La “Hazaña del Riñihue” y la situación política nacional

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Isidro Peñasco

Hace 51 años un 22 de mayo se produjo el terremoto mas grande de la historia de la humanidad y devastó la zona sur de los lagos en Chile. El seísmo causó un derrumbe en el río en que desaguan los Siete Lagos en la localidad del lago Riñihue. Diversos cerros se derrumbaron, bloqueando el desagüe del lago Riñihue (39°46′43″S 72°27′03″O). El Riñihue es el último de los Siete Lagos, una serie de lagos interconectados, y desagua por el río San Pedro, que recorre diversas localidades hasta llegar a Valdivia antes de desembocar en el Pacífico.

El sísmo fue percibido en diferentes partes del planeta y produjo un maremoto que afectó a diversas localidades a lo largo del océano Pacífico, como Hawaii y Japón, y también causó la erupción del volcán Puyehue, este cubrió de cenizas el Lago Puyehue. Más de 2.000 personas fallecieron y más de 2 millones quedaron damnificadas a causa de este desastre.

Antecedentes del tipo de desastre que se podía producir, ya se conocían; ya que está descrito que en el terremoto del 16 de diciembre de 1575, en el que la "fuerza del sismo fue tan grande, que un derrumbe cerró el desaguadero del lago Riñihue, dique que cedió en abril del año siguiente, inundando en forma desastrosa una extensa región".

Al bloquearse el río San Pedro, el nivel de las aguas comenzó a crecer rápidamente. Cada metro que subía el nivel del lago correspondía a 20 millones de m³ por lo que cuando el lago se rebalsase al superar el tercer y último tapón de 24 m de altura, tendría más de 4.800 millones de metros cúbicos que bajarían por el río San Pedro con un caudal de más de 3.000 m³/s (durante sus crecidas, el San Pedro no superaba los 400 m³/s) destruyendo todos los pueblos en su ribera en menos de 5 horas. Dicho caudal podría haber aumentado a cifras incalculables en caso de que el tapón formado hubiese colapsado.

 

Para evitar la destrucción definitiva de Valdivia y Corral, diversos batallones del Ejército de Chile y cientos de obreros y constructores de ENDESA (empresa del Estado), CORFO (organización estatal de fomento a la industrialización) y el Ministerio de Obras Públicas participaron en la tarea de controlar el vaciado del lago de tal forma que su cauce no arrasara con lo que quedaba de aquellas ciudades. Para esto, 27 bulldozers trabajaron en bajar el nivel del tapón de 24 a 15 m para que el lago comenzara a vaciar lentamente 3.000 millones de m³, mientras otros detenían el flujo de los ríos que conectan el Riñihue con los lagos Panguipulli, Calafquén, Neltume y Pirihueico. El día 23, tras agotadoras horas de trabajo, el lago comenzó lentamente a vaciarse desvaneciendo el potencial peligro a los 100.000 hab. que vivían en la zona afectada. Los trabajos, liderados por el ingeniero de CORFO Raúl Sáez, acabaron solamente dos meses después del inicio de las maniobras.

 

Todos estos eventos fueron calificados como la "Hazaña" o "Epopeya del Riñihue", producto de la gravedad de la situación y la forma en que se desarrolló la respuesta por parte de los integrantes de los organismos del Estado chileno, las empresas públicas, el Ejército y miles de voluntarios que colaboraron directa e indirectamente en la faena. Todos estos hechos quedaron registrados en un documental llamado "La Respuesta (Hazaña del Riñihue)" realizado por el historiador chileno-español Leopoldo Castedo, en el cual se narra la respuesta para desactivar el potencial destructivo de la naturaleza.

Sin la habilitación de un cauce que desaguara el tranque la masa de agua, barro y piedras, habría arrasado con todo a su paso en busca del un cauce.

Este largo preámbulo tiene dos objetivos: uno, recordar que el Estado, bien dirigido, con elementos necesarios para actuar, puede hacer todo mejor que unos cuantos particulares motivados por la codicia. El ingeniero Raúl Sáez ganaba un sueldo fiscal, al igual que todos los otros que participaron en la hazaña y sin embargo evaluaron correctamente la situación y encontraron una solución que salvó cientos de miles de vidas y dos; porque es una metáfora de lo que ocurre hoy en Chile, no con los ríos, los cerros, las aguas y el barro, sino que con los chilenos, con Chile, que está acumulando fuerza frente a un dique infranqueable, intransigente y brutal representado por el gobierno.

Piñera y sus “boys” deberían saber evaluar la fuerza del pueblo. Nada lo puede detener en busca de un cauce que abra la posibilidad de buscar su camino. El edificar una represa, por mas grande, fuerte y construida con cemento intransigente; fierro brutal no lo detendrá. El pueblo es el dueño de Chile, el legítimo propietario no solo de los edificios en que se aloja el gobierno, sino que todo Chile, de la tierra y el mar y quien intente detenerlo en su marcha debe atenerse a las consecuencias.