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Gobierno recibió un mandato plebiscitario

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En Chile están inscritos en el Registro Electoral 8 millones ciento diez mil doscientos sesenta y cinco ciudadanos mayores de 18 años (8.110.265) de ellos son mujeres cuatro millones doscientas sesenta mil quinientas sesenta y tres (4.260.563). El total de mayores de 18 (con derecho a voto) bordea los 10 millones. Hay, por lo tanto unos dos millones de no inscritos en los registros electorales, según los datos de la página internet:

http://www.servel.cl/controls/neochannels/neo_ch20/appinstances/media127/PEAC_CIRCUNS.txt.

Habitualmente en los países en que se hacen plebiscitos vinculantes para los gobiernos (Suiza, Alemania a nivel comunal y otros), se requiere un 20% de los ciudadanos mayores de 18 para ordenar al gobierno que organice un plebiscito con las preguntas que exigen los ciudadanos.

En Chile ese 20% sería 1 millón seiscientos veintidós mil 53 ciudadanos.

El plebiscito realizado por el Colegio de profesores, la CONFECH y otras organizaciones a nivel nacional registró mas votos que esa suma necesaria para ordenar teóricamente al gobierno que organice un plebiscito basado en los registros electorales, las mesas de votación que habitualmente instala el Registro Electoral y debidamente realizado con los métodos y las seguridades que se requieren en un acto de esa clase.

El Gobierno no puede ignorar la votación hecha en todo Chile en casi 5 mil mesas instaladas en todo el territorio y en Internet en por lo menos dos páginas ad hoc en las que votaron casi 300 mil personas.

El plebiscito tuvo tantas seguridades y controles como los tuvieron los “plebiscitos” hechos por la dictadura, con el agravante para estos que la votación se hizo sin registro electoral y bajo estado de sitio y se aprobó -por medio de esa consulta- nada menos que la Constitución Política del Estado que aún rige en Chile y que ha hecho posible la dictación de una Ley Orgánica Constitucional de Educación que ha sido repudiada siempre por la población y lo sigue siendo.

Desde ese punto de vista es evidente que el gobierno al intentar desacreditar o minimizar el plebiscito realizado el fin de semana en Chile, está ejecutando una maniobra politiquera y retórica para mantenerse en su intransigencia de cara a los Estudiantes, profesores, trabajadores y la población de Chile que apoyan evidentemente a los que exigen educación gratuita y pública.

La estulticia cazurra y tramposa con que el gobierno enfrenta el conflicto es propia de un dueño de fundo que negocia con sus trabajadores o propia de un alcalde de alguna aldea en la que los ciudadanos quieren controlarlo, pero nunca propia de un gobierno que debe organizar el bien común en un país de 17 millones de habitantes con la tradición política que tiene Chile, con la cultura que lo caracteriza y mas aún si el gobierno insiste en tratar a los ciudadanos como niños ignorantes que no son capaces de ver claramente sus maniobras torpes y demagógicas, lo que se revela en las declaraciones del vocero de la Presidencia o las del mismo Presidente o sus ministros.

Parecen no conocer otro tipo de respuestas que la descalificación velada, el doble sentido brutal y transparente y el ataque sin base.

Esa actitud es producto del desprecio que sienten por los ciudadanos, de la raíz ideológica antidemocrática que los motiva y de la incapacidad para asumir responsabilidades públicas que han demostrado, fuera de su accionismo propagandístico que  deja una estela de vacío luego de pasado el “acto”.

No está demás recordar que los personeros de gobierno son derechistas que apoyaron a la dictadura, votaron por el “si” en el plebiscito del 88 y que su actividad política se reduce a defender los privilegios de una minoría enriquecida al alero de la dictadura como lo demostraron conduciendo por medio de un “derecho a veto” ilegítimo a los gobiernos de la Concertación, los que se cuidaron de seguir obedientemente lo que exigía la derecha que hoy gobierna y que no fue otra cosa que la defensa táctica y estratégica del modelo impuesto por la dictadura, labor que hoy siguen haciendo desde La  Moneda con el agravante que están empeñados en hacer “cambios” que no son otra cosa que profundizar el enajenamiento de Chile, la apropiación privada de la poca riqueza pública que aun existe, para aumentar la tasa de acumulación de riqueza en pocas manos que los beneficia.

Si no hay una respuesta ahora, el pueblo hablará en las elecciones, las municipales de 2012 y las presidenciales de 2014 aunque parezcan seguros de que lograrán seguir engañando a millones, la historia siempre da mas de una sorpresa.

 

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