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2011: el año en que Chile ha echado a andar

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Isidro Peñasco
Ya estamos comenzando la segunda quincena de enero del año 2012. El año de la difundida leyenda de los Mayas en que ocurriría el de fin del mundo. Claro, se trata de una interpretación al estilo leyendas populares que circulan en Internet y que cada cierto tiempo anuncian el fin del mundo. En el fondo, “nihil novum subsole”, ya que los “acabos de mundo” son lenguaje vulgar en la boca de los derechistas, reaccionarios de todo pelaje desde siempre y cada vez que se amenaza con exigirles que paguen por los servicios que les presta la sodiedad al enriquecerlos.

Que la “leyenda Maya” es solo un calendario científicamente desarrollado que define ciclos que se terminan, son pocos los que lo dicen.
Las sociedades también pasan por ciclos. En Chile parece que cerramos uno y abrimos otro en el 2011.
Chile estuvo siete meses en rebeldía con una vanguardia juvenil encabezada por una chilena que “apareció” con su evidente belleza y carisma seduciendo a millones en Chile y fuera de Chile. Nosotros en este medio la “calamos” correctamente cuando la apoyamos en su condidatura a Presidenta de la FECH. En un video que prepararon los, en ese entonces candidatos (2010), y que publicamos en El Chileno, aparece Camila Vallejo explicado porqué quiere ser presidenta de la FEC. Nos dimos cuenta de que estábamos ante una dirigente nata.
Los pueblos siempre encuentran a sus dirigentes naturales y Camila y Girgio Jackson lo son.
No afectados por el terror de Estado de la dictadura, miran con ojos limpios y sin engaños autoafirmados la realidad.
Es como el cuento del rey desnudo que salió a la calle creyendo que vestía un traje muy elegante y como lo habían engañado, caminaba muy ufano completamente calato, hasta que un niño le dijo a su madre indicándolo con el dedo: “mira mamá, el rey está desnudo”...
Los jóvenes, en los siete meses que desafiaron al gobierno, pusieron sobre la mesa la realidad chilena.
Desmintieron –causando un asombro muy grande en Europa y el mundo- que el “alumno aventajado del neoliberalismo”: “el laboratorio en que la “fe” neoliberal arrojaba sus maravilloso frutos de prosperidad”, era un sueño. Una mentira, un invento de la propaganda que al estilo Josef Goebbels de tanto ser repetida se habia transformado en una verdad que nadie discutía.
Chile abrió los ojos y se miró –sorprendido e indignado-  en su miseria social, política y económica.
Con este “despertar”, brusco y revelador, Chile abrió una nueva etapa que se podría llamar de “transición verdadera”. Los actores políticos fueron claramente ubicados donde les corresponde: la derecha en su lugar; el centro (Concertación) y la centro izquierda.
Resultó de la lucha de los Estudiantes que nos dimos cuenta que la Concertación fue la otra cara de la medalla neoliberal; que fungió como Administradora de la hacienda, (¿por miedo, mediocridad, oportunismo?, da lo mismo. Fue así.), que ordenó Pinochet con leyes dictadas por Jaime Guzmán, su asesor legislativo y político preferido y que Chile había sido víctima de un “gatopardismo gigantesco” por el que “todo parecía cambiar con la finalidad de que todo quede igual".
Incluso los presidentes de la Concertación continuaron en forma mas desatinada la tarea de enajenar el patrimonio nacional y entregaron, no sólo las minas del territorio nacional, sino que el agua potable y otros recursos, tarea que se apresta a terminar el gobiero actual, la otra cara de la medalla: la derecha.
La apertura de este escenario, que es la overtura de una nueva época en Chile, no puede ser clausurada. No con leyes “ad hoc” como la que se tramita en el ongreso por la que queda penalizada toda forma de manifestación pública de descontento, ni con Carabineros empujados a castigar niños; asaltar poblados mapuches o golpear a mujeres con bebés o embarazadas.
La represión no ha sido nunca respuesta eficaz cuando hablan los pueblos. La Revolución Francesa lo ejemplifica y la Revolución de Octubre lo confitmó.
La ruta, como el Golfo de Penas en el sur Austral, es procelosa. Llena de peligros y el gran arte de la política en Chile será, este año, avanzar en la necesaria reforma y teniendo como norte la Asamblea Constituyente que reclama todo Chile. Queremos –por primera vez en nuestra historia- darnos una Constitución aprobada en un plebiscito por todos los chilenos y discutida en una Asamblea Nacional Constituyente que refleje al ser elegida democrática y proporcionalmente, lo que somos realmente.
La ruta es procelosa, será difícil y mas difícil controlar y mantener a raya a los Labbés y Sabats; a los Krasnoff que viven entre nosotros sin que los notemos (como fue antes del golpe, por lo demás), pero no nos cabe duda que seguiremos avanzando. El Movimiento Estudiantil no fue un “accidente”, una “anécdota” como quiere El Mercurio y la oligarquía nacional, ni el pueblo de Chile abandonará la conciencia que adquirió en los siete meses de lucha de los Estudiantes, ni lo oligarquía logrará recuperar sus hegemonía cultural e ideológica perdida.
Los esfuerzos de la Concertación por practicar el mimetismo político y aparecer abrazándose con el jefe del Partido Comunista, deberán ser cobrados como un cheque a fecha que si no tiene fondos los condenará al ostracismo y desaparecerán del escenario.
Hasta ahora se apoyan en la fuerza que les da la institucionalidad pinochetista vigente para chantajear y “negociar condidaturas” y ofrecer “cupos”, pero deben pensar que Chile cambiará y que superará esta etapa, que ya dura 40 años y en condicones de libertad, sin binomial y Constitución de Pinochet, las fuerzas se medirán correctamente y no habrá elementos de chantaje artificiales como ahora.
En la derecha –y lo hemos sostenido desde hace mucho- la UDI es un partido artificial que carece realmente de apoyo popular duradero, ya que en cada elección compra los votos con una propaganda agobiadora y con dádivas al estilo patrón de hacienda para la Pascua y la demagogia mas desfachatada que se ha visto en la política nacional. La UDI tiene pretensiones de ser el partido de centro católico y reemplazar a la Democracia Cristiana y a los social demócratas laicos y en esa disputa la UDI solo gana por las razones expuestas. En condicones normales en Chile la UDI sería una secta de fanáticos católicos integristas y franquistas sin mayor peso político. Es un artificio, una flor de pantano de la dictadura sin mas sustento que la herencia de la misma.
Ya lograremos librarnos de toda la hojarasca dictatorial y si iniciaremos el camino de construcción del Chile que queremos la mayoría, acorde con nuestra manera de ser, nuestra historia y nuestras tradiciones. Si lograremos –al fin- deshacernos de todo lo que queda de colonialismo en Chile e iniciaremos un camino que nos lleve al poder, la soberanía, la riqueza nacional y el progreso, se comenzará a decidir en este año y en los que vienen. Chile ya despertó y nadie lo volverá a “encantar”, y menos es posible el sueño de algunos criminales que piensan con nostalgia en los tiempos en que en Chile “desaparecía” gente; se desterraba a otros y se mantenía presos sin juicio a miles. Y podían mentir, tergiversar sin que nadie se atreviera a abrir la boca.


 

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