismo si buscan drogas o es el partido de fútbol de despedida a Bielsa), mientras habla sin mover un músculo, como oráculo que conoce su libreto de memoria, seguro de ser el heredero favorito. Golborne, en tanto  juega a estrella, luego que ni en la más audaz de sus cimarras en el Instituto Nacional pudiera imaginar esta situación, pero es inexperto e impaciente y por más charlas, viajes y lagrimas, el tiempo es el tiempo. Y Lavín, que es el  heredero por fuera, el verdadero y legitimo y el único que de verdad sabe, ahora intenta su jugada maestra: cambiar la educación sin el Colegio de Profesores y en tiempos de desmovilización natural del estudiantado (por el receso veraniego), revelando sus propósitos al  mover horitas para  allá y para acá. Reduciendo la incomoda Historia y censurando cuentos de determinados autores de las sugerencias de lecturas o externalizando funciones del Simce. Todo para apostar a tener en marzo un nuevo rostro del sector.

Esta ND ya es conocida en otros sitios. En Francia e Inglaterra se ha traducido en recortes presupuestarios y debilitamiento del Estado en áreas como la salud y la educación, cambios en la previsión social y endurecimiento de las políticas frente a los emigrantes. Esta ND puede incluso conceder aspectos significativos y efectistas en lo valórico, pero no renunciará nunca, nunca a acrecentar la velocidad de circulación del capital para beneficio de los grandes negocios, porque de allí provienen y a esos intereses sirven. Menos sociedad civil y ciudadanía y mayor multiplicación de consumidores activos y desprotegidos. Debilitamiento del Estado por la vía de externalizar recursos hacia los grandes privados, porque las PYMES tampoco son su prioridad.

Pero, una gran pregunta ronda el análisis de la entronización y escenarios proclives para esta Nueva Derecha.

¿Dónde está esa Nueva Izquierda (NI) que le salga al paso? ¿Dónde está esa NI y demás sectores progresistas y democráticos dispuestos a desenmascarar esta ND envalentonada? ¿Dónde esta esa NI más allá de los partidos de la Concertación y del PC, esa NI  integradora de fuerzas en constitución o regionales, esa NI más allá de la franja de los y las que militan? ¿Dónde se encuentra, para de verdad conectarse con los ciudadanos que sólo consumen televisión? De los abusados por la letra chica de las instituciones generadoras de endeudamiento mediante tarjetas. De todas las formas de subempleaos con o sin corbata o cartón universitario. ¿Dónde esta esa Nueva Izquierda que no sabe o no quiere deslindar intereses con los privados, que antes fiscalizó como autoridad? ¿Dónde esta esa Nueva Izquierda capaz de asumir con audacia e imaginación las relaciones con nuestros pueblos vecinos como Bolivia, sin esperar que Longueira recuerde el tema?

Y la lista es larga, pero posible…

¿Dónde está esa NI capaz de experimentar convocatorias ciudadanas a través de las redes sociales de Internet para llamar a boicotear una compañía y sus productos, o hacer moratoria de pagos o desafiliaciones masivas? ¿Dónde esta esa NI que asuma un nuevo trato constitucional de verdad con el pueblo mapuche? ¿Dónde está esa NI que apuesta decididamente a profundizar la democracia, posibilitando nuevas condiciones para interesar a miles de nuevos votantes hoy desinteresados?  ¿Donde esta esa NI capaz de asumir la legalización del consumo de la marihuana sin criminalizar a los jóvenes? ¿Dónde esta  esa que se atreve a realizar opciones de nuevas opciones de matriz energética, descartando el cortoplacismo de energías contaminantes y peligrosas? ¿Dónde está esa NI que asume familias y opciones sexuales diversas, todas requeridas de tener derechos constitucionales? ¿Dónde esta esa NI que rompa la lógica clientelistica de relación con sus bases sociales y retome-incluso a contracorriente- la educación política, apostando de nuevo a despertar el viejo Topo de la historia? ¿Dónde esta esa NI, exenta de personalismos trasnochados y verborreas irresponsables? ¿Dónde está esa NI capaz de construir unidad desde la diferencia, con la paciencia de las causas importantes? ¿Dónde esta esa Nueva Izquierda que no pide permiso para construir paso a paso la verdadera felicidad para las familias, aunque no tengan permiso, como cantaría Benedetti? ¿Dónde esa NI que promueve la cultura y las artes porque sabe que es alimento para los espíritus y conciencias y que ello proviene de la raíz de sus orígenes e historia? ¿Dónde está esa NI sencilla que le pierde el temor a ir a dialogar de verdad con quienes les votaron y hoy critican, partiendo por escucharlos, simplemente escucharlos?.

Muy seguramente, algo tendrá que ver en la audacia de la ND lo desdibujado y tardío del proceso de construir o re-construir esa Nueva Izquierda como parte de un frente de mayorías. Seguramente las autocríticas y análisis en espacios cerrados que hoy ocurren, son un camino demasiado conservador para las energías  que es preciso poner en movimiento. Porque esperar pasivamente el 2014 confiados en la mantención del posicionamiento en las encuestas de la ex presidenta Bachelet es un flaco favor a la trascendencia de ese liderazgo y  además una renuncia anticipada a volver a la política. Volver a realizar la tarea de recuperar influencias en las bases sociales de todo tipo, volver a librar la lucha ideológica que revelará “todo lo nuevo de esta derecha”. Volver  a convocar nuevas y mejores ideas mucho antes de los desafíos electorales del 2012 en adelante. Porque mientras gobierne esta derecha travestista será necesario ser oposición activa en lo cotidiano más allá del parlamento.

Posiblemente no es la fortaleza de ellos sino esencialmente la debilidad nuestra (léase así de amplio: la de todos y todas quienes no queremos más Piñera ni nueva ni vieja derecha para Chile) lo que hoy posibilita que pese a los autogoles e insuficiencias de un gobierno como el de Piñera, la ND pueda ya pensar en proyectarse doce años, en un exitismo que da escalofrío…y también vergüenza.