Martes, 17 Octubre 2017

Actualizado11:38:01 AM GMT

You are here:

Caso Anfruns: exhuman cadáver de niño asesinado

“Fue una pesadilla que nos azotó durante once días y llegó a alcanzar a todos los chilenos. Mi nieto, Rodrigo Anfruns, de seis años, desapareció desde mi casa la tarde del domingo 3 de junio de 1979, luego de salir a jugar con otros niños. Aún tengo grabada en mi memoria su carita hermosa y sonriente, diciéndome que estaba deliciosa la comida que le preparé ese último día que pude estar junto a él”. Este es uno de los recuerdos que dejó Guillermina Stange Wistuba, la abuela paterna del niño, ya fallecida, en el libro de la periodista Soledad Pino “Una verdad pendiente, la desaparición de Rodrigo Anfruns Papi” (Random House-Mondadori), publicado en octubre del año pasado.

Esperando que los resultados que obtengan los peritos del Servicio Médico Legal (SML) sean "provechosos" para la investigación penal, el ministro en visita Manuel Valderrama dio por finalizada este miércoles 16 de noviembre la exhumación de los restos de Rodrigo Anfruns Papi, el niño de 6 años, asesinado en 1979.

En un reportaje publicado en la página on-line de Radio Universidad de Cghile y firmado por la periodista Paula Correa
Se informa que: “El histórico proceso de exhumación comenzó muy temprano con el ministro en Visita Manuel Valderrama a la cabeza, y sin la presencia de la madre de la víctima, Paola Papi, quien prefirió no participar debido a la carga emocional que significa. Sin embargo, su hermano Mario Papi llegó al lugar a representar a la familia.
El director del SML, Patricio Bustos, indicó que el cuerpo de Rodrigo Anfruns ingresó al Servicio a las 11.30 horas del miércoles y que está todo dispuesto para realizar las pericias, pese a las complejidades que representa examinar un cuerpo de tan larga data de muerte.
“El cuerpo del pequeño ingresó al Servicio y está depositado en la Unidad Especial de Identificación Forense, en un laboratorio de antropología especialmente destinado para las pericias que hoy comienzan. Es complejo pero en muchos casos, incluso en víctimas de la dictadura, logramos identificaciones y determinar en casos extremadamente complejos la causa de muerte”, indicó Bustos.
Recordemos que esta diligencia se solicitó después de que se conociera nueva información sobre este caso, ocurrido el año 1979.  Según un informe elaborado por la perito Carmen Cerda, el menor fue raptado, mientras que su data de muerte no superó las 72 horas antes de ser hallado por efectivos de Carabineros, cuya versión siempre ha sido cuestionada por una serie de contradicciones.
Los análisis de la profesional arrojaron también que el menor habría sido víctima de torturas durante su cautiverio, por lo que una de las razones de esta operación es determinar las causales exactas de la muerte. Si bien se sabe que fue por asfixia, se trata de precisar las razones.
Ante ello, el abogado de la familia, Roberto Celedón, declaró que “esperamos que sea una experiencia positiva, el informe de autopsia describe la causa de muerte como estado sin precisión del mecanismo de asfixia. Determinado el mecanismo, podría dar más luces respecto a quiénes son los responsables. Se ordenó periciar las uñas del niño, para saber si hay material orgánico genético de quienes estaban provocando su muerte”.
En conversación con Radio Universidad de Chile, Celedón reiteró su disposición de presentar una querella “con nombre y apellido” contra una decena de implicados en el caso, entre ellos encubridores, partícipes y copartícipes del asesinato del menor de tan sólo seis años, descartando de plano la versión oficial que dio por autor a un joven de dieciséis años de iniciales PPV.
“Creemos que hay elementos suficientes como para determinar niveles de responsabilidad en los delitos de los que el niño fue víctima, secuestro, tortura y homicidio. Hay bastantes personas identificadas que tuvieron relación directa con el caso, incluidos agentes de seguridad de la CNI, entonces insistiremos sobre ese punto en su momento”, apuntó el abogado.
Celedón añadió que la tesis que manejan es que el crimen correspondió a una disputa entre miembros de distintos organismos de seguridad de la dictadura, supuestamente Investigaciones y la CNI, en medio de negocios ilícitos. Así, Patricio Pincheira, quien hoy tiene 48 años, habría sido obligado a inculparse del homicidio, testificando el pasado tres de noviembre que él también fue víctima de tortura.
