La apresurada declaración del almirante Merino en una comunicación radial a Pinochet el día del golpe militar (martes 11 de septiembre de 1973) en la que afirma que el Presidente „committed suicide“ (sic) hecha en inglés a sabiendas que el avión AWAC de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos estaba interceptando las comunicaciones radiales de los golpistas y con la no declarada intención de que fuese comprendida por los instigadores del golpe, es una de las bases en que se han afirmado los sostenedores de esa suposición no probada.
La mantención en un secreto absoluto del informe de autopsia por años es otro elemento.
Pero el principal es el político.
Los golpistas basaron su estrategia en lograr que Allende renunciara a su cargo o que fuera inhabilitado por los dos tercios del Congreso. La forma mas deshonrosa en que un gobernante elegido por el pueblo puede abandonar su cargo es por renuncia, la que equivale a reconocer su fracaso. No era el caso de la UP que fue derrotada y no fracasó. La línea golpista fue decidida luego de las elecciones de marzo de 1973 en que la llamada “oposición” no logró los dos tercios necesarios y se vio confrontada a la increíble realidad de que la Unidad Popular mejoró su resultado electoral de un 36,8% a mas de un 41% en esas elecciones.
Vieron con estupor que su táctica política había fracasado, que a pesar del boicot crediticio internacional; el embargo de los embarques de cobre; la campaña internacional y nacional que acusaba a Allende ser un “comunista” que se aprestaba a transformar a Chile en una segunda Cuba o en una República Soviética; el terror que asolaba el país con bombas puestas por oficiales de las Fuerzas Armadas con ayuda de comandos civiles de Patria y Libertad; las huelgas políticas; los paros financiados por la CIA, en fin toda la táctica que habían desplegado para lograr el objetivo de que Allende renunciara o fuese renunciado, fracasaron completamente.
Políticamente necesitaban que Allende renunciara. No lo hizo. Se atrincheró en La Moneda dispuesto a que los sacaron muerto de su cargo. Porque no renunciaría.
Enfrentados a esa realidad y ya ganada la batalla militar y sabiendo que Allende había caído combatiendo, es decir que no había renunciado, hacen lo que correspondía políticamente: lo hacen renunciar políticamente por medio de la escenificación de un suicidio que es una forma de renunciar, abandonar el cargo por muerte voluntaria; declararse fracasado y auto eliminarse.
Las circunstancias del momento permitían hacerlo y lo hicieron e insistieron en esa versión que los dejaba limpios de una acusación de magnicidio, por un lado y por el otro los dejaba en la cómoda posición política de que Allende “renunció”, por suicidio, pero renunció.
Esa tesis fue adoptada por los que asumieron el gobierno después de que Pinochet se viera obligado a fijar una agenda de “democratización” incapaz ya de mantenerse en el poder luego de haber perdido el plebiscito y con el país prácticamente insurreccionado y lo mas importante: habiendo perdido el apoyo silencioso y tácito de Washington que dictaminó que había fracasado en todos los puntos que esperaba el Departamento de Estado de EEUU que cumpliera. Entre otros, asegurar la paz interna para que el flujo de capital y el “tributo” de la colonia fluyera sin problemas; asegurar que los comunistas estaban eliminados de cualquier forma. Pinochet no sólo fue incapaz de detener y eliminar al destacamento armado que lo desafiaba y que fracasó en un intento de ajusticiarlo, sino que estaba poniendo en peligro con su torpeza todo el marco de dominación en Chile.
Allende caído combatiendo y no habiendo renunciado era políticamente mas peligroso que si estuviese vivo, encarcelado o en el exilio.
Los que sucedieron a Pinochet en la administración del Estado insistieron en la tesis del suicidio porque les permitía seguir en la senda política que había fijado Pinochet y sus asesores civiles extranjeros y nacionales, que era el “compromiso” pactado a espaldas del movimiento popular que había logrado desequilibrar la dominación de la dictadura y que les permitió desde el gobierno desarticular el movimiento; aislar a la izquierda y sobre todo cumplir mejor que Pinochet los objetivos de Washington.
Hoy con los EEUU debilitados; con la UE en dificultades por las guerras y la crisis parece haber llegado la hora del oportunismo del escamoteo nuevamente.
La denuncia que pide a los tribunales investigar numerosas muertes no investigadas en todos estos años en la que se incluye la muerte del Presidente Allende no pudo ser impedida. Por eso aparecen repentinamente los que habían sostenido con toda la “autoridad” que les otorgaba su pasado de izquierda no sólo apoyando la investigación sino que exigiendo o cosolicitando la exhumación del cadáver del Presidente para “esclarecer la verdad”. Lo mismo que nunca hicieron cuando estaban en el gobierno.
El viernes 15 de abril será dictada la resolución judicial que ordena que el cadáver del Presidente sepultado en el Cementerio General sea autopsiado por un grupo de expertos tanatólogos del Servicio Médico Legal.
La familia del ex presidente chileno Salvador Allende, muerto en Chile durante el golpe militar de 1973, pidió al juez encargado de investigar las causas de su fallecimiento que exhume sus restos y los someta a una nueva autopsia.
La senadora del Partido Socialista Isabel Allende, una de las tres hijas del ex mandatario, se reunió el martes en la sede de los tribunales en Santiago con el juez Mario Carroza para comunicarle la decisión de la familia.
“A él (Carroza) le parece muy bien porque también había pensando que era indispensable pero le gustó mucho que fuésemos nosotros, la familia, la que tome la decisión porque él probablemente la habría tomado igual pero es distinto que sienta que la familia es la que la solicita”, explicó la legisladora en declaraciones a la prensa, tras el encuentro que se extendió unos 20 minutos.
La solicitud formal se presentará este miércoles a través de los abogados de los familiares de Allende, según reveló la senadora. “Valoramos esta investigación y vamos a colaborar en todo lo que sea necesario, incluyendo la exhumación y autopsia de nuestro padre”, aseguró.
Un equipo de expertos del Servicio Médico Legal comenzó a finales del pasado enero la primera etapa de las investigaciones con el análisis de la autopsia realizada a Allende, después de que la justicia chilena ordenara investigar por primera vez su fallecimiento.
Allende murió el 11 de septiembre de 1973, durante el golpe de Estado del general Augusto Pinochet. Una autopsia determinó que se suicidó dentro del Palacio de gobierno en Santiago, pero varios sectores políticos rechazan esta tesis alegando que su muerte pudo haber sido resultado de acciones militares.
La investigación ha sido ordenada después de que la fiscal judicial Beatriz Pedrals presentara 726 querellas por casos de violación de los Derechos Humanos registrados durante la dictadura de Pinochet, entre ellos la muerte de Allende.













