¿Alianza PC – Concertación ad portas?

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Isidro Peñasco
Lo que habría sido un pieza de política ficción hace pocos meses, parece realidad hoy: el PS busca a los comunistas para “blindar” la candidatura de Michelle Bachelet en 2013 y los comunistas parecen decididos a buscar un acuerdo que ellos llaman programático con el PS.
¿Como se ve la correlación de fuerzas?

Mala para el PC en lo institucional formal: tiene tres diputados y 8 alcaldías y numerosos concejales en todo el país. Su peso específico en la “intitucionalidá” es poco. Pero su peso en la base social es otro. Ahí estamos hablando de otras dimensiones. Claro que ese peso social es sostenido en parte importante por los militantes y dirigentes comunistas, pero la gran mayoría de los sectores de clase media que han “despertado” a la acción política, sea con Hidroaysén o con los Estudiantes o con las huelgas en los bancos, los temas del medio ambiente, defensa de los consumidores y en otros sectores de servicio, no es conducida por el PC. Otra cosa es que la política de masas del PC sea correcta y que una a todos en torno a ella.
Es decir el PC no puede poner en la mesa de ninguna negociación ese apoyo a su política, pero si esa línea política es vista por la Concertación (14% de apoyo) como “tabla de salvación” o masa para una operación de “ingeniería política” que los ponga otra vez en la cresta de la ola. Que son ilusiones, son ilusiones, pero la audacia no ha sido una faltante entre los concertados. Entre audacia y oportunismo han tenido sus grandes triunfos. Dicho de otro modo: el intento de cooptación del movimiento social que exige cambios efectivos y reales en Chile no puede ni debe ser apoyado por el PC, mas aún si ese partido tiene un programa de cambios incompatibles casi completamente con el tactiqueo oportunista de la Concertación. No hay coincidencias.
El problema de todas estas maniobras por el lado de la izquierda es que el PC “no se manda solo”. Muy orgánico y muy organizado y muy fuerte y disciplinado será, pero sin los grupos de izquierda, organizados a su izquierda y a su derecha, no hay capacidad alguna de maniobra que lo beneficie. Debe consultar a los chicos porque son los chicos los que tienen las llaves para llegar a la clase media, tan esquiva y tan “anticomunista”. Es decir si no quiere que todo el esfuerzo y el éxito logrado con el Movimiento Estudiantil se transforme en agua de borrajas, no puede negociar ni pactar ni cerrar acuerdos soberanamente. Estos deben ser aceptados por el MAS; el MAIZ; el PAIZ; los Humanistas y otros grupos.
Por eso la carta enviada al PAIZ por el MAS y el MAIZ y otros grupos y organizaciones como los Humanistas revela que el PC entuiende la situación. En dicha carta les proponen unirse en una coalición como el Juntos Podemos o algo parecido.
Ese escenario –el de izquierda- está ocupado por el Movimiento Estudiantil y ese ya envió una señal clara. No quiere conducción de partidos. No es que sean anticomunstas, es que son anti Alianza; anti Concertación; anti PRO de “Catapilco” MEO, anti PPD; PRI y suma y sigue. Derechamente no confían en la conducción de los dirigentes prominentes y activos y de los partidos, a pesar de que realizan la política del PC y de todos los otros partidos de izquierda.
Naturalmente que esa política es realista y se ajusta a lo que siente y quiere la nación chilena, la mayoría (se puede hablar con seguridad de que se trata de un 80% de los chilenos). Es que el modelo social-político-economico implantado por la dictadura no solo es anacrónico y está agotado, sino que se ha transformado en un obstáculo para el desarrollo nacional en todos los aspectos de la vida y por ende sus corifeos, sus defensores, sus admiradores y administradores serviciales son anacrónicos. Por eso las maniobras para juntar orgánicas; hacer operaciones de “ingeniería política” también tienen un tufillo anacrónico, marginal, ya que el país vibra de otra manera y “anda en otra”.
Claro, en lo absolutamente coyuntural, Chile está cerrando el negocio por vacaciones, pero las tendencias fundamentales siguen presentes.
¿Busca el PC una reedición de la alianza que llevó al poder a Salvador Allende, la famosa unidad estratégica del PS - PC?.
Es poco probable. Lo que si se sabe es que la DC no formará pacto en una alianza en que esté el PC, nunca programática y muy poco probable electoral si tiene que entregar algo. A pesar de que la decisión de ese partido de derechas con clientela de masas, puede habese debilitado un poco de cara a la crisis internacional y la realidad de un PC decidido a seguir el largo camino de las instituciones.