Por su parte, el juez Manuel Valderrama indicó que no se ha dispuesto un plazo para la entrega de resultados, pero sí se va a conversar con los peritos para que realicen el trabajo de forma breve. En tanto, el director del Servicio Médico Legal, Patricio Bustos, afirmó que, en el curso de esta semana, ya podrían estar en condiciones de entregarle al ministro un calendario del trabajo, el que contempla una radiografía de la urna, clasificación de los restos y los distintos tipos de análisis, información que no se conocerá hasta, al menos, un mes.
Una serie de nombres...
Una serie de nombres rondan también a las interrogantes de este proceso reabierto. Todos son extraños personajes, que tienen en común haber sido miembros del núcleo duro del pinochetismo, involucrados en casos de violaciones de los derechos humanos. En un reportaje publicado en agosto de 2004 por el periodista  Eduardo Rossel en el diario  La Nación el autor titula su trabajo con una pregunta: “Si P.P.V. no asesinó a Rodrigo Anfruns ¿Quien lo hizo?.”
Han transcurrido 32 años desde la mañana de domingo que recuerdó la fallecida abuela del chico asesinado. El martes 16 de noviembre poasado los restos del niño fueron exhumados en el Cementerio General de Santiago por orden de
Un cuarto de siglo después de los acontecimientos, han surgido nuevos antecedentes que reiteran los cuestionamientos a "la verdad oficial" que en esa época se impuso por sobre el escepticismo popular: "La gente quería a un asesino con cicatrices y cara de malo, nunca se conformó con que fuese otro niño", señala un detective de la época -que mantiene su nombre en reserva-, aún convencido que su ex institución no se equivocó al señalar a Patricio Pincheira Villalobos, como el único responsable del secuestro y muerte de Rodrigo Anfruns.
Sin embargo, que el cadáver fuese encontrado en un lugar mil veces rastreado y sin la descomposición propia de 12 días de muerto, más la insignificancia de Pincheira como para tener en vilo a las policías durante 12 días, junto a decenas de detalles contradictorios, impidieron que 'la versión oficial' convenciera.
A ello, ahora se sumó el testimonio del mayor (R) de Carabineros Jorge Rodríguez Márquez, quien asegura haber visto, la madrugada del 14 de junio del 79, a dos presuntos detectives intentando depositar el cuerpo donde horas después fue encontrado.
Pero, si no fue Pincheira Villalobos, ¿quién y por qué segó una vida tan pequeña e inocente? ¿A quién deseaban enviar tan macabro mensaje? Difícil tarea tiene la jueza González, pero de ser efectivo que P.P.V es inocente la magistrada tiene delante suyo una serie de personajes que -por acción u omisión- encubrieron un crimen u obstruyeron la acción judicial. Además, tienen en común haber sido miembros del núcleo duro del pinochetismo y estar involucrados en casos de violaciones de los derechos humanos.
EL COVEMA
El entonces director de la Policía de Investigaciones, general (R) Ernesto Baeza Michelsen, convenció al ministro del Interior, Sergio Fernández, y a la titular de Justicia, Mónica Madariaga, de que P.P.V. era el único responsable del crimen. Luego, refutó las múltiples dudas planteadas por los directores de los medios de prensa, flanqueado por los dos secretarios de Estado. Ahora, ambos ex ministros afirman que no captaron que aparecían avalando la tesis policial.
La ex ministra de Justicia de Pinochet, Mónica Madariaga, en declaraciones al diario La Nación de Santiago asegura que el proceso se basó en mentiras. "Creo que el general Baeza manejó muy directamente las cosas", señaló a La Nación y agregó creer que "hay una connivencia posible con las cuentas de Pinochet".
Ernesto Baeza tuvo una participación directa en el asalto al Palacio de la Moneda en 1973. Algunas versiones lo sindican como el Jefe de Operaciones y quien dio la orden de incendiar la casa de gobierno. La secretaria privada del derrocado Presidente, Miria Contreras (La Payita), asegura en una carta enviada a Tati Allende haberle escuchado decir "tenemos que matarlos como hormigas, que no quede ni rastro de ninguno de ellos, en especial de Allende".
Pocas horas después del golpe militar, Baeza se hizo cargo de la Policía Civil por orden de Pinochet, en lo que algunos interpretan como una maniobra para sacarlo de la línea de mando. Los funcionarios que trabajaron bajo sus órdenes le reconocen que siempre tuvo una postura institucional y no permitió intromisiones de la DINA, lo que le habría granjeado la enemistad del general Manuel Contreras.
Sólo un año después del caso Anfruns, en agosto de 1980, Baeza fue destituido, porque al interior de la institución se formó el Comando Vengadores de Mártires (Covema), cuyos miembros secuestraron y torturaron a 14 opositores al régimen militar. En los hechos, perdió la vida el alumno de periodismo de la UC, Eduardo Jara. El abogado de la familia de Jara, Álvaro Varela, señaló al diario La Nación tener la convicción que el Covema "fue un grupo estructurado por órdenes superiores".
EL HIPNOTIZADOR
Junto a Baeza, por el caso Covema, salieron de la institución el prefecto del Área Metropolitana, Juan Salinas Solís, y el jefe de la Brigada de Homicidios (BH), José Opazo Gómez.
Un año antes de ser separados, ambos funcionarios encabezaron la búsqueda de Rodrigo. Y, el 13 de junio de 1979, junto al sicólogo Hernán Tuane Escaff, anunciaron en una conferencia de prensa que un menor de 12 ó 13 años estaba involucrado en su secuestro. Al día siguiente apareció el pequeño cadáver en un lugar muchas veces revisado.
Para Paola Papi, Tuane es "el autor intelectual de todo lo que sucedió". Ella basa su acusación en que las extrañas preguntas que le hizo a la abuela Guillermina Stange, como qué había almorzado el niño antes de desaparecer. Ya que un argumento para asegurar que el menor murió el mismo día que su rastro se extravió, fue que en su estreñido estómago se encontró restos de alimentos similares a los  ingeridos el domingo 4 de junio.
Al peculiar sicólogo, también se le acusa de haber hipnotizado a P.P.V. para que confesara su participación en los hechos. Así como se le culpa de aplicar pentotal sódico a los prisioneros políticos en los interrogatorios; de ser uno de los autores del ficticio 'Plan Z' y de una serie de documentos encontrados en un subterráneo de La Moneda –ahora en poder del periodista Jorge Escalante-, denominados "Campaña de penetración sicológica masiva". Esta operación tenía como objetivo mantener a la población bajo "la amenaza de castigos angustiosos" para que vieran al gobierno militar "como única solución al problema llamado marxismo". Si el caso Anfruns se enmarca dentro de alguno de estos experimentos sicológicos de Tuane, es algo que tendrá que dilucidar la jueza González.
EL SUICIDADOR
El primero que revisó el cuerpo del niño cuando apareció fue el doctor Alberto Teke Schlicht, quien atribuyó la conservación del cadáver -tras 12 días- a las frías temperaturas de la época, por lo mismo tampoco fue atacado por la fauna cadavérica. Numerosos profesionales, como los doctores Julio Veas, entonces jefe del departamento de tanatología, y Roberto von Bennewitz, perito judicial en medicina forense, descalificaron aquella afirmación.
El doctor Teke es el mismo que en 1983 consideró de tipo suicida las heridas que el carpintero Juan Alegría Mundana presentaba en sus muñecas. Más tarde se probó que fue asesinado por la CNI para culparlo de la muerte del dirigente sindical Tucapel Jiménez. Teke también catalogó como suicidio la muerte de Gloria Stockle –brutalmente asesinada y violada en un regimiento de Copiapó en 1984- y analizó el caso del conscripto Pedro Soto Tapia, de quien sólo se encontró un 40 por ciento de su esqueleto en marzo de 1997. En esta ocasión, a pesar que el cadáver fue hallado en un frío socavón, atribuyó al calor del verano y a los animales carroñeros la desaparición de gran parte de los restos.
La autopsia al cuerpo de Rodrigo se realizó en el Instituto Médico Legal (IML), cuyo director, el médico siquiatra Claudio Molina Fraga –nombrado por Pinochet- se basó en la revisión externa que le hizo al cadáver el doctor Veas, para comunicarle a la ministra Madariaga que la data de muerte era "a lo más" de tres días. Poco después, Molina cambió radicalmente de opinión.
Los abogados de la Vicaría de la Solidaridad acusan a Molina de haber sido el responsable que las osamentas encontradas en los hornos de Lonquen, en noviembre de 1978, fueran depositadas subrepticiamente en una fosa común y no entregadas a sus familiares. Molina Fraga, también es el siquiatra que el 2001 elaboró un informe neurológico sobre la salud de Pinochet –"el incremento de los infartos cerebrales pueden causar la muerte del paciente y son progresivos y acumulativos", que le evitó al dictador comparecer en el juicio que en Argentina se sigue por el atentado contra el general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, en septiembre de 1974.
El cambio de parecer de Molina, sobre la data de muerte de Anfruns, se habría debido al informe de autopsia realizado por el médico legalista José Luis Vásquez, que asegura que el niño murió el día que desapareció y que las heridas de su cuerpo –atribuidas a amarras y torturas- eran marcas producidas pos mortem.