Hay algunos que aseguran que la Concertación está muerta, que no existe  en los hechos y es una estructura, un nombre sin mayor contenido. Sin embargo  Andrade el Presidente del PS no lo cree así, ya que cuando habla con Tellier el Presidente del PC lo hace en el supuesto que el posible pacto electoral y programático que cerrarían, se hace entre la Concertación y el PC.
¿Arriesgará el PC por unos diputados, alcaldes y concejales la creciente tendencia a la unidad de la izquierda?. No se sabe. En todo caso el mismo PC habla por boca de Juan Andrés Lagos, encargado del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista, leámos:
“Una fuerte embestida para deslegitimar y descalificar la política del Partido Comunista cursa en diversos espacios.
El intento no es menor, porque tiene a su favor a medios de prensa hegemónicos y poderosos, y a la derecha y su gobierno como ejes centrales de este empeño.
¿Porqué se produce con esta  intensidad y en este momento?.
En buena medida porque la derecha observa con creciente preocupación la incidencia e influencia de la política de los comunistas en los movimientos sociales reales, aquellos que definitivamente le cambiaron el rostro a Chile y, seguramente a su futuro político nacional.
También porque esa incidencia comunista está pesando muy positivamente  en la construcción de una oposición que se llena de contenidos críticos a esta administración gubernamental,  y abre perspectivas incluso más allá de este gobierno.
En los hechos, esta política comunista y su incidencia han generado un clima político que ha modificado el cuadro, en tanto superación de la nefasta política de los consensos que primó en nuestro país por varios gobiernos y por varias décadas.”
Hasta aquí parte del artículo publicado en la página oficial del PC.
Parece que Lagos se equivoca al decir que la política de los consensos fue dada de baja por la Concertación. Siguen consensuando en el Parlamento, por omisión, pero igual consenso. El cajón de los trucos de la Concertación está lleno y los tiene en abundancia. Recordemos lo denunciado por Felipe Portales: “la Concertación “regaló” su mayoría en el Parlamento para no tener que hacer los cambios que le exigía Chile” y en la época en que lo hicieron nadie se dio cuenta. Son astutos cuando se trata de defender los intereses de sus mandantes...
Por ello dar por terminada la política de los consensos entre la derecha y la Concertación es un error.
La Concertación es la parte “popular” y laica de la derecha. En Chile nos demoramos en darnos cuenta mayoritariamente de ese hecho. Algunos, como el que escribe, ni siquiera quiso sumarse a la Concertación cuando estaba fundándose. Le vimos la cola del diablo debajo del poncho.
¿Se puede pactar con la Concertación alguna cosa?
Creemos que no porque la frase de Radomiro Tomic sigue tan vigente como cuando la pronunció: “Cuando se gana con la derecha es la derecha la que gana”.
Si ganamos unos diputados y unos alcaldes en alianza con la Concertación, la cuenta de “costo-beneficio” no resultará.
El precio que hay que pagar es que los que pacten con la Concertación se quedarán solos. La izquierda se radicalizará y el centro se correrá a la izquierda. Solo ganará la derecha.
Desde ese punto de vista aparece como mas sensato, a pesar de las apariencias y lo que pudiese alegar El Mercurio, plantear lo que señala Gabriel Boric: formar un gran movimiento nacional por encima, por el lado y por abajo de los partidos tradicionales y avanzar en los temas que le interesan a Chile: asamblea constituyente; nacionalización de la gran minería extranjera; educacion gratuita en todos los niveles; sistema de salud estatal que no financie el sistema privado; reforma previsional sacando los fondos de los trabajadores de manos de las empresas privadas y administrandolos paritariamente; negociación colectiva por rama de la producción y los servicios; reordenamiento de la propiedad agrícola y el territorio nacional en beneficio de Chile ; estatización de la energía; el agua; los puertos; fin a la tercerización del trabajo; democratización de los medios de comunicación electrónicos (TV y Radio) y un larguísimo etcétera.
¿Es largo el camino?. Lo es. ¿Es difícil?,. Lo es, pero Chile no se termina mañana y los cambios deben fundamentarse de tal manera que se proyecten para siempre.
Y en ese proyecto es contraproducente un pacto con la “burguesía”, con la clase dominante, sus lacayos y administradores. Sería pan para hoy y hambre para mañana, como fue cuando Pinochet se desplazó de la administración directa del Estado para que “todo cambie sin que cambie nada”.