Pero según asevera Roberto Celedón, abogado de Paola Papi, el doctor Vásquez fue quien determinó que el diplomático español Carmelo Soria "murió de un traumatismo producto de un accidente de tránsito, cuando en realidad fue asesinado de un golpe en la cervical conocido como 'tortura Nuremberg'".
Testigo de la autopsia de Anfruns, fue el médico Exequiel Jiménez quien es un furibundo nacionalista que llegó a ser presidente de Avanzada Nacional, en los tiempos que Pinochet anunciaba públicamente que quería que ese partido "se extendiera como mancha de aceite por el país". Jiménez también tuvo a su cargo el informe forense del cadáver de Víctor Jara en septiembre de 1973.
Finalmente, de ser efectivo que PPV no asesinó a Anfruns, el entonces ministro en visita y hoy miembro de la Corte Suprema, juez Ricardo Gálvez Blanco, deberá entregar serias explicaciones. Al magistrado se le acusa de haber dado por "resuelto el caso" sólo una semana después de encontrar el cuerpo. Se le critica que nunca realizó una reconstitución de escena; que no tomó en cuenta los testimonios de los carabineros que aseveraban que el cadáver de Rodrigo no estaba donde fue hallado; y que no ordenó la mayoría de las diligencias solicitadas por los abogados de la familia Anfruns y del inculpado P.P.V.
A Gálvez se le sindica de votar a favor de Pinochet en todos los juicios que está enredado el general. El ex Presidente Patricio Alwyn nunca lo nombró ministro de la Corte Suprema, por haber permitido en 1980 la expulsión de Jaime Castillo Velasco, a quien se le atribuían conductas terroristas.
La jueza Patricia González tiene una ardua y difícil tarea por delante si quiere llegar a la verdad sobre la muerte del caso Anfruns. Pero muchas de las respuestas que busca, podría encontrarlas entre los personajes aquí nombrados y, seguramente, entre otros que por ahora escapan de estas páginas.
La tardía declaración de Rodríguez
Tras 25 años de "silencio judicial", el ex teniente de Carabineros Jorge Rodríguez enfrentó ayer al 17° Juzgado del Crimen y entregó su versión sobre el supuesto montaje para ocultar a los verdaderos asesinos del menor Rodrigo Anfruns, en 1979.
El testimonio que permitió el giro judicial
El testimonio del ex teniente (R) de Carabineros Jorge Rodríguez, quien participó en la búsqueda del menor, fue clave para que la magistrada reabriera el caso: declaró haber visto a dos sujetos arrojando el cuerpo del niño al sitio donde fue encontrado.
"Yo dije que era tiempo de hablar, de decir cosas para que ustedes puedan seguir investigando: yo soy testigo de que a él lo trajeron. Lo digo con vergüenza, porque antes no era el momento de decirlo", dijo en una entrevista televisiva.
El policía retirado agregó "en la madrugada del día que Rodrigo apareció, tal como lo dijo la señora que vivía acá, nosotros vimos ingresar el vehículo y vimos el cuerpo de Rodrigo en el portamaletas. Era un vehículo típico de la gente de Investigaciones o de la CNI de la época. No recuerdo la marca, pero tipo Opala, verde oscuro".
Rodríguez aseguró que el terreno donde apareció el menor había sido rastreado por el equipo encargado para su búsqueda y que no estaba allí antes.
"Estábamos al término del sitio, hacia el lado de Manuel Montt. Esa parte colindaba con un jardín que había, que se llamaba Jardín Ferrer. Vendían plantas, hacían pasto, ese tipo de cosas. Entra un auto. El terreno no permitía el ingreso hasta el lugar mismo donde lo dejaron. Eran dos personas".
Agregó que los sujetos eran jóvenes, pero que no los pudieron identificar. "Yo trabajé de civil y era la misma condición física o vestimenta que usamos los uniformados. Uno se caracteriza por una caminata, corte de pelo, forma de vestir. De hecho, yo me inclino por gente de investigaciones o CNI".
En sus declaraciones Rodríguez señala que en el comienzo de la investigación el general Rodolfo Stange facilitó los medios para trabajar, y así se contó con dos perros adiestrados. No obstante, a los días siguientes se les comunicó que el trabajo culminaba.

Escribir un comentario

Este es un servicio de comentarios de ElChileno. Entendemos que Ud comentará las notas bajo su criterio personal y su responsabilidad e identidad. Las notas son monitoreadas y se publican todos los días a una hora indefinida. Nos reservamos el derecho a borrar entradas que no estén en contexto o cuyo fín sea sexista, clasista, racista, segregacionista o antidemocratico


Código de seguridad
Refescar